Discurso pronunciado
por el presidente George W. Bush
ante una sesión conjunta
del Congreso de Estados Unidos.
Señor presidente (de la
Cámara de Representantes), miembros del
Congreso, queridos estadounidenses:
En el transcurso normal de los
acontecimientos, los presidentes vienen a esta
cámara a informar sobre el estado de la
unión. Hoy no hace falta tal informe: ya
ha sido enviado por el pueblo
estadounidense.
Lo hemos visto en el coraje de los pasajeros
que doblegaron a los terroristas para salvar a
otros en tierra. Pasajeros como ese hombre
excepcional llamado Todd Beamer. Por favor,
ayúdenme a dar la bienvenida esta noche a
su esposa, Lisa Beamer.
Hemos visto el estado de la unión en
la resistencia de los socorristas más
allá del agotamiento. Lo hemos visto en
el despliegue de banderas, el resplandor de las
velas, las donaciones de sangre, las oraciones
en inglés, hebreo y árabe.
Lo hemos visto en la decencia de personas
caritativas y afectuosas que hicieron suyo el
luto de los extraños.
Mis queridos compatriotas:
En los últimos nueve días, el
mundo entero ha visto por sí mismo el
estado de la unión y es fuerte.
Esta noche estamos en un país
consciente del peligro y llamado a defender la
libertad. Nuestro duelo se ha convertido en ira
y la ira en resolución. Ya sea que
llevemos nuestros enemigos a la justicia o la
justicia a nuestros enemigos, así lo
cumpliremos.
Agradezco al Congreso por su liderazgo en un
momento tan importante.
Todo Estados Unidos se sintió
emocionado la noche de la tragedia cuando vieron
a demócratas y republicanos unidos en las
escalinatas de esta capitolio cantando "Dios
bendiga a Estados Unidos".
Y ustedes hicieron más que cantar.
Ustedes actuaron y entregaron 40.000 millones de
dólares para reconstruir nuestras
comunidades y satisfacer las necesidades de
nuestras fuerzas Armadas. Presidente de la
cámara Hastert, líder
demócrata Gephardt, líder
republicano Daschle y senador Lott, agradezco su
amistad, su liderazgo y sus servicios al
país.
Y en representación del pueblo
estadounidense, agradezco al mundo por el
respaldo brindado.
Estados Unidos nunca olvidará el
sonido de nuestro himno nacional sonando en el
Palacio de Buckingham, en las calles de
París y en las Puertas de Brandenburg en
Berlín.
No olvidaremos a los niños de Corea
del Sur congregándose para orar en
nuestra embajada en Seúl, o las oraciones
de simpatía ofrecidas en una mezquita de
Cairo.
No olvidaremos los momentos de silencio y los
días de luto en Australia y Africa y
América Latina.
Ni olvidaremos a los ciudadanos de otras 80
naciones que murieron juntos con los nuestros.
Docenas de paquistaníes, más de
130 israelíes, más de 250
ciudadanos de India, hombres y mujeres de El
Salvador, Irán, México y
Japón y cientos de ciudadanos
británicos.
Estados Unidos no tiene un amigo más
verdadero que Gran Bretaña. Una vez
más, estamos unidos en una gran
causa.
Así que estoy honrado con que el
primer Ministro británico cruzó un
oceano para mostrar su unión con
América.
Gracias por venir, amigo.
El 11 de septiembre, enemigos de la libertad
cometieron un acto de guerra contra nuestro
país. Estados Unidos ha conocido guerras,
pero en los últimos 136 años han
sido guerras en suelo extranjero, excepto por un
domingo en 1941. Estados Unidos ha conocido
bajas de guerra, pero no en el centro de una
gran ciudad en una mañana
pacífica.
Los estadounidenses han conocido ataques
sorpresivos, pero nunca antes contra miles de
ciudadanos.
Todo esto nos llegó en un solo
día y la noche cayó sobre un mundo
diferente, un mundo en el que la libertad misma
está bajo ataque.
