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DISCURSO
LIC. FRANCISCO FLORES
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
INFORME IV AÑO DE LABORES
1 DE JUNIO DE 2003

LIC. FRANCISCO FLORES
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Hace  cuatro años nos comprometimos a trabajar, para transformar a El Salvador en  un  mejor  país.   Desde un principio entendimos esto como  dar nuestro mejor esfuerzo,   para elevar la calidad de vida de la familia salvadoreña.

El éxito  de un gobernante se mide por el cumplimiento de sus promesas. Por esta razón es que vengo acá, no con aseveraciones vagas,  sino con la certeza de obras verificables, a decir, que he cumplido

He señalado siempre que nuestro más grande recurso es nuestra gente. Por ello una educación de calidad, es la mejor forma de combatir la pobreza.
En 50 años, el país construyó  2647  escuelas. En sólo cuatro años, construimos 1300 escuelas nuevas, ampliamos 1588, y reparamos 900.  Recibimos 2647. Le dejaremos al país, 3947.

El número de secciones acumulado en 30 años, de 1969 a 1999, fue de 37,172, con, 1,240, por año en promedio. En los últimos cuatro años,  10,457 nuevas secciones han sido abiertas, o sea, 2,500 secciones anuales. Así logramos  la mayor cobertura educativa en la historia del país, al duplicar el crecimiento de secciones anuales.

En muchos institutos nacionales, una computadora era un privilegio, hoy cada joven tiene, en su clase de computación, una computadora. 350 mil nuevos alumnos son el resultado del aumento en la matricula escolar, y 700 mil niños, reciben alimentación o en sus escuelas o en proyectos que, capacitando a las familias de más escasos recursos,  fomentan la adecuada nutrición.

Cuarenta de cada 100 salvadoreños, no sabían leer ni escribir, en 1970. En El Salvador de hoy, sólo 14 de cada cien salvadoreños, se encuentran en esa situación.

Estamos conscientes  que aún hay niños que no van a la escuela, hoy que tenemos los recursos para recibirlos, nuestro reto es que sus padres envíen esos niños a las aulas.

Nuestra juventud necesita espacios para desarrollar su creatividad, su imaginación y descubrir así su vocación, para ellos creamos programas que llegan con arte, recreación y deportes, a más de 487 mil jóvenes, y 254 mil niños.

En la capital, concebimos un proyecto integrado, que uniendo el Teatro Presidente, el nuevo Museo de Arte, el recién construido Museo David J. Guzmán y la Feria Internacional, pudiera proporcionarle a nuestros jóvenes, conocimientos sobre nuestra identidad y nuestro arraigo, contacto con los grandes maestros de la plástica nacional e internacional, acceso al teatro y a la cultura popular.

La antigua Casa Presidencial, el Cuartel El Zapote y el Parque Saburo Hirao, serán también un proyecto integrado, para acercar a nuestros jóvenes con nuestra historia, el deporte y la recreación.
En el interior del país, 27 nuevas Casas de la Cultura, suman 157 centros Culturales, que le permiten a nuestros jóvenes acceso a la música, al arte, a la pintura, para desarrollar sus capacidades creativas.

Para nuestras futuras generaciones, conservar nuestro patrimonio natural es de primordial importancia. De 1999, a la fecha, hemos quintuplicado esas áreas, conservando nuestros así bosques.

Por nuestros jóvenes desarrollamos en estos cuatro años, el proyecto deportivo mas importante de nuestra historia. En cuatro años, la construcción de escenarios deportivos, supero lo que se había hecho en el siglo pasado. Teníamos 450 escenarios deportivos. Hoy contamos con 700.

Al inicio de nuestra gestión, 50 mil jóvenes participaban de los Juegos Estudiantiles, ahora participan 200 mil, los polideportivos, la reconstrucción del Flor Blanca, Gimnasio Nacional, El Polvorín, son algunos de los escenarios emblemáticos de este esfuerzo.

La Universidad Nacional recibió un impulso mayor, que el de su construcción inicial, superando el descuido de décadas, para dejarle a 42 mil alumnos,  una universidad nueva y digna de las aspiraciones de nuestra juventud.

