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Héctor Schamis:

“Le dieron un cheque en blanco a Nicolás Maduro y acaba de cobrarlo”

El columnista de El País  y profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, Héctor Schamis, conversa con El Diario de Hoy acerca de los últimos eventos ocurridos en América Latina 

El columnista de El País y profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, Héctor Schamis, considera que la política está contaminada en América Latina, pero la revolución cívica como la de Guatemala pueden marcar un antes

El columnista de El País y profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, Héctor Schamis, considera que la política está contaminada en América Latina, pero la revolución... | Foto por Gerardo Torres

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No hay duda de que estos son tiempos difíciles para la democracia en Latinoamérica: Leopoldo López ha sido condenado por el régimen venezolano a 13 años y 9 meses de prisión. En Ecuador, Rafael Correa ha ordenado la disolución de la organización no gubernamental Fundamedios, acusándola de divulgar contenidos políticos. Miles de personas se lanzaron a las calles a protestar en contra del kirchnerismo por un posible fraude en las elecciones en la provincia de Tucumán, en Río y Sao Paulo lo han hecho contra la corrupción, y Evo Morales está a punto de lograr la aprobación de la reelección indefinida.

Sin embargo, el caso guatemalteco ha sido una “bocanada de aire fresco” que demuestra que los pueblos han comenzado a despertar en la región y se están empezando a rebelar ante la corrupción y los abusos de gobiernos.

Entrevistado por El Diario de Hoy,  el columnista de El País y profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, Héctor Schamis, considera que “la política está contaminada en América Latina”, pero la “revolución cívica” como la de Guatemala pueden marcar un antes y un después en la región.

La contraofensiva del bloque de países de la ALBA

Schamis cree que estos últimos acontecimientos (condena a Leopoldo López, cierre de Fundamedios, etc.) son una reacción coordinada del bloque ALBA, el cual, tras la votación en la OEA en la que logró evitar que la crisis humanitaria en la frontera entre Colombia y Venezuela no fuera discutida en la reunión de cancilleres, ha salido fortalecido. Los distintos gobiernos de ALBA habían mantenido una actitud defensiva en los últimos meses por las protestas y la crisis económica, pero ahora han decidido pasar a la ofensiva.

A su criterio, la condena de Leopoldo López representa un intento del régimen venezolano por mostrarse fuerte. Además, Schamis advierte que la crisis fronteriza causada por Nicolás Maduro podría causar que no se celebren las elecciones parlamentarias en Venezuela en diciembre si es que se declara “Estado de Excepción” en el resto del país, tal como ya se ha hecho en los municipios Lobatera, Panamericano, García de Hevia y Ayacucho del estado Táchira. Y Zulia más tarde.

Con respecto a la votación en la OEA para tratar la crisis fronteriza colombo-venezolana, en la que El Salvador votó en favor de Colombia y en contra de Venezuela, el profesor de Georgetown considera que los países que votaron con Venezuela, o se abstuvieron de votar,  en la OEA“ le dieron un cheque en blanco a Maduro y acaba de cobrarlo”.

Asimismo, el académico argentino explica que el cierre de Fundamedios reduce significativamente toda posibilidad de ejercer la libertad de prensa en Ecuador.

Guatemala: un aire de esperanza

Schamis define lo sucedido en Guatemala como una “revolución cívica”, en la que ciudadanos alejados de los partidos políticos se rebelaron en contra de la corrupción y de la impunidad. “Que un mandatario vaya de la presidencia al juzgado en 10 minutos es algo que no pasa nunca”, observa el académico. 

Además, la primera reacción de Héctor Schamis ante el resultado de las elecciones guatemaltecas fue de sorpresa: no esperaba que, con tanto involucramiento de la sociedad civil, la elección la acabara ganando un personaje de televisión, es decir, un outsider de la política. No obstante, comprende que el resultado de los comicios es, al mismo tiempo, consecuencia del descrédito de los partidos políticos.

Sin embargo, aunque el académico argentino crea que “Guatemala es una bocanada de aire fresco”, le preocupa que la conclusión de todo el proceso sea un absoluto rechazo de la política, lo cual la historia ha demostrado que no es una buena solución. “La crisis de los partidos políticos en América Latina no se solucionan con la antipolítica sino con la buena política”, sentencia Schamis.

El Doctor por la Universidad de Columbia cree que la historia ha demostrado en innumerables ocasiones que los presidentes “outsiders” tienen dificultades para gobernar y reitera que “la política debe permanecer, pero debe corregirse”. 

El exprofesor de la Universidad de Cornell también elogió el papel de la CICIG en revelar la corrupción del gobierno de Otto Pérez Molina y no duda de que sea un experimento que emulen otros países de la región, como Honduras y El Salvador.

