El
hecho fue al inicio del juego
FAS-Limeño
Menor fue lesionado
por bala perdida
Cayó herido, cuando caminaba junto
a su madre en el estacionamiento del estadio
Oscar Quiteño. La bala llegó de la
nada y entró en su sien derecha
- Jorge
Carbajal/Wenceslao Martínez
hijo
- El Diario
de Hoy
Los
gritos de desesperación de una madre
fueron opacados por los de los miles de
aficionados que asistieron al partido
FAS-Municipal Limeño, la noche del 20 de
octubre.
Mientras se quemaba la pólvora y la
emoción crecía entre los amantes
del fútbol, la mujer pedía
auxilio. Su hijo, de 10 años, cayó
abatido por una bala que hizo blanco en la parte
derecha de su cabeza. Ninguno de los dos
imaginó que eso ocurriría.
Ambos caminaban con prisa hacia el estadio.
Se intuye que tenían planificado
disfrutar del evento. La vida les jugó
una mala pasada.
Francisco Alberto García Rossi fue
alcanzado por el proyectil cuando caminaban por
el estacionamiento. En pocos minutos,
policías, particulares y socorristas de
Cruz Azul llegaron hasta donde la desesperada
madre.
El menor fue auxiliado y trasladado hacia una
clínica particular, pero debido a la
gravedad de la herida fue remitido hacia el
Hospital Nacional San Juan de Dios. Una cama de
la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) fue
destinada para Francisco Alberto.
Desde esa noche, los familiares permanecen
cerca de la UCI en espera de lo inevitable. Los
médicos no permitieron indagar más
sobre la salud del menor. El responsable del
turno, la noche del sábado, alegó
que el único autorizado a dar
información era el director del centro
hospitalario. Será hasta hoy que
podrá abordarse al jefe del personal
médico del nosocomio.
FAS lo condena
El Fútbol Asociado Santaneco (FAS)
lamentó y condenó los hechos, a
través de su representante Rafael
Villacorta.
Aunque aseguró que desconocían
los hechos, prometió que se
investigará cómo sucedieron.
"...este tipo de situaciones nos
afectan....las familias no van a querer asistir
a los eventos deportivos futuros",
añadió.
El FAS posee una Comisión de Seguridad
que labora con el apoyo de la Policía
Nacional Civil (PNC), para garantizar el
bienestar de los aficionados que participan en
las actividades deportivas. Ellos están a
cargo de controlar el ingreso de armas al
estadio.