De 1930 al 2002, en 18 competencias a lo largo de 72 años, El Salvador acumuló 95 medallas. En un sólo evento, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2002, El Salvador conquistó 124 medallas. Superando a todos los países centroamericanos, quienes juntos, lograron 122 medallas. El Salvador consolidó su liderazgo regional, al derrotar al gigante regional México, en un partido que demostró, las posibilidades deportivas de la juventud salvadoreña.

Nuestra apuesta en salud, ha consistido en modernizar nuestra red de servicios, acercando  la atención al paciente.  Ahora podemos atender  a 70 de cada 100 mujeres en los hospitales,  90 de cada 100 niños reciben sus vacunas, y atendemos casi 9 millones de consultas al año.

Estas cifras son superiores, y en algunos casos duplican, a los indicadores de hace 4 años. Enfermedades como el dengue, la tuberculosis  y la malaria, se han reducido de manera muy notoria. En 1999,  hace sólo cuatro años,  hubo mil casos de malaria. Este año se han reportado, 14 casos.

Enfermedades como el tétano neonatal, la rubeola, el sarampión y la polio eran fuente de luto, al arrancar a las familias a sus pequeñas criaturas. En los últimos cuatro años, ni un solo niño ha muerto por esas enfermedades, gracias a la cobertura  de vacunación infantil.
Hace 15 años la expectativa de vida del salvadoreño promedio, era de sólo 57 años hoy, la expectativa de vida del salvadoreño promedio, se ha elevado a  70 años.

Hemos demostrado en estos cuatro años que sí se puede llegar con los servicios de salud, a las zonas más pobres y más apartadas. Y nuestra meta es continuar llegando, donde se nos necesita.
A pesar de la destrucción que los terremotos hicieron en pozos, líneas de impelencia y sistemas completos, el avance en la cobertura de agua potable, no se ha detenido. Hace  10 años,  70  de cada 100 salvadoreños en las áreas urbanas, tenía acceso a los servicios de agua potable.

Actualmente, 90 de cada 100 salvadoreños, tiene agua en sus hogares.
En las zonas rurales, 20 de cada 100, tenían acceso hace diez años. Hoy la cobertura rural ha crecido en 60%,  para llevarle agua a,  273, 000 personas, que nunca la habían tenido. Esto ha significado que,  512 mil salvadoreños que no tenían agua potable, ahora la tengan.
En 1999, no teníamos capacidad para cubrir la demanda del Gran San
Salvador. Triplicamos nuestra producción de agua, cubriendo así la demanda del Gran San Salvador, hasta el año 2011.

A pesar del avance en todas las zonas del país, urbanas como rurales, muchas familias, no tienen agua en sus hogares. Sabemos que este es un enorme reto, y dedicaremos toda nuestra energía para continuar conectando, el servicio de agua, en las zonas más pobres.

Reconociendo la profunda crisis que viven nuestras zonas rurales y Conscientes, que  no podemos desde el gobierno revertir, la caída de precios internacionales, resolver la limitación de la tierra y revertir el daño de la reforma agraria, decidimos salir al rescate de nuestras comunidades rurales, con proyectos de alto contenido social.

Nuestro gobierno ha ejecutado en los 14 departamentos, más de 5 mil proyectos de infraestructura social básica, programas de emergencia y reconstrucción, que han beneficiado a más de 3 millones de salvadoreños.

Así, seleccionamos a los municipios más pobres y construimos 204 kilómetros de tuberías de agua potable, 1018 cantareras públicas, 3,110 hogares más, tienen alcantarillado, 465 kilómetros de caminos vecinales reparados y 103 canchas deportivas construidas para sostener los trabajos de nuestros campesinos en las zonas cafetaleras, impulsamos proyectos de infraestructura, con el propósito de generar empleo, refinanciamos la deuda del sector café, creamos un bono de emergencia y garantizamos los recursos para avios.

Buscamos apoyar a nuestros campesinos con semillas mejoradas y precios accesibles de fertilizantes, a través de una real apertura.
Para no perder empleos en nuestras zonas  ganaderas, promovemos exitosamente la tecnificación. Al promover la explotación ordenada de nuestros recursos pesqueros, intentamos conservar la actividad productiva de nuestros pescadores más pobres.