Los estadounidenses tienen muchas preguntas
esta noche. Los estadounidenses se están
preguntando: "?Quién atacó a
nuestro país?" Las pruebas que hemos
reunido apuntan todas a una colección de
organizaciones terroristas conocida como al
Qaeda. Ellos son algunos de los asesinos
condenados por la colocación de bombas en
las embajadas estadounidenses en Tanzania y
Kenya y los responsables por la bomba contra el
USS Cole.
Al Qaeda es al terror lo que la mafia es al
crimen. Pero su meta no es hacer dinero, su meta
es recrear el mundo e imponer sus creencias
radicales sobre la gente en todas partes.
Los terroristas practican una forma marginal
de extremismo islámico que ha sido
rechazada por los erudistos musulmanes y por la
vasta mayoría de los clérigos
musulmanes; un movimiento marginal que pervierte
las enseñanzas pacíficas del
Islam.
Las directivas de los terroristas les ordenan
matar a cristianos y judíos, matar a
todos los estadounidenses y no hacer
distinción entre militares y civiles,
incluyendo mujeres y niños.
Este grupo y su líder, una persona
llamada Osama bin Laden, están ligados a
muchas otras organizaciones en diferentes
países, incliyendo la Yihad
Islámica egipcia, el Movimiento
Islámico de Uzbekistán.
Hay miles de estos terroristas en más
de 60 países.
Son reclutados en sus propias naciones y
vecindarios y traídos a los campos en
lugares como Afganistán, donde son
entrenados en las tácticas del terror.
Son enviados de regreso a sus casas o enviados a
ocultarse en países alrededor del mundo
para planear maldad y destrucción.
El liderazgo de Al Qaeda tiene una gran
influencia en Afganistán y respalda al
régimen Talibán en el control de
la mayoría de ese país. En
Afganistán vemos la visión que al
Qaeda tiene para el mundo. El pueblo de
Afganistán ha sido tratado brutalmente,
muchos están muriendo de hambre y muchos
han huido.
A las mujeres no se les permite ir a la
escuela. Uno puede ser encarcelado por tener un
televisor. La religión sólo puede
ser practicada como dictan sus dirigentes. Un
hombre puede ser encarcelado en
Afganistán si su barba no es
suficientemente larga.
Estados Unidos respeta al pueblo de
Afganistán -después de todo, somos
actualmente su primera fuente de ayuda
humanitaria-, pero condenamos al régimen
del Talibán. No sólo reprime a su
propio pueblo, sino que es una amenaza para las
personas de todas partes por patrocinar y dar
abrigo y suministros a los terroristas.
Ayudando e instigando el asesinato, el
régimen del Talibán está
cometiendo asesinatos y esta noche Estados
Unidos de América hace las siguientes
demandas al Talibán: Entreguen a las
autoridades de Estados Unidos a los dirigentes
de al Qaeda que se esconden en su
país.
Liberen a todos los ciudadanos extranjeros,
incluso a los ciudadanos estadounidenses que
tienen encarcelados injustamente.
Protejan a los periodistas extranjeros, los
diplomáticos y los trabajadores
humanitarios que se encuentran en su
país.
Cierren inmediata y permanentemente todos los
campamentos que entrenan a terroristas en
Afganistán y entreguen a todo terrorista
y a toda persona y su estructura de apoyo a las
autoridades apropiadas.
Den a Estados Unidos acceso total a los
campamentos de terroristas, para que podamos
estar seguros de que no siguen operando.
Estas demandas no están abiertas a
negociaciones ni discusiones.
El Talibán debe actuar y actuar
inmediatamente.
Entregarán a los terroristas o
compartirán su destino.
Quiero hablar esta noche también
directamente a los musulmanes de todo el mundo:
Respetamos vuestra fe. Es practicada libremente
por muchos millones de estadounidenses y
millones de personas más en países
que Estados Unidos cuenta como amigos. Sus
enseñanzas son buenas y pacíficas
y todos los que comenten actos de maldad en
nombre de Alá blasfeman el nombre de
Alá.
Los terroristas son traidores a su propia fe,
tratando, en realidad, de secuestrar todo el
islamismo.
El enemigo de America no son nuestros
numerosos amigos musulmanes. No son nuestros
numerosos amigos árabes. Nuestro enemigo
es una red radical de terroristas y cada
gobierno que la respalda.
