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En el juicio se pidió que se reconstruyera lo ocurrido en el plagio
“¡Orden en la sala, Sr. abogado!”

Un juez sintió lesionada su investidura cuando un abogado reprochó su negativa de permitir formular una pregunta a un testigo. “Cuando nos enojamos, perdemos la perspectiva”, comentó otro togado

Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Los sospechosos permanecen en la sala de jurados serenos y atentos a lo que sucede entre la Fiscalía y sus abogados. Foto: EDH/Lissette Lemus

Los ánimos se caldearon ayer durante el tercer día de juicio en contra de seis imputados de secuestrar y matar al niño Gerardo Villeda Kattán, de 9 años.
Un juez del Tribunal 4o. de Sentencia, que dirige el juicio, estuvo a punto de ordenar el arresto de un abogado defensor argumentando “falta de respeto”.
Todo inició cuando el abogado defensor de la imputada Gloria Elsy de Gómez, José Rodríguez Ayala, intentó cuestionar al testigo número 10.
La pregunta intentaba conseguir una respuesta sobre el material que estaban construidas las paredes de la casa de cautiverio en donde murió la víctima.

Altercado

La Fiscalía se opuso a la pregunta formulada argumentando que era “capciosa” (con trampa) y que quería confundir al testigo en favor de la defensa.
El juez presidente del tribunal colegiado le advirtió al abogado que reformulara la pregunta o la rechazaría.

El abogado se mostró molesto y aumentando la intensidad de su voz, reprochó la actitud del juez.
“Si me falta al respeto, pónganle las esposas”, les ordenó el togado a los miembros de la Sección de Traslado de Reos (STR) que daban seguridad en la sala de jurados.
Pero los agentes permanecieron en sus lugares.

El abogado desistió de su intención y se encaminó a tomar su asiento.
Cuando intentó pararse para tomar la palabra, fue reprendido por el juez y se le ordenó que se sentara.

La Fiscalía argumentó que el abogado no interpuso ninguna petición de revocatoria contra la objeción presentada por el Ministerio Público.
El Juez avaló a la Fiscalía y la pregunta de la defensa fue rechazada.
Posterior a ello el juez reprendió a los miembros de la STR, advirtiéndoles que otra vez que él les diera una orden que la cumplieran.
Tras el incidente, los defensores, fiscales y acusadores se acercaron al estrado para conversar con los jueces.

El juez presidente explicó con base en la ley el incidente ocurrido. Afirmó que, como presidente del tribunal colegiado, tiene la obligación de mantener el orden en la sala tanto en las exposiciones de la acusación como de la defensa.
Sin embargo, luego de leer algunos artículos de la ley, el juez dijo que no volvía a reprender de esa forma a los abogados porque no quería que luego lo acusaran de “violar los derechos humanos”.
El juicio continuó su curso normal.

Libreta de apuntes
A lo largo del día de ayer sólo cuatro testigos lograron declarar.
- Algunos de los imputados rieron cuando un juez dijo que no se podía quitar a los testigos como que fuera un juego de chibolas o canicas.
- La Fiscalía pidió separar a cinco testigos. Dos jueces no lo avalaron y un tercero sí y dio su explicación.
- Dos imputados cuestionaron a los testigos usando preguntas escritas en un papel.
- El secretario dijo a los jueces que el testigo 9 no había llegado, por lo que le dio la palabra a la Fiscalía.
“Aquí apareció”, dijo un juez mientras que el incidente causó sonrisas entre los presentes.

Cuatro testigos

Ayer cuatro testigos rindieron su declaración ante el Juzgado 4o. de Sentencia.
Los testigos formaron parte del grupo de investigadores de la Policía Nacional Civil que participaron en el seguimiento de los sospechosos del plagio.
La Fiscalía intentó que cinco testigos no declararan para “ahorrar tiempo”, pero la defensa se opuso y el tribunal denegó la petición fiscal.

Dos de los testigos fueron citados para que declararan con respecto a un vehículo Honda blanco y una motocicleta que fueron incautados el día que se produjo el secuestro y la captura de los sospechosos.
Dos imputados repreguntaron a los dos testigos citados sobre características de los vehículos.

Por disparos no se pudo negociar

Los testigos que declararon ante el tribunal dejaron claro que no se negoció con los secuestradores la liberación del niño desde el principio, porque comenzaron a disparar.
¿Porqué no se negoció desde el momento que se supo del secuestro?- preguntó el abogado acusador de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Ástor Escalante, a uno de los testigos.

El testigo respondió que la negociación se realizó desde el momento adecuado y éste fue hasta que los disparos habían cesado desde el interior de la casa de Mejicanos.
Recordó que los miembros del Grupo de Reacción Policial fueron atacados con disparos desde la casa, por lo que cuatro miembros del equipo élite resultaron heridos.
Dos de ellos murieron a consecuencia de los disparos y dos más quedaron heridos de gravedad.
“Prácticamente sólo un agente del GRP quedó resistiendo el ataque”, dijo el testigo.

Otro de los testigos fue el jefe del GRP que dirigió el operativo el 21 de junio de 2001.
El fiscal Alan Hernández explicó que el testigo afirmó ante el tribunal que tuvieron que penetrar en la casa para neutralizar el ataque que efectuaban los secuestradores.
“Ellos ingresaron como parte de su entrenamiento para eliminar el peligro”, dijo.

 

 

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