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El mejor en la final
La FIFA ya no quiere sufrir más por las quejas por los
árbitros, por eso designó ayer al considerado mejor
árbitro del Mundo, Pierluigi Collina, para el partido de
la final de Corea-Japón
AGENCIA EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El italiano Pierluigi Collina ha sido designado por la Comisión
de Arbitros de la FIFA para dirigir la final de la Copa del Mundo
Corea-Japón 2002, que se disputará el domingo en el
Estadio Internacional de Yokohama (Japón).
Collina, considerado el número uno del arbitraje mundial,
tendrá como asistentes al inglés Philip Sharp y al
sueco Leif Lindberg. El escocés Hugh Dallas oficiará
como cuarto árbitro.
Collina, aunque sin llegar a convertirse en una de las referencias
del torneo ni estar a la altura de las estrellas del balompié
moderno, es el árbitro que más llama la atención
de entre todos los designados para la Copa del Mundo que está
a punto de terminar.
A su capacidad para hablar del fútbol en general y del arbitraje
en particular, añade el árbitro italiano una imagen
inconfundible que le permite ser localizado sin problemas en la
distancia.
Con su cabeza completamente rasurada, su ojos claros, que muchas
veces se han mostrado casi fuera de sus órbitas en la televisión,
Collina se ha convertido en una imagen clásica de los partidos
de Liga de Campeones con sus habituales gestos, sonrisas, desafíos
y diálogos con los futbolistas.
Estaba dicho
Nacido en Viareggio hace 42 años, en Pierluigi Collina se
concentran algunos otros motivos para considerarlo uno de los protagonistas
del Mundial y desde el principio estaba llamado a ser el árbitro
de la final del 30 de junio.
En la primera fase Collina dirigió ya el partido más
importante, a priori, de la primera fase de la Copa del Mundo, el
Argentina-Inglaterra, disputado el 7 de junio en Sapporo y en el
que los británicos se impusieron por 1-0 con un gol de penalti
de David Beckham.
Su segunda intervención en el Mundial fue el partido Japón-Turquía
de los octavos de final y que terminó con victoria europea
por 1-0 y la eliminación consiguiente de uno de los países
anfitriones.
Este colegiado, que no ha desperdiciado las oportunidades que se
le han presentado para hacer publicidad, por motivos obvios y por
considerar que esta decisión beneficia al arbitraje, se caracteriza
por su talante y por la personalidad extremadamente definida que
muestra sobre el terreno de juego.
Nadie ha olvidado como consoló a un jugador del Bayern de
Munich tras la final perdida por los alemanes ante el Manchester
United en Barcelona por 2-1 en 1999. Tampoco nadie ha olvidado que
aquel día el Bayern ganaba por 1-0 a dos minutos del final.
Su última aparición ante el gran público europeo
se produjo en el Real Madrid-Barcelona de las semifinales de la
Liga de Campeones en la que no tuvo ningún inconveniente
a la hora de leer el partido, algo que en sus últimas
declaraciones ha considerado importante para dirigir un encuentro
sin problemas.
La FIFA no está para bromas. El Mundial ya se lleva encima
para siempre la mancha de los arbitrajes polémicos y caseros
como para andar con bromas. Si Collina se equivoca, será
en todo caso el mejor el que se equivoca.
Scolari encantado con Collina
El seleccionador brasileño Luiz Felipe Scolari dijo que
ayer que está encantado de que el italiano Pierluigi
Collina haya sido designado para arbitrar la final del Mundial contra
Alemania, el próximo domingo en Yokohama.
El técnico brasileño negó que pueda ser una
ventaja para Alemania que el árbitro sea europeo e, incluso,
que la empresa deportiva Adidas, que patrocina Collina, sea también
alemana.
Collina es un árbitro espectacular, no bueno, sino
muy bueno, afirmó Scolari ayer en el hotel de concentración
de Brasil en Yokohama, escenario de la final.
No es ningún delito hacer publicidad y ganar dinero,
yo también lo hago, agregó Scolari en referencia
a una marca de refrescos que patrocina a la selección brasileña.
Dominio europeo
La final de este domingo entre Alemania y Brasil será la
decimotercera que pita un árbitro europeo. Con la designación
de Pierluigi Collina, la tarea recae por segunda vez en un italiano:
su compatriota Sergio Gonella arbitró la final Argentina-Holanda
de 1978.
Los árbitros de las finales mundialistas
1930 Uruguay John Langenus/Bélgica
1934 Italia Ivan Eklind/Suecia
1938 Francia Georges Capdeville/Francia
1950 Brasil George Reader/Inglaterra (dirigió el Brasil-Uruguay,
último partido de la liguilla final)
1954 Suiza William Ling/Inglaterra
1958 Suecia Maurice Alexandre Guigue/Francia
1962 Chile Nikolai Latischev/URSS
1966 Inglaterra Gottfried Dienst/Suiza
1970 México Rudi Gloeckner/República Democrática
Alemana
1974 Alemania John Taylor/Inglaterra
1978 Argentina Sergio Gonella/Italia
1982 España Arnaldo Cesar Coelho/Brasil
1986 México Romualdo Arppi Filho/Brasil
1990 Italia Edgardo Codesal/México
1994 EEUU Sandor Puhl/Hungría
1998 Francia Said Belqola/Marruecos
2002 Corea/Japón Pierluigi Collina/Italia
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