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Hacen estudio para evaluar las causas y así poder prevenir

ORIENTE. A finales del año pasado la Asamblea Legislativa envió al archivo una iniciativa con la que se buscaba la ampliación de los servicios de nefrología en el hospital San Juan de Dios, en San Miguel, único en la zona oriental del país donde brindan atención especializada a pacientes con afecciones renales.

A la iniciativa del parlamentario Edgar Escolán, del partido ARENA, la titular del Ministerio de Salud (Minsal), Isabel Rodríguez, le restó importancia porque destacó que bajo su administración "se dedican esfuerzos extraordinarios para el área de atención renal, no solo en la parte de asistencia, sino en la investigación, como un programa integral en el área renal".

Rodríguez dice que mientras no hacía públicas las cifras de enfermos y de muertes por esa causa nadie reclamaba "pero ahora nos están reclamando de todas partes".

El doctor Manuel Pacheco, director del hospital migueleño, explicó que este nosocomio está participando de este estudio con el que se pretende hacer una caracterización de la enfermedad renal crónica en todo el país.

Pacheco añadió que en este esfuerzo está involucrada la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y un grupo de médicos especialistas de origen cubano.

"Lo que se requiere es que ahondemos en las causas de la enfermedad, porque sino, no es posible prevenirla", dijo el galeno Pacheco.

La titular del Minsal destacó la importancia del resultado de estos estudios porque afirma que mientras no se combatan las causas, será muy difícil prevenir las enfermedades del riñón.

"Hay que evitar elementos tóxicos ambientales, agrotóxicos que están prohibidos y que aún se están usando y que impactan en población agrícola, sobre todo en las personas jóvenes", dijo Rodríguez.

Ordenaron atención

Pacheco indicó que cuando recibió la dirección de ese hospital, que es el más importante de la zona oriental del país, recibió un servicio de nefrología desordenado, por lo que tuvieron que imponer orden en la forma de atender a los pacientes.

Uno de los esfuerzos más importantes que se hicieron, en este sentido, fue separar a los pacientes que pueden recibir un tratamiento ambulatorio y empezar a proveerles los insumos suficientes para su tratamiento.

Además ampliaron de 10 a 20 camas para atender a pacientes con tratamiento de hemodiálisis. Incluso una logia de masones respaldó este esfuerzo y donó aparatos para dar tratamientos a pacientes de enfermedad renal crónica.

Pero estos esfuerzos aún se perciben como insuficientes por quienes padecen la enfermedad o por sus parientes.

Fátima Saravia dice que su familia tiene un año esperando por un transplante para su hermano porque ya tienen un donante de su familia.

El problema es que solo les dicen que esas operaciones están suspendidas.

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