Lunes 23 de abril de 2001


Mafiosos internacionales dominan tráfico de "almas"

Muchos de los "coyotes" salvadoreños trabajan para grupos de mafiosos que tienen oficinas en ciudades tan distantes entre sí como Amsterdam, Quito, Nueva Delhi o San Salvador. Esos mafiosos están vinculados a toda suerte de delitos. La orden que tienen los "coyotes" es despiadada: es preferible que mueran los "clientes" que poner en peligro la organización. La desarticulación de un importante banda en San José reveló el modus operandi de los traficantes de "almas"

(Primera parte)
Edward Gutiérrez, Mario Martínez y Jaime García
El Diario de Hoy

Bandas de mafiosos internacionales, capaces de cometer toda suerte de delitos, controlan no sólo buena parte del negocio de llevar, en forma ilegal, salvadoreños y extranjeros hasta Estados Unidos, sino también a una importante cantidad de "coyotes" locales que han logrado amasar inmensas fortunas bajo la sombra de esos grupos.

Algunos de esos grupos a quienes los salvadoreños entregan sus propias vidas para tratar de llegar a los Estados Unidos tienen conexiones con delincuentes de cuatro continentes y han hecho del negocio de los ilegales una tarea que supera, y en mucho, las ganancias que logran las principales bandas de robautos de Centroamérica.

Esos mafiosos poseen contactos y entregan importantes sobornos a funcionarios de migración de toda Centroamérica y han hecho del tráfico de "almas" un negocio tan gigantesco que poseen sucursales en ciudades tan distantes como Amsterdam, Nueva Delhi, Moscú o Hong Kong.

Los líderes de las pandillas son capaces de transportar iraníes, hindúes, coreanos, chinos, rusos, libaneses o ciudadanos de cualquier nacionalidad, incluyendo, por supuesto, los centroamericanos, hasta países como El Salvador o Guatemala, soportados por inmensas organizaciones que incluyen a "coyotes" que cumplen el trabajo físico de transportar seres humanos hasta Estados Unidos.

Los primeros secretos

La detención de una mujer que lidera una de las bandas más importantes de traficantes del mundo, en asocio con tres hindúes y un ecuatoriano, revela que ese negocio ha creado verdaderas empresas transnacionales para saltarse cualquier frontera del mundo sin temor a las autoridades.

Gloria Niño Canales, una peruana nacionalizada costarricense, fue detenida, hace algunas semanas, en San José, y a su grupo se le acusa de llevar más de 10 mil ilegales a Estados Unidos, en muy poco tiempo, mediante la contratación de "coyotes" salvadoreños y centroamericanos y la instalación de refugios temporales para los ilegales en ciudades tan distantes entre sí como San Miguel o Quito. ( Ver información en páginas 3 y 4)

La desarticulación de esa banda, a la que se le seguía la pista desde 1995, también mostró que los líderes de las principales organizaciones mundiales de tráfico de "almas" no sólo prestan servicios en ese campo, sino que también son capaces de cumplir tareas tan insospechadas como prorporcionar documentos falsos a delincuentes colombianos para que viajaran a Sydney, Australia, durante las pasadas olimpiadas, a cometer delitos.

Para detener a Niño Canales, fue necesario que las autoridades de los Estados Unidos infiltraran, en su organización, a un agente encubierto y le siguieran los pasos por varios países del continente. A los "coyotes" que trabajan con esa banda se les atribuye el hecho de que deliberadamente permitieran que se ahogaran once hindúes en las costas salvadoreñas, en abril de 1994, y otras cinco personas en aguas mexicanas, hace algunos meses.

Con la captura de los cabecillas de esa banda, las autoridades nacionales no sólo se enteraron de que está estrechamente relacionada con el tráfico de ilegales desde El Salvador y Guatemala, sino que también alientan toda clase de delitos en el mundo del hampa internacional.

Para cumplir con eso, como descubrieron en Costa Rica, ese grupo, y algunos otros que operan alrededor de varios países del mundo, poseen estrechas relaciones con funcionarios de aduanas y migración de todos los países centroamericanos, como lo demuestran documentos decomisados en ese país.

Pagos inmensos

Tras recibir pagos que oscilan entre $2.000 y $30.000, las bandas tienen a su servicio un verdadero ejército de hombres que son capaces de transportar personas hasta Estados Unidos (aunque en un buen porcentaje fracasa en sus propósitos, porque las personas mueren, las capturan o los "coyotes" las dejan abandonadas), y facilitar documentos para que se cometan otro tipo de delitos.

Las bandas pueden transportar hasta El Salvador y de aquí a Estados Unidos, desde un colombiano que busca trabajo en ese país, hasta a un chino al cual hacen viajar hasta Moscú y de allí a Lima para que en este país lo atiendan y lo reenvíen a Norteamérica tras encarar toda suerte de riesgos y obstáculos personales.

Los jefes de las bandas pagan una parte del dinero que cobran a "coyotes" salvadoreños para que transporten a sus clientes. Es tan gigantesco el número de personas que desean viajar ilegalmente a Estados Unidos, desde muchos puntos del mundo, que esos "coyotes" han logrado amasar inmensas fortunas que les han permitido comprar tierras, casas de lujo y toda clase de autos en el país.

Un grupo especial de investigadores de los Estados Unidos posee mucha información sobre esos "coyotes" y sus pertenencias, y sólo espera que El Salvador penalice el tráfico de ilegales para caerles encima, según supo El Diario de Hoy.

También se sabe que El Salvador posee sus propias bandas que están atadas a grupos de mafiosos internacionales. Las organizaciones locales operan como novedosas firmas empresariales: son capaces de recibir información sobre sus "clientes" desde China o Rusia, o de cerrar contratos anuales para transportar ilegales que representan inmensas fortunas.

Lea mañana: Los tentáculos de los "coyotes"


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