Entre 75 al 100% de
cultivos se han perdido en Oriente
A pesar de las pérdidas
económicas y alimentarias que registra el
país, como efecto de la sequía, el
Gobierno descarta un desabastecimiento en el
mercado y un alza de precios. Los afectados de
la zona oriental recibirán alimentos a
cambio de trabajo
- Lourdes
Méndez
- El Diario
de Hoy
Tras
corneados, apaleados. Los productores
agropecuarios de la zona oriental han perdido
por la reciente sequía de junio, entre el
75 y el 100% de sus cultivos.
En términos económicos, esas
pérdidas oscilan entre 8 a 9 millones de
dólares, de los hasta ahora $20 millones
perdidos a nivel nacional.
La investigación de campo que realiza
el Ministerio de Agricultura y Ganadería
(MAG) indica que no menos de 45 municipios
orientales han desaprovechado sus plantaciones
de maíz, frijol, y sandia, entre otros
cultivos que fueron sembrados tras las
precipitaciones de mayo.
Luego sobrevino el desastre por la ausencia
de lluvia hasta por más de 40 días
en algunas zonas.
Pero aun cuando el oriente del país
registra el mayor nivel de pérdidas, de
las que se estima han salido afectadas entre 30
mil a 40 mil familias, varias localidades de las
zonas central y occidental han perdido entre el
15 al 30 por ciento de sus plantaciones,
explicó el ministro de Agricultura y
Ganadería, Salvador Urrutia Loucel.
El impacto
De todos los rubros sembrados, la mayor
pérdida se ubica en el maíz.
"Perdimos 2.4 millones de quintales de maiz, y
de ellos, un 45% corresponde a esas zonas
más vulneradas por la sequía".
En el caso de oriente, la ausencia de
precipitaciones se experimentó en San
Miguel, Usulután, Morazán y La
Unión. De todos los departamentos del
país, este último fue el que
registró una sequía más
severa.
Ese comportamiento tiene lógica. "Es
una zona colindante con Nicaragua, país
muy afectado por la sequía (que
persistió en toda Centroamérica)".
Otra
influencia negativa para la zona oriental fue la
proximidad con "los departamentos sureños
de Honduras". Por esa razón, para el MAG,
el fenómeno está bien
focalizado.
Considerando que en los más de 40
municipios se han perdido las cosechas desde un
75 a un 100%, los habitantes de esas zonas ahora
afrontan una crisis económica y
alimentaria.
"Hay una crisis en esos campesinos.
Ahí es donde se orientan los programas de
ayuda alimentaria y todos aquellos esfuerzos que
le den a las familias, la posibilidad de generar
ingresos porque el concepto de la seguridad
alimentaria no es sólo poseer en
físico los cereales", dijo el Ministro
Urrutia.
Provisión de alimentos
Bajo esa perspectiva, lo más
importante de la seguridad alimentaria es que
los ahora afectados tengan recursos para comprar
alimentos en el futuro.
"Las personas afectadas están
generando ingresos porque (esa crisis en el
Gobierrno) no se maneja en el plano de que
serán personas que estarán
dependientes durante 6 a 8 meses",
destacó el funcionario.
Sin embargo, aclaró que de presentarse
futuras emergencias, como las hambrunas
observadas en el resto de Centroamérica,
"habrá que ayudarles a suplir sus
necesidades", enfatizó Urrutia, tras
instar a la población e instituciones
sociales y humanitarias a realizar
campañas de contribución de
alimentos que beneficien a los afectados.
Pero aun cuando la asistencia humanitaria
empezará a llegar al país por
parte del Programa Mundial de Alimentos (PMA),
"no se excluye la provisión para aquellas
familias en mayores extremos de pobreza, con
miras a que tengan su provisión de
alimentos asegurada.
"No lo hará el Gobierno, sino el PMA a
través de sus organizaciones de base",
comentó el funcionario, luego de
confirmar que el MAG ha pedido alimentos para
40 mil familias.