El columnista de El País  cree que la “revolución cívica” de Guatemala, en la que la gente se hartó y salió a las calles, es extraordinaria y se está propagando. En las ultimas semanas hemos visto protestas en sitios como Quito, Tegucigalpa, San Pablo y  San Miguel de Tucumán, lo cual demuestra que la sociedad está activa y deseando un cambio.

Las consecuencias ocultas del  “boom” de los commodities 

Schamis explica que “el boom de los commodities generó una enorme cantidad de recursos que ha permitido al Estado hacer muchas cosas, entre otras cosas corrupción y enriquecerse personalmente”. Sin embargo, también les permitió  a los gobiernos, como estrategia de perpetuación, la redistribución de los recursos de manera clientelar.

No obstante, Héctor Schamis considera que los gobiernos no fueron capaces de prever las consecuencias ocultas, o no buscadas,  resultantes de toda estrategia política: la rebelión de las clases medias.

“Se han expandido las clases medias, los famosos 70 millones,  pero esas clases medias no quieren ser clientes, quieren ser ciudadanos, quieren calidad institucional, quieren derechos, quieren seguridad jurídica, quieren participación, tienen voto pero también quieren voz”, afirma Schamis.

El profesor de Georgetown explica que la perpetuación en el poder ya está siendo buscada en Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y  aun en Brasil, donde no se perpetúa el presidente sino el partido,  lo cual es “menos malo, porque al menos es un partido el que existe y no un caudillo”. 

“El mensaje optimista es que  Guatemala puede ser un ejemplo de revolución cívica, pero la mala noticia es que el contexto económico ya esta cambiando y no es promisorio para las próximos 3 ó 4 años”, concluye Schamis.

La raíz del problema: la corrupción 

Héctor Schamis cree la corrupción en América Latina es de “capilaridad muy profunda” y “en un contexto de partidos débiles, la corrupción hace las veces de partido político”. Lo cual implica que “la corrupción organiza el territorio, ejerce control territorial, tiene influencia en la selección de candidatos y financia campañas”. 

El académico cree que la corrupción no es simplemente apropiarse de fondos públicos, sino algo mucho más profundo. El experto insiste en que “la corrupción forma parte del mecanismo esencial de la dominación política y es parte integral del sistema”. 

El profesor afirma que “en América Latina nuestros líderes políticos tienen un problema cognitivo respecto a la corrupción” y lo ejemplifica  haciéndose la siguiente pregunta con el caso de Michelle Bachelet: ¿Puede uno decir que Michelle Bachelet es corrupta? No, pero cuando surge el episodio con el hijo y la nuera (reclasificación de tierras y acceso a un crédito anterior a un decreto ejecutivo), ella responde a los cuestionamientos  diciendo que es un caso privado. Esto, para Schamis, significa que “la noción de conflicto de intereses y trafico de influencias es ajena para Michelle Bachelet y esto es muy común en toda América Latina”. 

Schamis también cuenta que en Argentina casi todos los jerarcas del oficialismo  presentan sus declaraciones patrimoniales de impuestos y todos los años crecen, pero es imposible que el patrimonio crezca si no se acumula riquezas durante la función pública y ellos ni se inmutan. Para Héctor Schamis este es uno de los muchos síntomas de “la interrelación entre el poder y la corrupción que vivimos, ayudado mucho por la globalización del narcotráfico, las maras de América Central, el narcotráfico en México, las barras bravas del Cono Sur (las cuales son parte de un esquema de corrupción), los grandes negocios, el petróleo y el boom de precios”. 

Al columnista de El País le preocupa que  esta corrupción y desprestigio de las instituciones una vez desacelerado el crecimiento económico que ya se vive en la región sea causa de profundas crisis. “Este es el contexto en el que un sistema político necesita de más instituciones para mediar los conflictos, pero estas están muy degradadas”. 

El silencio de la región ante los abusos del chavismo

Héctor Schamis se muestra muy decepcionado del silencio de la región ante los abusos del régimen venezolano. Considera que Estados Unidos sólo ha tenido una política clara con Cuba, pero ha ignorado al resto de la región, y no le es posible descifrar cuál es la política de Estados Unidos hacia Venezuela y el resto de países de ALBA.

No obstante, la reciente condena de Leopoldo López y el cierre de Fundamedios ha generado condenas de las más altas esferas del gobierno estadounidense (Roberta Jacobson, John Kerry, Marco Rubio) y esto es positivo porque, para Schamis, es indispensable que no se censure la critica.

El profesor argentino también critica el silencio que han mantenido muchos países latinoamericano y en el pasado organismos internacionales como la OEA. 

Sin embargo, desde que asumió Luis Almagro como secretario general de dicho foro continental, Schamis ha visto señales positivas y una actitud más enérgica de la OEA para enfrentarse a los abusos de la región, lo cual no sucedía durante el mandato de José Miguel Insulza.

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