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Los incansables alemanes
La
sobrecarga del calendario parece afectar a todos los jugadores,
menos a los de Voeller, presentes en tres competiciones de altos
vuelos
EL PAIS
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La presencia de Alemania en la gran final de mañana desmonta
la socorrida teoría de la sobrecarga del calendario, del
agotamiento con el que los futbolistas llegan a una cita tan relevante,
lo que rebaja su rendimiento.
En el caso germano no es así. Basta comprobar que ningún
club ha jugado tantos partidos la pasada temporada como el frustrado
Bayer Leverkusen, finalista de la Liga de Campeones y de la Copa
alemana y aspirante al título de la Bundesliga hasta la última
jornada.
En el caso de los jugadores del equipo de la aspirina, en efecto,
al desgaste físico con tanto trote hay que añadir
el suplemento psicológico de su derrota en los tres torneos.
Pero, pese a todo, cinco de sus integrantes han llegado a la final
del torneo asiático: Butt, Ballack, Schneider, Ramelow y
Neuville. Con Brasil lo ha hecho Lucio, también del Leverkusen,
y con los turcos estará Basturk frente a Corea del Sur.
Cada uno de estos jugadores carga sobre sus piernas más de
60 encuentros en el último curso. Al margen de los partidos
internacionales oficiales en el caso de Alemania, con repesca
incluida ante Ucrania y amistosos y los duelos coperos.
Sólo Butt, el portero suplente de Kahn, no ha jugado un segundo
en el Mundial. Todos los demás han sido fijos en sus respectivas
selecciones. Ballack, la gran estrella alemana, que se perderá
la final por una sanción, ha estado en los seis partidos
jugados por Alemania y su técnico, Rudi Voeller, le ha concedido
los 540 minutos.
Frente a Corea, en las semifinales, en un mismo minuto del segundo
tiempo llegó desde su posición de centrocampista adelantado
a su propio área para evitar un tanto local cuando
vio la tarjeta amarilla que le destierra del lance decisivo
e irrumpió en los dominios de Lee para marcar el gol de la
victoria germana. Con dos tantos suyos, Alemania superó los
cuartos de final y las semifinales.
Si los jugadores del Leverkusen han soportado una temporada asfixiante,
los del Borussia de Dortmund, el segundo equipo que más jugadores
aporta a la selección de Voeller junto al Bayern Múnich,
tampoco han estado de veraneo. Lehman, Kehl, Metzfelder y Heinrich
se proclamaron campeones de la Bundesliga en la última jornada.
Y fueron finalistas de la Copa de la UEFA, en la que cayeron derrotados
por el Feyenoord.
Porque, aunque no lo parezca por su falta de talento, la realidad
es que los alemanes, que contaban menos que nunca en los pronósticos,
han estado en las tres grandes cumbres del año: la final
de la Liga de Campeones, la final de la Copa de la UEFA y la final
del Mundial. No juegan muy bien, pero no se cansan jamás.
Ése es su mejor secreto.
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