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Denuncian irregularidades en asamblea de Sipago

Juan Pablo Álvarez, a quién le negaron la entrada, afirmó que impugnará la asamblea

Juan Pablo Álvarez criticó la forma en que se están llevando a cabo los contratos con los buseros.

Juan Pablo Álvarez criticó la forma en que se están llevando a cabo los contratos con los buseros.

Juan Pablo Álvarez criticó la forma en que se están llevando a cabo los contratos con los buseros.

Dos vigilantes privados flanquearon a Juan Pablo Álvarez, presidente de Rutas Unidas Salvadoreñas, y le prohibieron la entrada al salón de hotel. Minutos atrás, con un documento que lo acreditaba como propietario de 10 acciones de la empresa Sipago desde el 20 de mayo de 2013, había intentado acreditarse en la asamblea ordinaria de accionistas. También se lo habían negado.

"Esta (Sipago) no es una institución pública", dijo Eduardo Mendoza, uno de los ocho directores de la empresa. "Es privada y por ello solo pueden entrar los accionistas. Nadie más", resumió.

A pesar de ello, entró Nelson García, en su calidad de viceministro de Transporte. "Él ya se va a retirar porque no puede inmiscuirse en cosas de la empresa. Él viene como parte del asocio Sipago-Sitramss, quien es el que maneja el proyecto", justificó.

Pero a los ojos de Mendoza y de otros directivos, Álvarez no era accionista. Esto a pesar de que él envió el 20 de abril pasado una carta a los directivos de Sipago cuestionando cuándo se realizaría la asamblea ordinaria de accionistas. Y para ello había firmado como tenedor de 10 acciones de la empresa. Y el mismo director presidente, Miguel Castañeda, le envió una respuesta por escrito.

Entonces, Juan Pablo Álvarez solicitaba ver los balances de la empresa. Según él, existían dudas de cómo se había financiado la compra del primer lote de 36 autobuses y el funcionamiento del plan piloto del Sitramss.

"Son $10.5 millones que no sabemos de dónde salieron", dijo Álvarez y justificó que cómo socio estaba en su derecho y tenía la obligación de ver las cuentas de la empresa para salir de dudas.

"Dicen que no aparezco en el listado de accionistas, algo que solicité un mes después de que me endosaron las acciones", se quejó. Tenía en sus manos la carta con la que lo había solicitado y con el sello de recibido de la empresa el 20 de junio de 2013. Seis días después de enviar esa carta, entró a la última asamblea de accionistas que se realizó.

Álvarez es presidente de Rutas Unidas Salvadoreñas, uno de los grupos de empresarios de buses críticos del proceso de implementación del nuevo sistema de transporte público.

Las dudas sin respuesta

Adentro del salón, según Mendoza, estaban los propietarios o representantes del 80 % de las acciones: 2,560 acciones de 3,200 que tiene la empresa Sipago. Los mismos que fueron invitado sin excepción y con antelación para la asamblea.

¿Se invitó a todos los accionistas? No. Algunos accionistas, como René Quezada, empresario de buses de la Ruta 41-G, llegó a la reunión porque un colega le había llamado por teléfono. "Soy accionista de la empresa desde que se creó. No entiendo porque no me invitaron cuando hay gente que hasta carta le mandaron. Otros que no se enteraron".

Y era cierto, algunos accionistas llegaron con una carta de invitación personal en la que les decían la hora y el lugar; y en la que se afirmaba que con solo llevar las copias de las acciones podían ingresar a la asamblea.

Catalino Miranda, uno de los ocho directores de Sipago, se lo dijo casi al oído a Álvarez: "La verdad, no sé por qué no te dejan entrar si tienes derecho de hacerlo".

Pero estar en la reunión no garantizaba que se satisfacían todas las dudas de las finanzas de la empresa.

"¿Qué demuestra el balance financiero?", se le preguntó a Miranda. "No sé, yo tampoco lo he visto", dijo a los periodistas minutos antes de que la reunión terminara.

De entrada, a cada accionista se le proporcionó una memoria de labores: 20 páginas con información parcial de los logros de la empresa Sipago. Ni una sola página con el flujo de efectivo, el estado de resultados o el balance general.

Lo que sí había eran los recordatorios de los beneficios de estar en Sipago y de los buenos resultados de la alianza Unión de Empresas Sipago-Subes, con un capital de 10 mil acciones de 10 dólares cada una.

"Esta alianza estratégica se ha hecho con Subes para poder capitalizarse y tener un socio estratégico que contribuya a hacerle frente a la inversión", se puede leer en el documento. Ni una palabra de que la relación comercial entre ambas empresas inició en 2011, cuando no tenían ninguna experiencia.

¿Y el balance? Según Castañeda se les dio a conocer a los socios, qué él vio a más de uno de los accionistas tomando nota de los números que se les mostraron y que, en todo caso, el balance estará disponible a partir de la otra semana en el Centro Nacional de Registros (CNR), donde por ley es presentado.

Castañeda fue más allá, asegurando que el balance demuestra que la empresa no está en quiebra técnica, como la gente que se opone al proyecto lo ha dicho.

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