Nuestros campesinos han encontrado en el desarrollo de proyectos frutales, hortalizas y forestales, una nueva forma de enfrentar la crisis.

Siendo que el problema fundamental del agro, es el desplome de los precios, la única solución es agregarle valor a lo que produce nuestro campesino.  Por esto es que el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, es la única esperanza en el horizonte de las familias pobres en las zonas rurales.

La posibilidad de que nuestros  hermanos salvadoreños en el extranjero consuman lo que acá producen nuestros campesinos, significará la transferencia de recursos más efectiva, para aliviar su pobreza.

Únicamente el trabajo productivo puede salvar a nuestros campesinos. No hay condonación de deuda,  exención de impuestos o regalo de recursos, que resuelva este problema. Es más, esto sólo agravaría la crisis, pues sería insostenible y liquidaría el financiamiento al agro, profundizando la crisis, en vez de aliviarla.

Los empleos en el sector cañero están garantizados, puesto que la zafra de azúcar ha alcanzado una cosecha récord con la mejor productividad histórica por manzana.  La seguridad alimentaria de nuestros campesinos está también garantizada. Este año esperamos tener la mejor cosecha de granos básicos,  en lo que va de ésta década.

Sobrellevar la crisis agrícola, nos significará un enorme esfuerzo. Debemos continuar con las pequeñas obras de alto contenido social en todos los municipios más pobres. Asimismo, debemos asegurarnos que los empleos que tenemos en el agro,  no se pierdan.
Nos propusimos alcanzar desde el primer día de nuestro gobierno, eliminar las barreras para el desarrollo integral de los salvadoreños.

En 1999, nos encontramos con que 4 de cada 10 personas en el campo, no contaban con electricidad, depredaban los bosques para preparar sus alimentos y  la única forma de estudiar, era  la luz de un candil o mientras duraba la luz del día.

Hoy, 6 de cada 10 salvadoreños en las áreas rurales, tienen servicio de electricidad,  lo que eleva a un 85%, la cobertura en todo el territorio nacional.  Lo logrado en 4 años es superior a lo que se hizo en la última década.

400 mil salvadoreños viven ahora con mayor comodidad y dignidad, están mejor informados en las campañas de salud, tienen acceso a los canales educativos, tienen información sobre el acontecer nacional y en general, estarán mejor integradas a la sociedad.

Nuestro compromiso como país, es seguir impulsando el programa de electrificación rural, para que en el futuro no exista casa, por humilde que sea, sin energía eléctrica.
Pese a que perdimos más de 166 mil viviendas con los terremotos, hemos logrado la disminución más significativa, de familias que viven en zonas de alto riesgo,  de las que no cuentan con una vivienda digna o viven en la ilegalidad.

En los años ochenta, se construía un promedio de 9 mil viviendas al año. En los años 90, se construían 20 mil. En cuatro años hemos construido 222 mil viviendas  temporales y 145  mil viviendas permanentes, para familias de bajos ingresos.

De 20 mil viviendas al año, pasamos a construir, 36 mil permanentes y 55 mil temporales. En 1999, habían 32 mil familias en zonas de alto riesgo,  cada invierno era un verdadero peligro. En sólo 4 años, 24 mil de estas familias están ahora en un lugar más seguro.

En los últimos 40 años, se lograban legalizar un poco más de 3 mil viviendas al año, hoy legalizamos 12 mil cada año. Este es un enorme avance: pues  el derecho a la propiedad es un patrimonio de incalculable valor.

Nuestro reto  es  que cada vez más familias pasen de la champa, a la casa de cemento, de la ilegalidad a la legalidad, y de la zona de alto riesgo, a comunidades seguras.
Hace unos  años, las familias salvadoreñas sufrían  el nivel más alto de inseguridad, de la última década.  Delitos inhumanos como el secuestro, mantenían en vilo a nuestras familias. 

Emprendimos el combate frontal contra el crimen organizado, empezando por una histórica depuración, de la Policía Nacional Civil,  enfocando todos los esfuerzos de la corporación policial en está lucha y realizando las reformas que fueran necesarias, para el endurecimiento de las penas.
El secuestro ha sido reducido a su mínima expresión. En tan sólo dos años, más de 500 secuestradores, están ya en la cárcel.  Con la misma firmeza hemos emprendido el combate a la narcoactividad, lo cual ha permitido incautar grandes cantidades de drogas y desarticular numerosas bandas de proveedores.