Nuestra guerra contra el terror comienza con
Al Qaeda, pero no termina allí.
No ternminará hasta que cada grupo
terrorista de alcance mundial haya sido
encontrado, detenido y vencido.
Los estadounidenses se están
preguntando: ?Por qué nos odian? Ellos
odian lo que ven aquí en esta
cámara: un gobierno
democráticamente electo. Sus
líderes son nombrados por ellos mismos.
Ellos nos odian por nuestras libertadas: nuestra
libertad de religión, nuestra libertad de
expresión, nuestra libertad de votar y
congregarnos y de estar en desacuerdo entre
nosotros.
Ellos quieren derrocar gobiernos existentes
en muchos países musulmanes como Egipto,
Arabia Saudita y Jordania. Ellos quieren sacar a
Israel de Orientemedio. Ellos quieren expulsar a
cristianos y judíos de vasta regiones de
Asia y Africa.
Estos terroristas no matan sólo para
extinguir vidas, sino para interrumpir y poner
fin a una manera de vivir. Con cada atrocidad,
ellos esperan que Estados Unidos se torne
más temeroso y se retire del mundo
olvidando nuestros amigos. Ellos se enfrentan a
nosotros porque nosotros estamos en su
camino.
Nosotros no nos dejamos engañar por su
religiosidad fingida.
Nosotros hemos visto su clase antes. Ellos
son los herederos de todas las ideologías
asesinas del siglo XX. Al sacrificar vidas
humanas para servir sus visiones radicales, al
abandonar todos los valores a excepción
de su deseo de poder, ellos siguen el camino del
fascismo, el nazismo y el totalitarismo. Y ellos
van a seguir ese camino hasta donde termina, en
el sepulcro sin marcar de la historia de
mentiras descartadas.
Los estadounidenses se están
preguntado: "?Como vamos a pelear y ganar esta
guerra?" Dirigiremos todos los recursos a
nuestra disposición -todos los medios de
la diplomacia, toda herramienta de inteligencia,
todo intrumento para la aplicación de la
ley, toda influencia financiera y toda arma de
guerra necesaria- a la destrucción y la
derrota de la red global del terror.
Ahora, esta guerra no será como la
guerra contra Iraq de hace una década,
con una liberación decisiva de un
territorio y una conclusión
rápida. No se parecerá a la guerra
aérea sobre Kosovo de hace dos
años, donde no se utilizaron tropas
terrestres y ni un solo estadounidense se
perdió en combate.
Nuestra respuesta involucra mucho más
que una represalia instantánea y golpes
aislados. Los estadounidenses no deben esperar
una batalla, sino una larga campaña como
no hemos visto ninguna otra jamás. Puede
incluir golpes dramáticos visibles en la
televisión y operaciones encubiertas
secretas igual de exitosas.
Le quitaremos el financiamiento a los
terroristas, los volveremos el uno contra el
otro, los haremos moverse de un lugar a otro
hasta que no tengan refugio o descanso.
Y perseguiremos a las naciones que
proporcionen ayuda o refugio al terrorismo.
Todas las naciones en todas las regiones deben
tomar ahora una decisión: o están
con nosotros o están con los
terroristas.
De este día en adelante, cualquier
nación que continúe dando refugio
o apoyando el terrorismo será considerada
por Estados Unidos como un régimen
hostil. Nuestra nación ha sido puesta en
alerta, no somos inmunes a los ataques.
Tomaremos medidas defensivas contra el
terrorismo para proteger a los
estadounidenses.
Hoy, docenas de departamentos federales y
agencias, así como gobiernos estatales y
locales, tienen responsabilidades que afectan la
seguridad de la patria.
Estos esfuerzos deben ser coordinados al
más alto nivel. Por eso, esta noche
anuncio la creación de una
posición a nivel de gabinete que
reportará directamente a mí: la
Oficina de Seguridad Interna.
Y esta noche, anunció también a
un estadounidense distinguido para dirigir este
esfuerzo, para fortalecer la seguridad
estadounidense: un veterano militar, un
gobernador efectivo, un verdadero patriota, un
amigo de confianza, Tom Ridge, de
Pennsylvania.
