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Docentes resienten la inseguridad

Advierten que hay temor a denunciar porque sienten desconfianza de la Policía y la Fiscalía.

La presión de las maras sobre las instituciones educativas está afectando el proceso de enseñanza. Foto EDH / ARCHIVO

La presión de las maras sobre las instituciones educativas está afectando el proceso de enseñanza. Foto EDH / ARCHIVO

La presión de las maras sobre las instituciones educativas está afectando el proceso de enseñanza. Foto EDH / ARCHIVO

Aunque el viceministro de Educación, Francisco Castaneda, declaró que en lo que va del año esa cartera de Estado solo ha conocido 16 casos de docentes amenazados, los gremios de educadores alegan que la situación se ha agudizado, pero los maestros siguen sin denunciar porque no confían en las autoridades.

Manuel Molina, fundador del Movimiento Magisterial Revolucionario de El Salvador, que funciona en línea, advirtió que la situación es complicada y por lo menos, en seis escuelas del departamento de Cuscatlán los docentes son extorsionados por las pandillas. "Los profesores tienen que pagar hasta cien dólares cada uno para poder laborar", aseguró.

Molina dijo conocer el caso de un docente que se vio obligado a renunciar, debido a que no recibió el apoyo de la oficina departamental de Educación para ser trasladado a otra institución educativa.

Según explica, hay docentes de un sector de San Martín que hoy en día tienen que caminar varios kilómetros, porque los microbuses y mototaxis ya no quieren ingresar a la comunidad por el problema de las maras.

El educador, quien también forma parte de la gremial Bases Magisteriales, expresó que "para nosotros no hay mayor accionar de las autoridades. De hecho, se ha prometido un plan de seguridad que están por divulgarlo y nosotros esperaríamos que realmente pueda impactar, porque las escuelas siguen estando en las mismas condiciones y no hay mayor solución", agregó.

El dirigente sindical expuso que los educadores tienen miedo de ir a denunciar ante la Policía y la Fiscalía General de la República porque no confían en el sistema. "Hay que recordar que están infiltrados, ahora, incluso, el mismo Ejército", sostuvo.

Un docente con el cual se tuvo oportunidad de conversar y quien pidió el anonimato, dijo que se vio obligado a dejar la escuela donde laboró durante seis años debido a amenazas.

Contrario a lo que ha ocurrido a otros educadores, corrió con la suerte que la dirección departamental atendiera su caso.

Sin embargo, mientras dicha oficina del Ministerio de Educación le daba una respuesta, tuvo que estar asistiendo a la institución.

"Me han resuelto rápido. Como hay muchas necesidades en las escuelas ya me solucionaron. Pero igual, a veces esos espacios que están vacantes es por casos como el que yo enfrento ahorita. Estamos bien fregados", reconoció el profesor. Hoy, solo confía en que podrá volver a dar clases en otra escuela sin esa angustia.

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