Paralelamente hemos potenciado el deporte, como una alternativa sana para nuestros niños y jóvenes. Y por ello, hemos construido 120 instalaciones deportivas, en los municipios de San Salvador, Soyapango, mejicanos, Sonsonate y Quezaltepeque, beneficiando así, a más de 250,000 habitantes. Estos esfuerzos son fundamentales en  la prevención de la violencia y la delincuencia.
El trabajo interinstitucional ha logrado disminuir sensiblemente, el alto índice de robo de vehículos, el contrabando y el tráfico de vehículos robados.

En la comunidad internacional, nuestro país nunca había tenido tanto prestigio. Nuestro exitoso programa de combate a la pobreza, nuestra transición democrática y la transparencia y efectividad de nuestro gobierno, nos ha permitido por primera vez, ser tomados en cuenta  como   actor importante en la comunidad internacional. El Salvador es hoy sinónimo de éxito, en cualquier campo, y salir de nuestras fronteras y decir que somos salvadoreños, es un orgullo.

Esto nos ha permitido proteger de forma efectiva, a nuestros compatriotas en el exterior. El Programa de Protección Temporal fue un rotundo éxito,  al lograr inscribir al 97% del universo de elegibles, para el programa. Hoy  buscamos una nueva extensión del permiso de estadía, para nuestros compatriotas. Estamos confiados en lograrlo.

Asimismo, se nos han abierto oportunidades que antes sólo soñábamos tener. El Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, no sólo inaugurara una etapa de desarrollo sostenido para el país, sino también unirá,  a los compatriotas en el exterior, con nuestra economía. Este nexo comercial le agregará valor, a todo lo nuestro, al convertir en producto de exportación, nuestros productos tradicionales. Nuestros compatriotas en el exterior, tienen más capacidad adquisitiva, que nuestro mercado de consumo, aquí en El Salvador.

Queremos reconocer a la Embajadora de los Estados Unidos, Rose Likins, quien ha construido una magnifica relación entre su gobierno y el nuestro, y en nuestros momentos más duros, ha actuado como una salvadoreña, buscando ayuda para nuestros compatriotas. Estando a pocos días de su retiro, en nombre de un país agradecido, muchísimas gracias Embajadora.

La estabilidad económica, es la base sobre la cual se edifica el desarrollo de un país. Los retos que enfrentamos en 1999, eran honrar la transición del antiguo, al nuevo sistema de pensiones, que implicaba pagos anuales de $200 millones de dólares. Los terremotos significaron un costo de  $1,400 millones de dólares.

El desplome de los precios de productos primarios de exportación y el alza de los precios del petróleo, significaron que  en 1999, con 1 quintal de café, comprábamos 10 barriles de petróleo.  Hoy, con un quintal de café, compramos 2.5 barriles de petróleo.

A pesar de un entorno internacional sumamente complejo, con  recesiones económicas, quiebra de países enteros como argentina, terrorismos y guerras, que han derribado la estabilidad de muchas economías, El Salvador es hoy, uno de los pocos países en América Latina, que ha experimentado un crecimiento económico positivo, es el país que tiene la tasas de interés e inflación,  más bajas, y es uno de 3 países,  junto a Chile y México, que posee grado de inversión.

Logramos reconstruir el país,  honrar nuestras deudas, duplicar la inversión pública, construir la obra social más grande en la historia del país, reduciendo el déficit fiscal, y  sin subir impuestos. Esto sólo es posible con visión clara y honestidad

Lucharemos por seguir teniendo un país libre, estable, donde se consolida la libertad económica y se fortalece la inversión social. Esta es la única ruta para cumplir nuestras  aspiraciones de superación.

