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Pupusas son parte de cultura salvadoreña
Este platillo creó una identidad para El Salvador, así
como el maíz caracteriza a Centroamérica.
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| Ramón Rivas y Luis Panameño
basan sus investigaciones en textos y mapas con información
prehispánica. Foto Marlon Sorto |
Los salvadoreños nos identificamos con la Bandera,
con el Escudo Nacional, con la flor de Izote.
Así también nos identificamos con la pupusa,
dice el antropólogo Ramón Rivas, al explicar que esta
comida ha sido asumida como parte de la cultura popular del país.
Y es que, como dice el experto, los salvadoreños la
hemos adoptado como patrimonio.
Como se trata de un elemento cultural, es difícil para los
antropólogos hacer uso de la historia para rastrear la dimensión
de este hecho. Considera que se puede hacer una historiografía,
pero el verdadero origen sería imposible.
Aclara que la cultura se hace, nadie nace con ella.
Nosotros hemos hecho de la pupusa un elemento cultural nuestro,
asegura.
Y agrega que eso no quiere decir que los hondureños, en el
transcurso de los años, no sientan también la pupusa
como algo también que los identifica.
A la larga, ambos pueblos han tenido una historia común y
comparten lazos culturales muy fuertes desde la época precolombina.
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Concursos que ya
son famosos
No es extraño que en
las fiestas patronales de algunas poblaciones haya premios
para quien coma la mayor cantidad de pupusas.
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Otra incógnita
Anterior a la Colonia, los pueblos indígenas no tenían
fronteras. Las pupusas podían ir y venir de un lado a otro
sin problema. Sin embargo, después de definir fronteras,
sigue prevaleciendo el hecho de que la historia cultural de la región
no posee límites.
Han sido los salvadoreños, como nación y en tiempos
republicanos, los que han adoptado este platillo como símbolo
de identidad. En todas partes del mundo donde hay un salvadoreño,
este platillo está presente.
¿Quién decidiría sobre lo que identifica a
un pueblo? Esto es complicado porque estamos hablando de cuestiones
muy abstractas, dice Rivas. Se trata del sentir de un pueblo,
y es muy difícil que una instancia pueda definir a quién
pertenece un patrimonio como este.
El antropólogo plantea una nueva interrogante: ¿Desde
cuándo los salvadoreños, como nación, comenzaron
a identificarse con ese plato?.
Ésa es otra parte de la historia que, según manifiesta,
será muy difícil definir, pues no es algo tangible.
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