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EE.UU.

Un salvadoreño es el responsable de que haya un festival Latino en Orange, New Jersey

Han pasado 6 años desde aquel exitoso experimento en el Marcos Monroy decidió aceptar el reto de vencer la burocracia municipal

De izquierda a derecha: El alcalde Dwayne D. Warren, la presidenta de la organización Hispano Mano a Mano, Cristina Mateo, los salvadoreños Marcos Monroy, Óscar Ramírez y Nelson Rubio.

De izquierda a derecha: El alcalde Dwayne D. Warren, la presidenta de la organización Hispano Mano a Mano, Cristina Mateo, los salvadoreños Marcos Monroy, Óscar Ramírez y Nelson...

De izquierda a derecha: El alcalde Dwayne D. Warren, la presidenta de la organización Hispano Mano a Mano, Cristina Mateo, los salvadoreños Marcos Monroy, Óscar Ramírez y Nelson Rubio.

Qué los afroamericanos bailaran las cumbias de los "Hermanos Flores" en el estado de Nueva Jersey podría haber sido imposible hasta hace solo unos años, hasta que a un salvadoreño, recientemente llegado a la zona de Orange, se le ocurrió organizar un festival latinoamericano; con el propósito de celebrar la independencia de Centroamérica y México.

Han pasado 6 años desde aquel exitoso experimento en el Marcos Monroy "El Gavilán" decidió aceptar el reto de vencer la burocracia municipal y realizar el engorroso trámite para sacar los permisos necesarios para realizar el primer festival latino en Orange, en el centro del estado Jardín, con una población predominantemente afroamericana.

Por cierto, es importante mencionar que Marcos Monroy es originario del cantón Punta del Riel, en el Lago de Güija, municipio de Metapán, en el departamento de Santa Ana, quien como muchos salvadoreños emigró hacia Estados Unidos en junio de 1989 hacia la ciudad de Nueva York, específicamente en Brooklyn.

Después de años de largas jornadas de trabajo, en 1997 pudo abrir su primer negocio en el área de Bay Ridge. Una Pizzería con solo tres mesas que poco a poco fue transformando en un pequeño restaurante de comida latina. "Después de tres años consecutivos con este pequeño negocio se me presenta la oportunidad de comprar un negocio mucho mas grandes, pero fuera de la gran ciudad de Nueva York", comenta Marcos.

Monroy dice que tenía que trasladarse a Orange, una pequeña población del estado de Nueva Jersey con muy poca presencia latinoamericana entre sus habitantes. Además, el trato no era solo comprar el restaurante, sino todo el edificio donde se encontraba el negocio, todo un reto para cualquier inmigrante, porque realmente no contaba con ese dinero en sus manos, recuerda el compatriota.

Después de endeudarse con un préstamo, Marcos logró adquirir su nuevo negocio y en el 2000 se trasladó con su familia para el estado Jardín, donde ahora tiene no solo "El Salvador Restaurante", con comida típica exclusivamente salvadoreña, sino también un negocio de ropa deportiva, "El Gavilán Sports", desde donde es la mejor representación del espíritu emprendedor de los salvadoreños en la zona.

Pero las cosas no siempre son color de rosa, a veces surgen inconvenientes; el 30 de diciembre del 2012 llegó lo inesperado, un incendió en la tercera planta del edificio destruyó parcialmente su propiedad. Afortunadamente tenía todo asegurado y los costos de restauración del establecimiento no corrieron solo por su cuenta. Por lo que en poco tiempo su negocio resurgió de las cenizas, como el ave Fénix.

El futuro es mucho mas prometedor para nuestro compatriota, quien el pasado domingo 21 de septiembre realizó el 6to. Festival Latino de Orange, donde miles de personas celebraron por todo lo alto la independencia de Centroamérica y México, compartiendo todos juntos, la alegría de poder continuar con estas tradiciones patrias aunque estén lejos de sus lugares de origen.

Como todos los años, el evento se realizó frente a su restaurante, al sur de la calle Day de este municipio, donde hasta hace muy poco la comunidad latinoamericana era prácticamente muy escasa, pero que ahora Marcos Monroy se da el lujo de ser felicitado en español por el alcalde Dwayne D. Warren, quien ha tenido que aprender el idioma de los migrantes, pues es una comunidad en franco crecimiento.

Y para no desperdiciar ese momento especial, de comunión entre el alcalde Warren y la comunidad latina; la presidenta de la organización Hispano Mano a Mano, Cristina Mateo, aprovechó para pedirle al funcionario municipal que la creciente comunidad hispana necesita una nueva cancha de fútbol; a lo que el alcalde respondió positivamente, llevándose la ovación de los presentes.

"El primer festival de Orange surge por la iniciativa de crear una celebración que le diera identidad a la comunidad latina de la ciudad, donde prácticamente ellos no tenían un rostro visible, como los anglosajones o los afroamericanos. "Las actividades latinas siempre fueron bien restringidas, o les negaban los permisos o simplemente les rechazaban sus propuestas", recuerda Marcos Monroy.

Ahora es diferente, pues dicha festividad se ha convertido en toda una tradición local, que atrae a muchos salvadoreños y centroamericanos en general, de todas partes: Long Island, Washington, New York y por su puesto del resto de Nueva Jersey. Incluso este año estuvieron conduciendo el festival, Oscar Ramírez y Nelson Rubio, dos locutores salvadoreños muy populares en la comunidad latina de la región, lo que le da mas identidad cuscatleca a la actividad.

No obstante Monroy recuerda que para realizar este tipo de eventos es muy importante tomar en cuenta el aspecto financiero, hay que apoyarse en los patrocinadores. "El mayor patrocinador de estos festivales han sido siempre mis empresas: El Gavilán Sport y El Salvador Restaurante, que es de donde se saca el dinero que no se alcanza a cubrir con otras divisas", reconoce Monroy.

Pero el Gavilán Sport no solo organiza festivales, también se acuerda de echarle el hombro al equipo de sus amores allá en El Salvador, el Isidro-Metapán, ya que no solo colabora con el equipo de la liga mayor, sino también ha patrocinado el uniforme de la "Furia Calera", la barra oficial del equipo, por muchos años.

"Cada año les damos a la Furia Calera unas 150 camisas y por lo menos una vez al mes regalamos boletos para que los aficionados vayan gratis al estadio a ver los partidos", comentó Monroy mientras llevaba puestas una de esas camisas.

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