Domingo 30 de diciembre 2001



Cacerolazos para gobierno

Grupos de argentinos exaltados irrumpieron ayer en la sede del Parlamento y destrozaron parte de su mobiliario, momentos después de ver frustrado su intento de asaltar el edificio del Gobierno, la simbólica Casa Rosada

BUENOS AIRES, ARGENTINA

La golpeada población argentina tomó cacerolas, tapas de sartenes y banderas celestes y blancas para protestar en las calles de todo el país contra funcionarios corruptos y medidas económicas que vacían cada vez más sus bolsillos.

Visiblemente ofuscados por el bloqueo de sus salarios y depósitos en las cuentas bancarias, cansados de políticos que no escuchan sus reclamos y por la persistente inclusión de figuras sospechadas de corrupción en los distintos gobiernos, decenas de miles de hombres y mujeres alzaron sus voces para protestar en las calles.

''Devuélvannos nuestra plata'', gritaban ayer algunos de los manifestantes, mientras otros pedían ''basta de ladrones'' en el gobierno.

María Luisa Lerer, de 64 años, explicó que se unió a la protesta por su descontento con las limitaciones bancarias.

''Queremos nuestro dinero. Le están robando a la gente'', expresó, e indicó que ''todo esto es injusto''.

Se trata de la primera manifestación multitudinaria contra el presidente Adolfo Rodríguez Saá, en el poder desde el domingo pasado; y la segunda contra las autoridades en menos de 15 días.

Lograron propósito

Los manifestantes lograron al menos un cometido: la renuncia del cuestionado asesor presidencial Carlos Grosso y la de todos los miembros del gabinete de Rodríguez Saá.

Al compás de las cacerolas, bocinas de automóviles y bombos, los manifestantes pidieron a gritos el alejamiento del gobierno de funcionarios sospechados de corrupción y la eliminación de las restricciones bancarias que impiden a la población extraer más de 250 dólares semanales de sus cuentas.

La multitudinaria rebelión de la clase media derivó en enfrentamientos con la policía, que disparó proyectiles de goma y gases lacrimógenos.

Se registraron intentos de saqueos en el interior del Congreso, donde algunas personas ingresaron y causaron destrozos.

La economía Argentina está sumida en una profunda recesión económica desde 1998 y uno de los sectores más afectados ha sido la clase media. De acuerdo con un informe de una consultora privada, cada día unas 2.000 personas pasan a ser pobres.

El desempleo atrapa al 18,3% de la población y la pobreza afecta a unos 15 millones de los 36 millones de argentinos.

La restricción al uso de dinero en efectivo ha provocado una profunda caída de las ventas de pequeños y medianos negocios, cuyos propietarios pertenecen a la clase media, que se estima superior al 70%. Informes privados proyectan una caída anual del consumo del 10% o más.


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