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El hospital Bloom sigue sin hacer trasplantes

En 36 meses, en el centro infantil solo han operado a un paciente con insuficiencia renal

Médicos del hospital Bloom extraen el riñón al donante para trasplantarlo a un niño de 12 años. Foto EDH / ARCHIVO.

Médicos del hospital Bloom extraen el riñón al donante para trasplantarlo a un niño de 12 años. Foto EDH / ARCHIVO.

Médicos del hospital Bloom extraen el riñón al donante para trasplantarlo a un niño de 12 años. Foto EDH / ARCHIVO.

A la familia de Samanta, una adolescente con insuficiencia renal terminal, no le quedó otra alternativa que vender sus pertenencias y buscar fondos para pagar, en una institución privada, el trasplante de riñón.

La joven llevaba cinco años en tratamiento sustitutivo en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom. Sus órganos habían dejado de funcionar.

Hace tres años, Samanta y un familiar se sometieron al proceso para el trasplante en ese centro médico, aunque culminaron los exámenes, nunca les dieron la fecha de la cirugía.

En varias ocasiones se repitieron los análisis, con la promesa que fijarían fecha para la intervención, pero el programa de trasplante del Bloom sigue paralizado.

El 22 de mayo de 2013, se hizo la última intervención de este tipo en el Bloom, previo, habían pasado 21 meses de estar suspendidas. En esa ocasión, el afortunado fue Jorge Zelada, un adolescente.

Entre el 28 de septiembre de 2011 hasta hoy, el Bloom solo ha realizado una cirugía de este tipo, la de Zelada.

Jorge, Samanta y Carolina eran los tres pacientes que para entonces habían completado sus estudios médicos y en un lapso de dos años esperaron por el trasplante.

Carolina falleció el 24 de enero de este año, en el Seguro Social, al parecer, por una endocarditis bacteriana.

La madre de Samanta temió que a su hija le sucediera lo mismo, así que después de tanta espera hicieron el sacrificio y pagaron por la operación.

"No se pudo en el Bloom, no nos daban fecha, la otra niña se murió y nos dio miedo, por eso vimos como hacer", comentó María.

Hace tres meses, Samanta recibió un nuevo riñón donado por un tío. "Estábamos entre la espada y la pared, se lo hacíamos o moría", añadió la señora.

Ella cuenta que el cambio en la vida de su hija ha sido enorme, ahora puede comer de todo, hasta la apariencia de su piel es diferente, detalla María.

Aunque dijo que Samanta debe tener un cuidado especial, porque la medicina para no rechazar el órgano donado tiene que tomársela a una hora específica. Además, expuso que el trasplante de riñón significa una nueva vida para Samanta, antes, dos veces a la semana debían viajar desde el occidente del país para que recibiera hemodiálisis, una terapia por medio de la cual le limpiaban los tóxicos del cuerpo.

Cada vez que entraba a ese cuarto a recibir tratamiento, a María la invadía una gran aflicción, pero esos días quedaron atrás. Ahora dice estar agradecida, sobre todo con Dios, también con los médicos que la atendieron y la siguen viendo en el Bloom, donde continúa con el tratamiento.

María considera que es importante que el programa se reanude, y expresó que necesitan la ayuda del Gobierno, ya que esa situación se sale de las manos de los especialistas.

"Para muchas madres, ese programa es la esperanza", acotó la madre de Samanta.

Rodolfo Rivera, presidente de la Fundación Contra la Insuficiencia Renal Crónica del Bloom, manifestó que en el centro médico, los doctores y las enfermeras siempre animan a los padres de los niños a que se sometan a los estudios para el trasplante, pese a que llevan vario tiempo sin hacerlos.

"Como fundación, sabemos que el trasplante renal también es un tratamiento, si el niño o la niña va a mejorar su vida con el trasplante renal y tiene el donante, sería lo óptimo que el Estado pudiera proporcionar ese beneficio", comentó Rivera.

El presidente de la Fundación explicó que los estudios detallan que es más barato mantener un paciente trasplantado que a un niño en diálisis o hemodiálisis. Agregó que con el trasplante, la vida de los infantes cambia drásticamente y en el Bloom no se les está brindando esa oportunidad.

"En todos los hospitales tendrían que estar funcionando los tres tratamientos, el de diálisis, hemodiálisis y el trasplante renal; aquí solo se están brindando dos tratamiento y uno de estos, que se considera el mejor, no se está dando", acotó Rivera.

En el Bloom, Kevin Antonio, un infante del programa de diálisis ambulatoria, está listo para someterse al procedimiento, pero falta que el equipo de especialistas se ponga de acuerdo con la fecha.

El jueves pasado se pidió una entrevista con las autoridades del hospital para abordar el tema, pero no se recibió ningún tipo de respuesta del personal de Relaciones Públicas. Hace tres meses, Carlos Henríquez, el jefe de Nefrología del nosocomio, dijo que la falta de medicamentos para los pacientes, posterior al trasplante, y la coordinación entre los especialistas, eran los principales obstáculos. En el Bloom hay más de 70 pacientes en terapia sustitutiva.

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