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“Habría que ver el límite para exponer las imágenes”

Olinda Morena Vásquez Pérez, jueza del Juzgado 3o. de Familia de San Salvador, expone su visión sobre la ley Lepina. 

Olinda Morena Vásquez Pérez, jueza del Juzgado 3o. de Familia de San Salvador.
Olinda Morena Vásquez Pérez, jueza del Juzgado 3o. de Familia de San Salvador.

La Jueza Tercera de Familia de San Salvador, Olinda Morena Vásquez Pérez, aseguró que se tendrían que ver los límites en los cuales no se vaya a vulnerar los derechos de los niños y adolescentes cuando se publican imágenes en los medios de comunicación.

La juzgadora explicó que “habría que ver el límite para exponer imágenes que no lesionen el honor o reputación de niña, niños o adolescentes o que constituyan injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada o intimidad personal o familiar”.

Agregó que  los medios de comunicación no solo deben tomar en cuenta el artículo 46 de la Lepina, sino también el 96, en donde se establece que estos deben contribuir destinando espacios para la difusión de los derechos, garantías y deberes de las niñas, niños y adolescentes, así como difundir programas y mensajes dirigidos exclusivamente a la niñez.

Pese a la limitantes que impone la ley a los medios de comunicación, quienes por protección ocultan el rostro de los niños y adolecentes para no enfrentar problemas legales, aunque los mismos estén en ambientes positivos,  Vásquez Pérez asegura que los medios van cumpliendo poco a poco la normativa.

“Se va cumpliendo gradualmente. Hemos avanzado mucho porque podemos observar que hoy los medios (de comunicación) tienen mucho cuidado de no hacer uso de estas imágenes protegiendo ese derecho de los niños, niñas y adolescentes”, valoró.

La jueza es de la opinión que los medios de comunicación  deben ser cuidadosos de tomar imágenes de los niños cuando personajes como Santa Claus u otros llegan a los centros hospitalarios en donde están ingresados, porque si bien es una actividad positiva los niños están en una condición de vulnerabilidad, y en ese caso siempre se debe tener el permiso de padres, madres o sus representantes.

La misma regla aplica para el uso de imágenes de parte de los programas de gobierno, quienes también deben de contar con la autorización de sus responsables, aunque tampoco dijo si los permisos deben ser por escrito.

La jueza indicó que otros actores de la sociedad como los partidos políticos en cierta medida están cumpliendo y ya son más cuidadosos de no sacar imágenes de niños, niñas y adolescentes para ciertos fines particulares.

Al consultar a la especialista en derecho de familia sobre quién puede intervenir si, en algún caso, aún contando con la autorización del niño y sus padres, se vulnera el derecho al respeto de la imagen del pequeño, la autoridad judicial dijo que podría ser el Consejo Nacional de Niñez y Adolescencia (Conna).

Protección constitucional

La prohibición de la Lepina sobre la difusión de imágenes de niños y adolescentes deriva de la Constitución de la República, que en el Artículo 2 establece que toda persona tiene derecho de honor y a la propia imagen y en este caso las niñas, niños y adolescentes son sujetos de derecho, explicó la jueza Olinda Vásquez.

Como  consecuencia de ello, si un infante o adolescente está en contra de que se divulgue o publique su imagen, por cualquier medio, aunque sus padres o responsables legales quieran hacerlo, esa imagen no se puede publicar, explicó.

También hizo hincapié en que la Lepina  prohibe, a través de cualquier medio, divulgar datos, imágenes o informaciones que lesionen el honor, la reputación de los infantes y adolescentes o que se entrometa  en la vida privada e intimidad personal y familiar.

“Lo que se protege es la imagen de los niños para que no vaya a haber una discriminación hacia ellos o un daño, y que se publiquen aspectos que puedan incitar a la violencia en contra de ellos, o divulgar aspectos que se están ventilando en un proceso ya sea de familia o de niñez y adolescencia, que es negativo para ellos”, explicó.

La jueza del tribunal de familia manifestó que, específicamente, en los procesos de familia no se podría permitir que se extraigan imágenes (si hubieran fotografías, por ejemplo de niños o niñas maltratadas o a los que se les ha lesionado otro derecho) para publicarlas por algún medio ya sea televisivo, escrito o impreso.

De esa forma es que los niños y adolescentes tienen la garantía que su imagen no se verá vulnerada por ninguna persona o institución.

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