Domingo 24 de junio de 2001


Don Lito se fue de viaje

Hacía días que no me encaramaba en un avión, y aunque no era la primera vez que volaba, estaba nervioso, y qué es de menos, me esperaban casi 24 horas de aeropuertos, migración, aduanas, valijas, llenado de formas, preguntas sobre motivo de viaje, gente extraña.

Por Don Lito Montalvo

Ordenes por parlantes: se prohíbe de todo, fumar, levantarse, ir al baño, recostar el asiento, revisar la valija, encender la luz etc., etc., etc. En tierra hay que pasar por máquinas de rayos X, sacarse las llaves y las monedas del bolsillo para que no chille la máquina y hasta sacarse el cincho de hebilla gruesa, con peligro de que se le caigan los pantalones.

Inicié mi largo viaje en el Aeropuerto Internacional El Salvador -mal llamado de Comalapa-. El aeroplano iba casi vacío; sin embargo, nos sentamos en la misma fila de asientos mi chera Sandra de Miguel y otra señora que dijo llamarse Eva. Pero antes de sentarnos, doña Eva luchó con su pesada valija de mano, tratando de meterla en el compartimiento superior, sin que ninguno de los azafatos se dignara en ayudarla. Claro que yo le di una manita y recibí, a cambio, una agradable sonrisa. Una vez sentados y abrochados (los cinturones de seguridad), el enorme aparato empezó a moverse hacia atrás, empujado por un tractor. Luego la máquina lo dejo solo y con sus propios motores se encamino hacia la pista. Ya en la cabecera se detuvo.

Entonces el capitán gringo anunció en inglés que nos preparáramos para el despegue. Mi chera Sandra, acostumbrada ir a Miami como quien va a Aculhuaca, no se inmutó cuando el avión empezó a vibrar. Doña Eva se puso pálida, tembló en la misma intensidad que el enorme aparato temblaba tratando de separarse del suelo, sin atreverse a mirar por la ventanilla que llevaba a su lado. Sandra me miró como quien dice '¡pobre señora! Quizá es la primera vez'. Acto seguido, le tomó la mano para consolarla.

-No se preocupe, que nada va a pasar -le dijo a la asustada doña Eva, quien se tranquilizo en la medida que el jet 737 se estabilizaba en el aire.

Ya roto el hielo, mi chera Sandra le preguntó si era la primera vez que volaba.

-Claro que no -le contestó doña Eva. Lo que pasa es que los terremotos me han dejado con el mal del zambito, y cuando tiembla este chunche, siento miedo. Pero no al avión, sino a los temblores.

La fascinante plática fue interrumpida por un azafato gringo que preguntó, en lengua foránea, sobre nuestra preferencia de bebida. Los tres pedimos vino, el cual hizo efecto de inmediato en doña Eva, pues confesó que nunca se había hallado en valor de pedir algo así, pero dijo que nosotros le inspirábamos confianza.

Volvió el azafato, y siempre en "english" preguntó si queríamos pollo o carne. Sandra y yo pedimos "chicken" (pollo, en inglés), pero doña Eva, que ya había agarrado carreta (confianza), se puso los dos dedos índices en la cabeza en forma de cuerno, a lo que el ducho mesero del aire rápido le cachó que quería carne de vaca. Sandra le preguntó a doña Eva, cómo hubiera pedido pollo. Esta movió los brazos en forma de aleteo. No me atreví a preguntarle como hubiera hecho para pedir leche.

Mientras la nave parecía no moverse en la inmensidad del cielo azul, la plática se volcó al terreno económico.

-No es sólo el dinero, que los mal llamados hermanos lejanos envían a sus parientes, lo que mantiene en pie a El Salvador-dijo doña Eva. Es también el consumo de miles de productos salvadoreños que allá demandan los guanacos, que van desde frijoles, pollo Campero y lorocos hasta chilipucas, alborotos y totopostes. Las pupusas y las conchas las traen congeladas.

Yo, añadió la señora, ahora ya comercio con ropa íntima femenina, pero de la fina, aunque también traigo cualquier cosa que me pidan. Este tipo de comercio no lo tienen registrado, no hay estadísticas, pero sí le puedo asegurar que es grande, muy grande.

El mesero del aire gringo regresó a recoger las cosas que sobraron y a dejarnos las formas que hay que llenar, de Migración y Aduana estadounidenses. Mi amiga Sandra se mostró solícita a llenarle los papeles a doña Eva, quien dijo saber cómo hacerlo ella misma. No obstante, mi amiga trataba de convencer a su nueva chera de que las carteras Mike-Mike le podrían dar mejores dividendos que el pollo, el queso y las pupusas. Doña Eva aceptó la tarjeta de mi amiga, pero le dijo que a ella la podía localizar en la comandancia de la PNC de La Unión, de donde es vecina, y que ellos (los policías ) sabían cuándo ella estaba allá.

Yo tomaba nota mental del episodio para transcribírselos de la manera más integra posible, y mientras esto sucedía, un chorrito de líquido caía desde el compartimiento superior sobre la espalda del pasajero de atrás. Al darse cuenta, doña Eva se puso colorada, y trató de disculparse con el pasajero, quien resultó ser un conocido mío.

-¡Ya se me dio vuelta la crema! Pero no se preocupe, le dijo, mientras le extendía un billete de 20 dólares. Tómelo para la tintorería.

Mi chero, que parecía dormido, pero en realidad había venido parando oreja durante toda la plática, rehusó el dinero,

-Ha sido un pequeño accidente de exportaciones salvadoreñas -le dijo con una sonrisa de los que entienden a los verdaderos exportadores.

La voz gringa del capitán anunciando que íbamos a aterrizar paró la platica de negocios, pero mi chero, a quien le cayó el chorro de suero de crema, aprovechó para darle su tarjeta a doña Eva, ya que él también es industrial y le interesan las exportaciones.

Al llegar a Migración, Sandra, el chero del saco con olor a suero de crema traída por veredas desde Choluteca y yo nos fuimos a hacer cola, para ser interrogados por los gringos sobre nuestro destino y motivos de viaje. Doña Eva, en cambio, pasaporte gringo en mano, se fue por donde decía en inglés "American citizens" (O sea, ciudadanos americanos).

Queridos lectores: Escríbanme a donlito@yahoo.com. Estuve de vacaciones, pero ya regresé, como se pueden dar cuenta. Sólo que me cortaron el celular, el "beeper" y la luz por pago anticipado. No perdonan.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01 [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com