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Fin
del sueño
Alemania,
sin un jugar un fútbol convincente, accedió ayer a
la final del Mundial al vencer a Corea del Sur y, de paso, puso
las cosas en su lugar después de muchas circunstancias fuera
de lo normal
EL PAIS
Deportes
El Diario de Hoy
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| El Coreano Lee Young Pyo, no oculta su frustración
luego de ser eliminados por Alemania en el partido de la semifinal
de la Copa del Mundo. Foto: AP |
Alemania y Corea del Sur midieron sus fuerzas en la primera semifinal
del Mundial 2002, uno de los partidos de la historia más
mediatizados por el arbitraje. Pero Urs Meier, suizo como Blatter,
no dio opción a equívocos. El árbitro, que
levantó sospechas entre los alemanes por favorecer presuntamente
a los coreanos en el partido contra Estados Unidos en la primera
fase, realizó una labor intachable.
La primera sorpresa del partido fue la ausencia de Ahn en el once
titular. El comienzo fue frenético. Ataque total alemán
y los surcoreanos, como motos.
Los alemanes dieron la sensación de estar más pendiente
del árbitro que del juego. Völler, desquiciado en el
banquillo, pidió un penalti a Klose (quien se tiró
y no protestó y que quizás debería haber sido
amonestado como su compatriota Neuville) y dos faltas cerca del
córner.
El fútbol se volvió físico y no dejó
lugar para alguna jugada técnica de mérito. Poco a
poco, Ballack empieza a aparecer. Y con él llega algo de
criterio a las filas alemanas.
Es la vía más clara de los germanos, que salieron
decididamente a por el encuentro, algo que quizás no le sucedió
a Portugal, Italia ni España, las damnificadas por el caserismo
arbitral y alguna también por su racanería.
Con los alemanes dueños y señores del juego el gol
parece cuestión de tiempo. Sólo fallaba lo inesperado
en lo germano, la contundencia. Excesivo toque al borde del área
y hasta individualismo o chilenas al aire. El mundo al revés.
Dominio sin gol
En el segundo tiempo, Alemania no cambia. Domina, pero no concreta.
Para animar a los suyos, Hiddink tira del efecto Ahn, pero su primer
disparo a puerta desnuda su falta de técnica.
Seguía sin aparecer el germano. Con Klose, Neuville, Bode
o Ballack, Alemania parece insuficiente.
Y es que esta Alemania no es la de siempre. Tras delanteros como
Fritz Walter, Uwe Seeler, Torpedo Müller, Pierre
Littbarski, Karl-Heinz Rummenigge, Klaus Allofs, Horst Hrubesch,
Rudi Völler o el propio Oliver Bierhoff más joven, lo
de ahora es como una broma. Para recuperar la estela de otras generaciones
más ganadoras, Bierhoff entró por un perdido Klose.
La salida del alemán no intimidó a unos coreanos
que se animaban por momentos. El propio Ballack se vio obligado
a forzar una tarjeta que lo excluye de jugar la final. Ni asomo
de lágrimas en el alemán, como Gascoigne en Italia-90.
El romanticismo alemán queda sólo para la literatura,
aunque en la redención está la salvación.
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| El portero de Alemania Oliver Kahn celebra
con su compañero el pase a la final de la Copa del Mundo,
luego de vencer a Corea 1 - 0. Foto: AP |
Y al poco marcó el 1-0, tras un pase de Neuville. Viva el
fútbol. Qué pena que no vuelva a jugar Ballack, de
largo el futbolista de más talento del balompié germano.
El arreón final de los coreanos tras el gol se quedó
en nada. Su falta de gol los dejó en su sitio, a cero y hasta
con un fuera de juego final que no era. Adiós Corea.
Alemania jugará, contra Brasil o Turquía, su séptima
final de un Mundial. Corea disputará por vez primera el tercer
y cuarto puesto. Portugal, Italia y España sonríen.
Alemania, con un arbitraje normal, se impuso a los surcoreanos como
habrían hecho los otros. Raras alianzas del corazón
provoca este Mundial lejano, que para terminar nos dejará
con Ballack en la grada. Otra desgracia.
Para mis jugadores ya era un sueño disputar la semifinal
y ahora tienen la oportunidad de jugar la final. Hemos sido justos
ganadores, porque jugamos muy compactos en defensa y creamos oportunidades
de gol.
En cuanto a la sanción a Ballack, tuvo que hacer una falta
táctica en el centro del campo absolutamente necesaria. Es
una pena, porque ha marcado los goles en los partidos precedentes
que nos han dado la clasificación. Es uno de nuestros mejores
jugadores e impone mucho respeto.
Rudi Voeller: Técnico de Alemania
La experiencia de Alemania ha resultado decisiva. Sus jugadores
sabían mejor que los míos como manejar este tipo de
partidos y tal vez les tuvimos demasiado respeto en la primera parte,
pero tengo que estar orgulloso de mis hombres porque han plantado
cara durante todo el partido.
No quiero excusas. En la primera parte nos faltó un poco
de fuerza y carácter ofensivo, pero eso es algo que se adquiere
con la experiencia y mis jugadores no la tienen en competiciones
de esta categoría. Confiaba en una reacción de mi
equipo, pero no hemos podido marcar ningún gol. Guus
Hiddink Técnico de Corea
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| Dos coeanas lloran, luego de la eliminación
de su selección ante Alemania por la Copa del Mundo.
Foto: AP |
De la felicidad al llanto
Lo que debió ser una fiesta multitudinaria se convirtió
en un funeral masivo y millones de personas con camisetas rojas
deambulaban cabizbajos por las calles de Seúl ayer, como
almas en pena, tras ver en pantallas gigantescas el partido que
Corea del Sur perdió 1-0 ante Alemania por las semifinales
de la Copa Mundial de fútbol.
La noche fue iluminada de todos modos por fuegos artificiales y
los hinchas gritaron ¡Dae Han Min Kuk! (República
de Corea), Alégrate Corea y Corea, te luciste.
La gente abandonó en forma pacífica los sitios públicos
donde se habían instalado pantallas y no se reportaron incidentes.
Muchas personas tiraron bengalas.
Estoy triste, pero el equipo hizo lo que pudo, comentó
Kim Min-soo, de 29 años, que iba envuelto en una bandera
coreana. En los últimos días, los jugadores
unieron a la nación.
El presidente Kim Dae-jung, quien vio el partido en el estadio,
declaró: Deseaba una victoria, pero libramos una buena
batalla. Los jugadores y el técnico Guus Hiddink son nuestros
ídolos.
Casi 7 millones de sudcoreanos, la mayoría de ellos luciendo
casacas rojas, el color de la selección, inundaron las calles
de las principales ciudades del país para ver el partido
en pantallas gigantescas instaladas en parques, plazas, playas y
estadios de béisbol, el deporte nacional.
En Seúl, las autoridades municipales restringieron el tráfico
de vehículos e instalaron baños portátiles.
Fábricas, escuelas y negocios cerraron temprano para que
la gente tuviera tiempo de ir a sus casas.
Se calculó que un millón y medio de personas vieron
el partido en pantallas gigantes y se dispersaron en forma pacífica.
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