El dirigirá, supervisará y
coordinará una amplia estrategia nacional
para salvaguardar a nuestro país contra
el terrorismo y responder a cualquier ataque que
pudiera venir.
Estas medidas son esenciales. La única
manera de derrotar al terrorismo como una
amenaza a nuestra forma de vida es detenerlo,
eliminarlo y destruirlo donde quiera que
crezca.
Muchos participarán en este
esfuerzo, desde los agentes del FBI hasta los
operativos de inteligencia y los reservistas que
hemos llamado a servicio activo. Todos se
merecen nuestras gracias y todos tienen nuestras
oraciones.
Y esta noche, a pocas millas del
dañado Pentágono, tengo un mensaje
para los militares: estén preparados. He
colocado a las fuerzas armadas en alerta y eso
tiene una razón.
La hora está llegando para que Estados
Unidos actúe y ustedes nos harán
sentir orgullosos.
Esta no es, sin embargo, una lucha
sólo de Estados Unidos y lo que
está en juego no son solamente las
libertades estadounidenses.
Esta es una lucha del mundo. Esta es una
lucha de la civilización. Esta es una
lucha de todos los que crean en el progreso y el
pluralismo, la tolerancia y la libertad.
Pedimos a todas las naciones que se unan a
nosotros.
Pediremos y necesitaremos la ayuda de fuerzas
de policía, servicios de inteligencia y
sistemas bancarios de todo el mundo.
Estados Unidos agradece que tantas naciones y
muchas organizaciones internacionales hayan
respondido ya con simpatía y apoyo:
naciones de América Latina, Asia, Africa,
Europa y el mundo islámico.
Quizás la carta de la OTAN refleja
mejor la actitud del mundo: un ataque contra uno
es un ataque contra todos. El mundo civilizado
se está alineando junto a Estados
Unidos.
Ellos comprenden que si este terror queda sin
castigo, sus propias ciudades, sus propios
ciudadanos podrían ser los
próximos. El terror sin contestar no
sólo puede derribar edificios, es capaz
de amenazar la estabilidad de gobiernos
legítimos.
?Y saben qué? No vamos a
permitirlo.
Los estadounidenses se preguntan: ?qué
se espera de nosotros? Quiero que vivan sus
vidas y abracen a sus hijos.
Sé que muchos ciudadanos tienen miedo
esta noche y yo les pido que tengan calma y
resolución, incluso cuando enfrentan una
continua amenaza. Les pido que mantengan los
valores de Estados Unidos y recuerden por
qué tantos han venido a este
país.
Estamos en una lucha por nuestros principios
y nuestra primera responsabilidad es vivir a la
altura de ellos. Nadie debe ser señalado,
ni maltratado, ni ofendido de palabra por su
origen étnico ni su fe religiosa.
Les pido que sigan apoyando a las
víctimas de esta tragedia con sus
contribuciones. Los que quieran dar pueden
llegarse hasta un centro de información,
Libertyunites.org, para encontrar los nombres de
los grupos que están ofreciendo ayuda
directa en Nueva York, Pennsylvania y
Virginia.
Los miles de agentes de la FBI que
están trabajando ahora en esta
investigación pudieran necesitar su
cooperación y les pido que se la den. Les
pido paciencia con las demoras y las
inconveniencias que podrían
acompañar a la seguridad más
estrecha y su paciencia en lo que será
una larga lucha.
Les pido su participación
contínua y confianza en la
economía estadounidense. Los terroristas
atacaron un símbolo de la prosperidad
estadounidense; ellos no tocaron su fuente.
Estados Unidos es exitoso por el trabajo duro
y la creatividad y el emprendimiento de nuestro
pueblo. Estas eran las verdaderas fortalezas de
nuestra economía antes del 11 de
septiembre y estas son nuestras fortalezas
hoy.
Y finalmente, por favor continúen
orando por las víctimas del terror y por
sus familias, por aquellos en uniforme y por
nuestro gran país. La oración nos
ha confortado en la pena y nos ayudará a
fortalecernos para la jornada que tenemos por
delante.
Esta noche agradezco a mis compatriotas por
lo que ya han hecho y por lo que
harán.
Y señoras y señores del
Congreso, les agradezco por lo que ya han hecho
y por lo que harán juntos.