Uno de los mayores obstáculos que enfrentamos como país, eran las altas tasas de interés. La Ley de Integración Monetaria redujo la tasa de interés para una vivienda, del 18%, al 6.5%, para capital de trabajo, de 24%, al 7%, para vehículos y préstamos personales, del  28%, al 9%  y de un  30% para tarjetas de crédito, a un 16%.  Estas tasas de interés,  son las más bajas de América Latina.
La Ley de Integración Monetaria, le ha regresado recursos a cada familia, por el crédito de su vivienda, por su carro, por su préstamo personal, por su tarjeta de crédito.

Le garantiza a todos los pensionados, que sus ahorros no perderán valor. Evita que los intermediarios financieros, se queden con parte de las remesas familiares que mandan nuestros compatriotas, nos permite mantener la inflación mas baja de toda América Latina y permitió que todas nuestras empresas, grandes, medianas y pequeñas agobiadas por sus deudas en 1999, pudieran refinanciarse a largo plazo y adquirir nuevo capital de trabajo.

Cuando se tiene libertad, se alcanzan oportunidades. Ni la libertad, ni las oportunidades aparecen por azar. Son el proceso, de un proceso constructivo, con una visión muy clara de a donde queremos llegar.

En los últimos 10 años, nuestras exportaciones han superado con creces, las de la región centroamericana. Nos ubicamos entre los 3 países con mayor crecimiento en América Latina, junto a Chile y México.

Los Tratados de Libre Comercio con Panamá, México, República Dominicana y Chile, han duplicado, y hasta cuadruplicado, nuestras exportaciones a estos países. Hoy tenemos 7 nuevas zonas francas, más de 250 mil metros cuadrados de techo industrial adicional y 84 mil nuevos puestos de trabajo.

La transformación del Ministerio de Obras Públicas, produjo en cierto sentido,  una nueva industria de la construcción, en el tema de carreteras. En los últimos cuatro años, 52  mil empleos han sido generados. El sector de telecomunicaciones ha generado, 7 mil empleos permanentes.

Nuestras negociaciones con Canadá y Estados Unidos, generarán aún más oportunidades, a nuestros productores,  abriendo mercados y ampliando nuestros consumidores potenciales, a más de 300 millones de personas. Esta,  es la mejor apuesta para el agro salvadoreño, para la pequeña empresa y para las mujeres jefas de hogar.

Hemos construido una visión, hemos hecho el trabajo y ahora estamos comenzando a capitalizar sus frutos.

La tecnología es hoy  vital, para la productividad y el conocimiento de los salvadoreños.Hace solo 10  años, acceder a Internet, era un lujo de algunas instituciones y de unas cuantas personas. Hoy en día, 200,000 usuarios al mes, visitan los Infocentros, incluyendo niños de escasos recursos, amas de casa, líderes comunales y micro- empresarios.

340, mil salvadoreños, se han formado  en el uso de programas de computación e Internet en todo el país,  lo que equivale,  a más del 5% de la población.  Ahora, sin necesidad de comprar equipos sofisticados,  maestros y estudiantes  tiene la posibilidad, de investigar en las mejores bibliotecas del mundo y consultar en las mejores enciclopedias, para realizar sus tareas, y los microempresarios, de hacer negocios por Internet.

Hace apenas 4 años, teníamos 400 mil líneas telefónicas, hoy tenemos un millón quinientas mil líneas. Obtener una línea telefónica tomaba 5 años, hoy toma 48 horas. La instalación costaba 2,600 colones, hoy cuesta 800. Llamar a los Estados Unidos costaba $2, por minuto, hoy cuesta menos de $0.15 por minuto. Es más barato llamar de El Salvador a Estados Unidos,  que de Estados Unidos a El Salvador. Las llamadas locales son las más bajas en Centroamérica.

ANTEL generaba 4 mil empleos. Hoy, el sector telecomunicaciones, genera 7 mil empleos, con mejores remuneraciones y la mitad de ellos, son accionistas  de las empresas.

Nuestro país ha carecido por mucho tiempo de un sistema de transporte ordenado y eficiente, que sea acorde con las exigencias de todos los salvadoreños.  El sistema de transporte que encontramos cuando llegamos al gobierno, era un sistema ineficiente, inseguro, congestionado y altamente corrupto.

Con la implementación del nuevo sistema de transporte, eliminamos el subsidio al diesel, devolviéndole $40 millones a la familia salvadoreña, cada año, y quitamos la causa de la
corrupción, que había existido por más de 30 años en este sector.

