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En dos vías: Pide ayuda a EE. UU. pero se alía con países antiestadounidenses

b El presidente Sánchez Cerén ha mantenido un discurso de elogios y apoyo hacia el chavismo, en momentos de tensión entre Venezuela y Estados Unidos

En dos vías: Pide ayuda a EE. UU. pero se alía con países antiestadounidenses

En dos vías: Pide ayuda a EE. UU. pero se alía con países antiestadounidenses

En dos vías: Pide ayuda a EE. UU. pero se alía con países antiestadounidenses

La Biblia enseña que no se puede servir a dos señores al mismo tiempo, porque amará a uno y odiará al otro, y viceversa.

Sin embargo, eso es lo que ha caracterizado al gobierno de Salvador Sánchez Cerén en su primer año de gestión: por un lado pide ayuda a Estados Unidos para resolver problemas clave en el país y, por otro, refuerza lazos con países que son enemigos acérrimos de EE. UU., como Venezuela y sus aliados del Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América).

Esa doble vía se ha mantenido a lo largo de los 12 meses de administración del nuevo gobierno del FMLN, aunque de manera oficial sus voceros expresan que es una "política de puertas abiertas" y que ha buscado puntos intermedios como México (en octubre).

No obstante, sus eventuales discursos "antiimperialistas" y acercamiento de El Salvador con países del Alba ha llevado a que EE. UU. advierta que las relaciones y la ayuda pueden afectarse.

En diciembre de 2014, durante la XIII reunión del bloque en La Habana, el presidente salvadoreño afirmó que Alba era un modelo por seguir, pero además insistió en sus críticas hacia el embargo de EE. UU. a Cuba, y rechazó la decisión del gobierno estadounidense de incluir a Venezuela en la lista de sanciones.

En esa cumbre, Sánchez Cerén compartió escenario con sus colegas de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales; de Nicaragua, Daniel Ortega, entre otros.

Sánchez Cerén aplaudió el discurso antiestadounidense de su colega Maduro y su alocución estuvo lleno de elogios para Alba, al que considera "un noble legado que nos deja nuestro amigo y compañero Hugo Chávez, y estamos llamados a cuidar, querer y compartir ese legado como lo ha hecho nuestro compañero Fidel...".

El mandatario no se quedó solo en elogios para Alba sino que informó en aquel momento que el gobierno estaba negociando un acuerdo comercial con el bloque, y anunció que el país incursionaría en la iniciativa del "Sistema Unitario de Compensación Regional, SUCRE".

Discurso según la cancha

Pero el discurso del mandatario cambia cuando juega en la cancha de EE. UU.

En marzo de este año, Sánchez Cerén, junto a sus homólogos de Honduras y Guatemala, se reunieron con el vicepresidente de EE. UU., Joseph Biden, en la capital guatemalteca para una cumbre en la que trataron el plan Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte de Centroamérica.

En ese encuentro pidió ayuda al gobierno estadounidense luego de la crisis migratoria en la que miles de niños cruzaron solos la frontera hacia EE. UU.

Pero el presidente salvadoreño no solo solicitó apoyo a la administración Obama sino también al Congreso estadounidense para aprobar los fondos para financiar el plan que beneficiaría a El Salvador con el tema migratorio y también con el de seguridad.

Su mensaje fue que los fondos eran "necesarios para la región" para "volverla próspera", ya que dicho plan se enfocaría en incentivar el crecimiento económico, desarrollar el capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y el fortalecimiento de las instituciones.

"(La solución) no solo es disminuir el problema migratorio, no solo disminuir el problema de la violencia (...), sino que es transformar la región", dijo en aquel momento.

Es más, Sánchez Cerén elogió la iniciativa del presidente Barack Obama de solicitar $1,000 millones para ayudar a los tres países con la crisis migratoria que puso en jaque a EE. UU.

También hubo una fuerte labor de cabildeo de la cancillería salvadoreña, junto a las de Honduras y Guatemala, con los congresistas estadounidenses para lograr la aprobación de los fondos.

Pero ya en abril el discurso de Sánchez Cerén giró.

Durante su participación en la Cumbre de las Américas que se realizó en Panamá, Sánchez Cerén abogó por Venezuela, en momentos en los que Caracas estaba en fuerte tensión con Washington, luego de que sancionara a siete funcionarios chavistas por violación a derechos humanos y considerara que Venezuela era una "amenaza" para la seguridad de EE. UU.

El mandatario salvadoreño se plegó al discurso de otros homólogos del Hemisferio que pidieron a EE. UU. abolir la decisión contra Venezuela, cuyos países, en su mayoría, son miembros de Alba.

En la misma línea de lo que Sánchez Cerén expresó en la cumbre de Panamá, la cúpula del FMLN se decantó por apoyar a Maduro al recolectar miles de firmas contra las sanciones de EE.UU. a Venezuela, cuya campaña promovió el partido oficial venezolano.

"Nuestra solidaridad es al gobierno bolivariano de Venezuela y al presidente Nicolás Maduro", declaró el coordinador general del partido oficial, Medardo González, frente a la embajada de Venezuela en San Salvador, en vísperas de la cumbre.

González externó que para el FMLN era "una necesidad y obligación política como salvadoreños y latinoamericanos" acompañar a Venezuela.

Pese al claro respaldo hacia un gobierno que está en conflicto con la nación en la que viven unos 2.5 millones de salvadoreños y cuyos millones en remesas son fundamentales para la economía salvadoreña, la dirigencia del partido oficial y el mismo presidente Sánchez Cerén consideraron que no afectaba los lazos con EE.UU.

Sin embargo, el gobierno estadounidense no lo ha visto así. La embajadora de EE.UU. en El Salvador, Mari Carmen Aponte, ha advertido que el apoyo del FMLN a Maduro sí afecta la búsqueda de ayuda económica para El Salvador en el Congreso estadounidense, en referencia a los $1,000 millones para el plan Alianza para la Prosperidad.

"Estados Unidos y la Embajada están trabajando duro para conseguir este desembolso. Pero la realidad, con estos mensajes, es que vuelven la tarea de buscar dinero en el Congreso mucho más difícil y compleja", dijo Aponte en abril, en alusión a los discursos de los efemelenistas.

Otro ejemplo de esa doble vía fue con la visita de la Reina de España esta semana en la que llamó la atención que no fuera el canciller el que la recibiera y que el presidente haya dejado su reunión con ella para después de su regreso de Cuba.

Esos cambios o "metamorfosis" en política exterior en el actual gobierno lo resume así la columnista de El Diario de Hoy, Teresa Guevara de López, en un reciente artículo: "En Cuba, reitera su absoluta servidumbre y admiración a la revolución y a sus dirigentes, por 50 años de fracaso. En Caracas, con un verbo encendido ante las masas, reitera su devoción a Chávez, atacando al imperio. En Washington, a pesar del sueño, agradeció al gobierno americano por los mil millones para el Triángulo Norte, aunque el Frente sigue vociferando amenazas, a pesar de las advertencias de la embajadora Aponte, ejemplo de paciencia y de diplomacia".

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