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Nada fue igual tras Beckenbauer
Alemania
se hizo hermética después de producir un gran fútbol
a finales de los 60 y principios de los 70
EL PAIS
El Diario de Hoy
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1- ALEMANIA 1974. Campeón del mundo. Probablemente no es
el mejor equipo alemán de la historia, honor que recaería
en la selección que ganó la Eurocopa de 1972: venció
a Inglaterra en Wembley (1-3) con la nueva generación del
Bayern, integrada por Breitner, Schwarzenbeck y el mejor Uli Hoeness,
junto a los clásicos Beckenbauer, Netzer, Vogts y Sigi Held.
En el Mundial del 74 había la misma calidad, pero algunos
jugadores habían pasado el cénit de su carrera, caso
de Beckenbauer, Overath y Grabowski. Era un gran equipo que no terminó
de jugar bien. Pero ganó la final a Holanda y esa circunstancia
cuenta como plus.
Alineación tipo: Maier; Vogts, Schwarzenbeck, Beckenbauer,
Breitner; Grabowski, Bonhof, Overath, Holzenbein; Uli Hoeness y
Gerd Muller.
2-MÉXICO 1970. Semifinalista. Un extraordinario equipo con
Beckenbauer en la posición ideal, como centrocampista. Luego
se refugió como libre y alcanzó más fama, pero
había un punto de demagogia en su juego. En el medio campo
tenía un impacto tremendo. Junto a él, otro jugador
maravilloso: el zurdo Overath, uno de los centrocampistas con más
clase que ha dado el fútbol europeo. En la delantera, el
joven Gerd Muller acompañaba al incombustible Uwe Seeler,
que disputaba su cuarto Mundial. Por la derecha Grabowski era probablemente
el mejor extremo derecho de su tiempo. En la defensa, Vogts era
una especie de Puyol, Schultz cabeceaba y el veterano Schnellinger
héroe del Milan transmitía carácter
desde el lateral izquierdo. Un equipo comparable al del 74, quizá
hasta mejor, pero cayó en la famosa semifinal frente a Italia
en la prórroga.
Maier; Vogts, Schultz, Weber, Schnellinger; Grabowski, Beckenbauer,
Overath, Lohr; Seeler y Gerd Muller.
3 -INGLATERRA 1966. Finalista. En aquellos tiempos Alemania no practicaba
el fútbol hermético y predecible que le ha caracterizado
en los últimos 15 años. Aunque a sus jugadores no
les faltaba la solidez característica de todos los equipos
anteriores y posteriores, había clase en todas las líneas.
Fue el Mundial que descubrió al gran Beckenbauer, 21 años
por entonces. Jugaba de medio centro y era imparable por su energía,
regate, pase y tiro. Overath fue el otro gran descubrimiento, el
diez con el que sueña cualquier equipo. Ellos fueron la base
sobre la que Alemania edificó sus éxitos en los diez
años siguientes. En el Mundial de Inglaterra no les faltó
ayuda: Haller era intachable como interior derecho, Held desbordaba
por rapidez y Seeler ocultaba un tremendo delantero centro tras
su rechoncha figura. El más limitado era Emmerich, extremo
izquierdo con un pegada excepcional y poco más. De esa pegada
se acuerda Iribar mejor que nadie: España perdió frente
a Alemania en la primera fase con un martillazo de Emmerich.
Tilkowski; Hottges, Schultz, Weber, Schnellinger; Haller, Beckenbauer,
Overath, Emmerich; Held y Seeler.
4 -ESPAÑA 1982. Finalista. Buen equipo, pero a algunos jugadores
se les comenzaba a pasar el arroz. Breitner era uno de ellos. Stielike
-que buscaba acomodo como libre en el Real Madrid- ya no funcionaba
en el medio campo con la energía de sus años en el
Borussia Moenchenglabach. Las repetidas lesiones de Rummenigge tampoco
ayudaban. En cualquier caso, había futbolistas de sobra,
con el fenomenal Kaltz en el lateral derecho y Karl Forster como
implacable central. En la izquierda, el hercúleo Briegel
era un síntoma del tipo de jugador que se impondría
después en el fútbol alemán. Era evidente que
faltaba la contribución de Schuster, centrocampista que resiste
la comparación con los mejores del mundo. Su aparición
en la Eurocopa de 1980 fue asombrosa. Sin embargo, no volvió
a disputar ningún gran torneo, por la grave lesión
que sufrió y por sus pésimas relaciones con la Federación
de su país.
Schumacher; Kaltz, K. Forster, B. Forster, Briegel; Dremmler, Breitner,
Stielike, Littbarski; Rummenigge y Fischer.
5- ITALIA 1990. Campeón. ¿Puede un equipo ganar un
Mundial y no recibir demasiada consideración? Éste
es el caso. Fue la peor Copa del Mundo de la historia, junto a la
actual. La ganó un equipo bastante mediocre, a pesar de la
fama de muchos de ellos. Se trataba de una selección que
logró colocar a todos sus jugadores en la Liga italiana,
excepto a Illgner, portero del Colonia. El principal futbolista
era Lothar Matthaeus, por entonces en su apogeo físico. Precisamente,
capacidad física es lo que sobraba en Alemania, con gente
como Berthold, Kohler, Buchwald o Augenthaler. Dos regateadores
ponían la chispita: Hassler y Littbarski. Ninguno de ellos
hubiera sido titular en la Alemania de los años setenta.
En la delantera, Klinsmann y Voeller percutían sin desmayo
y cabeceaban con mucho estilo.
Illgner; Berthold, Kohler, Augenthaler, Buchwald, Brehme; Hassler,
Matthaeus, Littbarski; Klinsmann y Voeller.
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