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Víctima de bala perdida tendrá que vivir con el proyectil en el cuello

El proyectil le impactó en el pómulo derecho y se le alojó en el cuello, en la trayectoria no le causó ninguna lesión de gravedad. El estudiante de medicina sigue hospitalizado

Una de las radiografías del estudiante de medicina muestran el sitio en el que se encuentra la bala. Foto EDH/ Yamileth Cáceres

Una de las radiografías del estudiante de medicina muestran el sitio en el que se encuentra la bala. Foto EDH/ Yamileth Cáceres

Una de las radiografías del estudiante de medicina muestran el sitio en el que se encuentra la bala. Foto EDH/ Yamileth Cáceres

Un alumno de quinto año de medicina tendrá que vivir con una bala en su cabeza, el proyectil se le alojó en la parte media del cuello tras impactarle en el pómulo derecho.

El joven fue atendido en la Sala de Emergencias del hospital Rosales, después de las 2:00 de la tarde del miércoles pasado. Ese centro médico es el mismo en el que realiza sus prácticas.

Ángel Doño, cirujano del establecimiento, explicó que la bala no le tocó el cráneo y que la trayectoria que siguió el objeto no le causó ninguna lesión de gravedad, es decir que no le tocó ninguna arteria ni vaso.

"Pasó por la parte anterior de la cara, entonces lo que fracturó fueron los senos, el seno maxilar derecho y del otro lado solo tejidos blandos", comentó el cirujano.

De acuerdo con Doño, el estudiante se quedará en observación de 48 a 24 horas más para analizar posibles daños causados por la onda expansiva en los tejidos blandos y descartar o tratar infecciones que puedan ocurrir.

El paciente, de 21 años, desconoce cómo el proyectil fue a parar a su rostro. Sentado en una de las camillas del hospital, recuerda que el miércoles, cuando salía del hospital Rosales, luego de terminar sus clases, al intentar cruzarse la 25a. Avenida Norte sintió un golpe en su cara, seguido a eso vio un "chorro" de sangre.

En ese momento creyó que el carro que acababa de pasar frente a él lo había golpeado, quizá con el retrovisor, pensó.

Con ayuda de unos compañeros retornó al Rosales y caminó hasta la emergencia, llevaba la camisa y el pantalón manchado de sangre, los médicos lo mandaron a hacerse unas exámenes de imágenes; la sorpresa fue que vieron una bala.

"Me preguntaron si alguna vez me habían disparado y respondí que no, pensaron que quizá había sido una confusión y me la volvieron a tomar (el examen) y sí había un proyectil", comentó.

El estudiante de medicina dice no estar preocupado porque andará con la bala en su cabeza. Expresó que sacársela en este momento puede dañarle un área importante y sería peor.

"He visto pacientes que han andado balas por años, no es que la bala vaya a estallar o mover", expresó el estudiante de medicina.

Doño explicó que no es necesario retirarle la bala, porque estas son proyectiles que van con alta temperatura y no infectan el área donde queda alojados.

"Los cuerpos extraños no se extraen, salvo que estén intraarticulares, que no puedan mover algún miembro o que migren a otro lugar", añadió Doño.

El cirujano manifestó que de todos los pacientes, que llegan con herida por arma de fuego en la cabeza, un 20 % es en la cara, no en el cráneo.

Añadió que la lesión se considera de gravedad por los sangramientos con los que llegó y la infección que puede presentar en las lesiones. Sin embargo, no atentaba contra la vida del paciente porque no había que correr a drenar un coágulo en el cerebro sino en la cara, explicó.

"Es una suerte que no le dañó las arterias y venas", acotó el cirujano del Rosales.

De acuerdo con la Policía hubo una balacera entre pandilleros y agentes; dos sujetos armados intentaron robar un pick up doble cabina y vidrios polarizados, una de esas balas le cayó al estudiante de medicina.

El año pasado en el hospital nacional Rosales atendieron a 359 personas lesionadas con arma de fuego, el 39.1 por ciento de ellos falleció.

El Ministerio de Salud (Minsal) reporta el ingreso de 1,324 personas heridas de bala en todo 2013.

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