Más de 800 unidades de transporte han sido sustituidas, por nuevas unidades y se han sacado de circulación más de 300 unidades viejas, que ponían en grave riesgo a los usuarios.

Hace diez años,  en El Salvador circulaban 100,000 vehículos. Ahora que los salvadoreños han mejorado sus ingresos y tienen acceso al crédito por la integración monetaria, existen en el país cerca de, 500,000 vehículos en circulación.

Nuestras carreteras son al país lo que las venas son al cuerpo. Por ellas transitan nuestras fuerzas vitales. De 1939 a 1999, tras un arduo esfuerzo de 60 años, los salvadoreños, lograron construir 2000 kilómetros  de carreteras pavimentadas, a un promedio de 33 kilómetros por año. En los últimos 4 años, el país ha construido 1050 kilómetros de carreteras, a un promedio de 263 kilómetros por año; ocho veces el promedio histórico. Superamos en cuatro años, el esfuerzo de 36 años.

50 municipios pobres y aislados, están hoy conectados al desarrollo, por carreteras pavimentadas y 162 nuevos puentes. Carreteras ansiadas por generaciones, son hoy una realidad. La panorámica que cruza la frontera sur del Lago de Ilopango, la Montañona en Chalatenango, la carretera al Cuco, la carretera a la Cumbre, la carretera que une de norte a sur a Ahuachapán, entre Ataco y el Litoral, la carretera de San Ignacio  a Las Pilas,  que está por concluirse, son algunos ejemplos.

Nuestras carreteras estratégicas: La Panamericana,   la del Litoral, Comalapa y la Troncal del Norte,  unen nuestro país,  a Guatemala, Honduras y Nicaragua, Integran nuestras principales ciudades, Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate, San Salvador, Chalatenango, San Vicente, Usulután, San Miguel y La Unión.

Nuestras principales zonas productivas, y conectan  nuestros Puertos de Acajutla, La Libertad, Cutuco y el aeropuerto, todas ellas, están hoy rehabilitadas. Esto es porque en 1999, el país sólo podía mantener el 33% de nuestra red vial. Hoy,  podemos mantener el, 100% de nuestra red vial.
La recuperación total de la Carretera Panamericana a través del periférico norte, unirá los siguientes tramos: la carretera a Sonsonate y a Santa Ana, pasando por Quezaltepeque a la Troncal del Norte y de ahí, a la Carretera de Oro, hasta adelante de Cojutepeque.

Esto creara  un corredor continuo, desde Caballería hasta San Rafael Cedros, una entrada nueva a San Salvador, a través del Boulevard Constitución, y  resolverá los congestionamientos del Boulevard del Ejercito y la carretera a Los Chorros. Tendremos por primera vez, una carretera ininterrumpida entre el oriente y el occidente de el país. Esta es, la obra de infraestructura más grande, hecha en toda Centroamérica y estará lista, en enero próximo.

Esta inmensa obra en infraestructura, ha sido posible, porque en 1999, $.80 de cada dólar se invertía en gastos administrativos y solo $.20 en nuestra red vial . Hoy, $.90,  se invierte y sólo $.10, se van a gastos administrativas. El 87% de los contratos, los han ejecutado empresas nacionales. Por esfuerzo, dedicación y transparencia, hoy tenemos los salvadoreños, la mejor red vial de toda Centroamérica.

Nuestro gobierno ha desarrollado estos logros, en condiciones particularmente difíciles. Recibimos el país con los  efectos del Mitch, una devastadora ola delincuencial y una economía en recesión. 
Dos violentos terremotos  cobraron irreparables vidas y  derrumbaron en segundos, lo que costó decenas de años construir, el desplome de los precios agrícolas, la recesión mundial y el terrorismo.

Y sin  embargo, a pesar de todas estas dificultades, presentamos ante los Salvadoreños,  antes de finalizar el quinquenio,  todas nuestras  Promesas, no sólo cumplidas, sino ampliamente superadas.
Nuestro Gobierno continuara teniendo en el centro de su que hacer, a cada uno de los salvadoreños, tanto los que vivimos aquí, como los que viven en el exterior.