Esta noche enfrentamos nuevos y
súbitos retos nacionales.
Nos uniremos para mejorar la seguridad
aérea, para aumentar
dramáticamente el número de
vigilantes aéreos en los vuelos
domésticos y tomaremos nuevas medidas
para prevenir los secuestros.
Nos uniremos para promover la estabilidad y
mantener nuestras aerolíneas volando con
asistencia directa durante esta emergencia.
Nos uniremos para dar a los responsables de
aplicar la ley las herramientas adicionales que
necesitan para localizar el terror aquí,
en casa.
Nos uniremos para fortalecer nuestras
capacidades de inteligencia para conocer los
planes de los terroristas antes de que
actúen y encontrarlos antes de que
golpeen.
Nos uniremos para tomar pasos activos que
fortalezcan la economía de Estados Unidos
y que nuestro pueblo vuelva al trabajo.
Esta noche damos la bienvenida a dos
líderes que representan el extraordinario
espíritu de todos los neoyorquinos, el
gobernador George Pataki y el alcalde Rudolf
Giuliani.
Como muestra de la resolución de
Estados Unidos, mi administración
trabajará con el Congreso y estos dos
líderes para demostrarle al mundo que
nosotros vamos a reconstruir la ciudad de Nueva
York.
Después de todo lo que ha pasado,
todas las vidas que fueron tomadas y todas las
posibilidades y esperanzas que murieron con
ellas, es natural preguntarse si el futuro de
Estados Unidos es uno de temor.
Algunos hablan de una era de terror. Yo
sé que hay luchas por delante y peligros
que enfrentamos. Pero este país va a
definir nuestra era, no será definido por
ella.
Siempre y cuando Estados Unidos sea fuerte y
mantenga su determinación, esta no
será una era de terror. Esta será
una era de libertad, aquí y a lo largo
del mundo.
Se nos ha hecho gran daño. Hemos
sufrido una gran pérdida. Y en nuestro
dolor y en nuestra ira, hemos encontrado nuestra
misión y nuestro momento.
La libertad y el temor están en
guerra. El avance de la libertad humana, el gran
logro de nuestro tiempo y la gran esperanza de
cada era, depende ahora de nosotros.
Nuestra nación, esta
generación, levantará la oscura
amenaza de violencia que recae sobre nuestro
pueblo y nuestro futuro.
Fomentaremos que el mundo se una a esta causa
a través de nuestros esfuerzos y de
nuestra valentía. No nos vamos a cansar,
no nos vamos a rendir y no vamos a fracasar.
Es mi esperanza que en los próximos
meses y años, la vida retorne casi a la
normalidad. Regresaremos a nuestras vidas y
rutinas, y eso es bueno.
Incluso la tristeza disminuye con el tiempo y
la buena voluntad.
Sin embargo, nuestra resolución no
desparecerá. Cada uno de nosotros
recordará lo que sucedió ese
día y a quiénes les
sucedió. Recordaremos el momento en que
llegaron las noticias, dónde
estábamos y lo que hacíamos.
Algunos recordarán una imagen de un
incendio o una historia o un rescate. Algunos
llevarán recuerdos permanentes de un
rostro o una voz.
Yo llevaré esto: la placa del
policía llamado George Howard, que
murió en el World Trade Center tratando
de salvar a los demás.
Me la entregó su madre, Arlene, como
recuerdo orgulloso de su hijo. Es mi recuerdo de
las vidas que terminaron y una tarea que no
termina.
Nunca olvidaré la herida a nuestro
país ni aquéllos que la
infligieron. No flaquearé, no
descansaré, no me ablandaré en la
tarea de librar esta lucha por la libertad y
seguridad del pueblo estadounidense.
El curso de este conflicto no se conoce, pero
su resultado es cierto. Libertad y temor,
justicia y crueldad, siempre han estado en
guerra y sabemos que Dios no es neutral.
Mis queridos compatriotas, enfrentaremos
violencia con justicia paciente, garantizada por
la corrección de nuestra causa y
confiados en las victorias por venir.
En todo lo que nos espera, que Dios nos
dé sabiduría y podamos velar por
Estados Unidos de América.
Gracias