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Los
recuerdos de un cipote tranquilo
El
pre candidato presidencial Óscar Ortiz es recordado en su
cantón natal con mucho cariño. Sus conocidos narraron
sus anécdotas más queridas.
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| Habitantes de San Alejo recordaron con cariño
los detalles de la infancia de Óscar Ortiz, pre candidato
presidencial. Foto: EDH/Lissette Moreno |
Cuando era niño, a Óscar Samuel Ortiz Ascencio le
gustaba ir al mar a atrapar cangrejos y jugar en los algodonales
de su padre.
El cantón donde dejó el ombligo se llama
Agua Fría y está ubicado en el municipio de San Alejo,
en La Unión.
Al recorrer las calles pedregosas de su paisaje natal, mariposas
de muchos colores saltan y juguetean en los charcos ¡Y qué
calor! El sudor lo cubre todo.
Su familia es numerosa. Ortiz y Ascencio son apellidos muy conocidos
y apreciados en San Alejo.
Al platicar con los lugareños, la expresión desde
pequeño era bien inteligente es tarareada repetidas
veces. Óscar nunca aplazó ningún grado.
Su prima María Ortiz lo recuerda como un pajarillo
chiquito, bien portado y pechito.
Sus tías no quisieron confesar si era enamoradizo en la adolescencia.
Se iba solo y regresaba solo, afirmaron.
Para sus vecinos, él no es Óscar sino Samuel.
Lucio Villatoro, uno de sus amigos de infancia, comenta que era
un cipote tranquilo y que no era pleitisto, además,
le gustaba jugar pelota.
Los recuerdos
Román Ascencio,otro de los habitantes del cantón,
recuerda que el pre candidato era un perico para hablar.
La facultad de platicar y hacer amigos, según los vecinos,
es un don muy propio de su familia.
Sus conocidos atribuyen algunas cualidades del alcalde de Santa
Tecla a la importancia que tuvo la figura paterna en su vida.
Fidel Ángel Ortiz fue regidor del pueblo en los años
60 y formó parte de la directiva comunal.
La cercanía del mar también significó mucho
para el pre candidato presidencial. Los sábados se iba con
sus tíos a sacar punches, una especie de cangrejo
que hace de las rocas su casa.
Otra de las gracias de su infancia es que se metía a jugar
y corretear en los algodonales de su padre. Sus primos recuerdan
con agrado el que Fidel Ángel no los regañara.
El cantón muestra los rincones de la memoria. Para mientras,
uno de sus sobrinos, también llamado Óscar, sube a
los árboles como una continuación de los recuerdos.
Es una muestra viva de que Ortiz tiene una gran familia.
Admiradores
En San Alejo, los pobladores recuerdan con aprecio a Óscar
Ortiz.
- Lo describen como un niño normal que no se metía
en problemas.
- Lo defienden sobre todas las cosas y afirman, enfáticamente,
que él es salvadoreño y no nicaragüense.
- Con ese objeto, guardan una partida de nacimiento, por cualquier
cosa.
- Sus tías guardan fotos que han recortado de folletines
de propaganda.
- Óscar permanece pendiente de ellos.
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Los lugares que lo vieron crecer
Llegar al cantón Agua Fría, en
San Alejo, La Unión, es sinónimo de recuerdos
para la familia de Óscar Ortiz. Para conocer un poco
más de sus orígenes, recorrimos algunos sitios
que él frecuentaba cuando era todavía un niño.
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La casa de la infancia
Los recuerdos quedaron prendidos de las paredes
de la casa familiar, esa que lo recibía cuando llegaba
cansado de jugar al fútbol. Lastimosamente, el terremoto
de 2001 destruyó su primera vivienda.
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La escuela
El Centro Escolar de Agua Fría fue construido
gracias a las gestiones de su padre, Fidel ángel Ortiz.
Esos muros lo vieron aprender y dar sus primeros pasos como
un alumno aplicado que no se metía en problemas.
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Las calles
Las sendas vecinales del cantón Agua
Fría fueron testigos de sus correrías de niño.
Después de la escuela, Óscar Ortiz salía
a jugar pelota en los caminos o a cuidar el ganado de su familia.
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