Para los que viven en Estados Unidos, mis esfuerzos en los próximos meses, estarán concentrados en lograr una extensión más,  del Estatus Temporal, que hoy les garantiza su estabilidad migratoria.
De igual manera, me dedicare a lograr las mejores condiciones, de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, convencido de que esta es la mejor opción, para el agro salvadoreño, para las jefas de hogar y para la micro y pequeña empresas, que verán expandidos sus horizontes, de oportunidades.

Redoblaremos nuestros esfuerzos, para poder finalizar la reconstrucción del país, un año antes de lo proyectado. Para ello, es vital que la Asamblea Legislativa ratifique el préstamo para la reconstrucción de 7 hospitales dañados por los terremotos. A estos hospitales asisten, aproximadamente 2 millones de salvadoreños al año, pero bajo las condiciones en que los dejaron los terremotos, los servicios no son de la mejor calidad, no se la nieguen.

Impulsaré una nueva iniciativa para bajar aun más, el costo de la vivienda mínima, y acercar el sueño de casa propia, a los compatriotas que están en el sector informal, pues ellos no pueden acceder a los proyectos de vivienda de interés social.

Financiaremos los gastos de escrituración y la prima durante toda la vida del préstamo, reduciendo significativamente la barrera de acceso a una vivienda. Los tramites para las personas que adquieren su casa por primera vez y a los que las construyen, los tiempos de obtención de permisos, escrituración y de legalización, se reducirán en un 75%.

Finalmente, si los señores diputados aprueban el préstamo de vivienda, beneficiaremos,  además,  a las  familias que viven en zonas de alto riesgo, con viviendas nuevas, en lugares mas seguros, o para que mejoren las que ya poseen, y tengan una vivienda y desean, y puedan hacerle sus arreglos. Ofreceremos financiamiento con un componente importante de subsidio.

Eliminando la distorsión entre el antiguo sistema de pensiones y el nuevo sistema, a partir de este mes más de 138 mil salvadoreños del nuevo sistema, recibirán, en promedio, un 35% más, en sus pensiones. Esto, aunado al incremento del 10% que entre el año pasado y este año, hemos hecho a la pensión mínima, coloca en una mejor posición a aquellos, que habiendo trabajado toda su vida, ahora merecen gozar plena y dignamente de sus beneficios.

Del consenso alcanzado entre empleados y empleadores, ha salido una propuesta para incrementar el salario mínimo. Por lo que habiéndolos escuchado, a partir de este día, entrarán en vigencia las nuevas condiciones salariales de los salvadoreños.

Los incrementos salariales serán: comercio y servicios 10%, industria 7.5% y  maquila 5%. Este es  el balance encontrado entre las necesidades del bolsillo de los salvadoreños y la creación de empleos para más salvadoreños.

En el mes de junio, la familia salvadoreña recibirá los ahorros de la tarifa eléctrica con que nos comprometimos. No sólo se reducirá la tarifa, sino que se eliminarán los cobros municipales escondidos en el recibo,  y que conllevan una presión de cobro injusta y poco transparente.
Los salvadoreños logramos aun en la adversidad, construir cada día el presente que queremos y el futuro que esperamos. Las bases son firmes, el camino esta trazado, no nos detengamos, no nos retrasemos.

Que no nos desvíen, los que irresponsablemente desean descarrilar el esfuerzo. No permitamos que nuestros hijos, vuelvan a comenzar de cero. Es bastante el camino recorrido, apreciemos lo que hemos logrado, no ha sido fácil, ni ha sido suficiente, pero ha sido nuestro y no impuesto por ideologías que recurrentemente, han fracasado.

En el Ejecutivo nos hemos comprometido a mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños, por lo que nadie, debe de sentirse olvidado o aislado.
No vendemos paraísos, trabajamos sobre nuestras realidades y entregamos productos tangibles, que todos debemos atesorar y defender.

Ya se nos arrebato, no hace mucho, una década de nuestra historia, de nuestro trabajo y de nuestro desarrollo. Hemos construido nuestros puentes, nuestras familias, nuestro tejido social; el futuro en libertad es nuestro mayor tesoro.

Que Dios nos continúe guiando a todos.
 

 

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