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Nahomi pesa ocho libras, tiene nueve meses y tres cirugías

Con frecuencia presenta problemas respiratorios, sospechan que tenga fibrosis quística La infante sufre desnutrición severa y urge de una alimentación especial

Mirna Cortez carga a su hija Nahomi de nueve meses. Nahomi permanece ingresada en el Servicio de Infectología del Hospital Bloom. Foto EDH /archivo

Mirna Cortez carga a su hija Nahomi de nueve meses. Nahomi permanece ingresada en el Servicio de Infectología del Hospital Bloom. Foto EDH /archivo

Mirna Cortez carga a su hija Nahomi de nueve meses. Nahomi permanece ingresada en el Servicio de Infectología del Hospital Bloom. Foto EDH /archivo

Nahomi aún no llega a su primer año de vida, pero ya afrontó una serie de adversidades. A sus nueve meses ha pasado tres veces por una sala de operaciones y ha estado con un respirador artificial en más de cuatro ocasiones.

La niña sufre de desnutrición severa y problemas respiratorios, ella pesa apenas ocho libras. Desde el 10 de julio permanece ingresada en el hospital Bloom, y sospechan que padezca fibrosis quística.

Se trata de una enfermedad genética que afecta el sistema respiratorio y digestivo, en el Bloom hay 40 pacientes con este diagnóstico.

El calvario de la bebé y el de su madre Mirna Cortez, una joven residente en un cantón de Jiquilisco, Usulután comenzó 15 días después de nacer.

La pequeña llegó al mundo a las 35 semanas de gestación, pero solo un día pasó en incubadora y luego le dieron el alta, relató Mirna, una joven de estatura baja y cabello negro.

Desde que nació, la bebé comenzó con una tos que le persiste, por esa razón fue ingresada a los 15 días de vida en el sanatorio de Jiquilisco. Ese fue el inicio de una serie de complicaciones que ha afrontado.

Tres días después, a la recién nacida le dieron el alta médica. Mirna se la llevó para la casa, pero en lugar de mejorar Nahomi empeoró, al mes nuevamente fue hospitalizada por la misma causa y luego dada de alta.

En febrero de este año la recibieron en el Hospital San Juan de Dios, en San Miguel; la niña tenía cansancio, por lo que dada su condición fue conectada a un respirador artificial. Así permaneció mes y medio.

"Ella no mejoraba, solo me decían, pídale a Dios que solo Dios con ella", narró Mirna.

Pocos días después le realizaron la primera operación. Según relató la madre, las vísceras de la infante se habían incrustado en el pulmón.

Después de la cirugía, permaneció dos meses internada en el hospital San Juan de Dios, y en los exámenes siempre aparecía una mancha en los pulmones.

En abril, a Mirna le información en el hospital Bloom que su hija tenía una hernia diafragmática, un defecto en el que el músculo que separa el abdomen del tórax no se forma completamente.

Cuando hay un orificio en esa estructura se puede producir el paso de las vísceras abdominales hacia la cavidad del pecho y eso comprime e impide el crecimiento y desarrollo normal de los pulmones.

El 7 de abril por segunda ocasión fue operada, Nahomi pasó tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Tras un mes de estar ingresada salió del hospital.

Su progenitora comentó que pese a las dos intervenciones quirúrgicas la tos no se le quitó, siempre le daba fiebre y se ponía cansada, por lo que seguía llevándola a la unidad de salud y debieron ingresarla en San Miguel.

Pero como tenía cita para el 10 de julio en el Bloom, le dieron el alta en el hospital migueleño.

Desde entonces Nahomi permanece hospitalizada, ese día le colocaron oxígeno porque estaba morada. Unas semanas después, la bebé sufrió una neumonía aspirativa por lo que le dieron respiración asistida por un día.

El 6 de agosto por tercera vez entró a sala de operaciones, tenía una obstrucción intestinal.

Gilberto Barrera, presidente de la Fundación de Fibrosis Quística, dijo que la niña presenta características de la enfermedad como la desnutrición severa y la recurrencia de problemas en los bronquios.

"Se le sospecha también porque hay ciertos tipos de alimentos que otros niños que tienen un sistema normal de digestión pueden ingerir, en el caso de Nahomi no, es bien diferente tanto que se le ha logrado cambiar la leche que contienen hidrolizados, eso le ayuda a digerir mejor", explicó Barrera.

El neumólogo y médico de la fundación, Mauricio Romero, manifestó que Nahomi tiene altas sospechas de padecer fibrosis quística, pero están a la espera de realizarle un examen genético que enviarán a los Estados Unidos, con ayuda de una donación.

"Tiene secuelas de todo lo que presentó en su periodo neonatal, en este momento lo que estamos haciendo es recuperándola nutricionalmente, a parte de eso está pendiente de una evaluación de nefrología porque hay ciertos análisis que están sugiriendo que puede haber una alteración renal", declaró Romero.

Los representantes de la fundación expusieron que la bebé precisa fórmula de hidrolizado de proteínas para su alimentación.

"La necesidad más grande es la alimentación porque en los primeros meses padecen de una desnutrición tan severa que los llega a reducir como niños recién nacidos", comentó Barrera.

Mirna se dedicaba a cortar guayabas en una maquila de Jiquilisco, con eso lograba comprarle la leche a la bebé. Ella es madre soltera y desde que está en el Bloom subsiste con lo que su madre le llega a dejar de lo que gana como vendedora informal y de lo que personas altruistas le han dado.

Manifiesta que requiere de pañales desechables para la bebé y para comprar su comida, el promedio de gasto que tiene al día es de $5.

Si desea ayudar a Nahomi puede llamar al 7414-9192 o comunicarse con la Fundación de Fibrosis Quística al teléfono 2207-3299.

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