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Terrible hallazgo: un taller de Turquía fabricaba chalecos salvavidas que hunden a los refugiados

Esto explicaría por qué los cuerpos de muchos de los inmigrantes que han muerto intentando cruzar el Mediterráneo llevaban puestos todavía sus chalecos salvavidas

Estos salvavidas falsos, que no ayudan en absoluto a mantenerse a flote, incluso dificultan nadar.

Estos salvavidas falsos, que no ayudan en absoluto a mantenerse a flote, incluso dificultan nadar. | Foto por Agencia AP

Estos salvavidas falsos, que no ayudan en absoluto a mantenerse a flote, incluso dificultan nadar.

Muchos de los 31 refugiados que fallecieron el pasado martes ahogados mientras trataban de cruzar desde Turquía a la costa griega iban pertrechados con chalecos salvavidas falsos, como los que la Policía turca acaba de decomisar en una fábrica, informa el diario Sabah.

Según reporta la cadena británica BBC, la policía turca allanó un taller en la ciudad portuaria de Izmir y detectó que los trabajadores rellenaban las chaquetas con material para empacar en lugar de material apropiado para ayudar a la flotación. De los cuatro empleados del lugar, dos eran jovencitas sirias. 

Las autoridades confiscaron 1,263 salvavidas que no cumplían con los requisitos mínimos de seguridad. Es difícil concebir una acción más perversa que esta: fabricar falsos salvavidas que en vez de ayudar a los náufragos a flotar, los hunden más. 

Muchos de los chalecos están estampados con marcas conocidas para simular mayor calidad

Sait Güderoğlu, uno de los principales productores de chalecos salvavidas de Turquía, dijo al periódico local Hurriyet que usar estos chalecos falsos es más peligroso que no usar ninguno. 

“Este tipo de chalecos salvavidas están hechos de material para mochilas y rellenos de esponja y como la esponja es hidrofílica (absorbe agua", arrastra a la gente y hace que se ahoguen”, comentó.

Los inmigrantes sirios en Turquía -donde suman más de un millón- llegan a Izmir a buscar un sitio en un barco de contrabando, así como los fondos para pagar por el arriesgado viaje. Se quedan en hoteles baratos o duermen en la calle, trabajan en lo que pueden, comen lo que consiguen, a la espera de la llamada de un contrabandista. El objetivo es cruzar a Grecia y luego fundamentalmente a Alemania. 

Los inmigrantes, quienes viajan muchas veces en frágiles botes plásticos, deben llevar sus propios chalecos salvavidas. Pero uno legítimo puede costar hasta 150 dólares, mientras que los que se venden en las calles de Izmir valen apenas unos $15. Muchos migrantes, desesperados por algo que semeje alguna protección, los adquieren. Esos chalecos a menudo son negros, a fin de evitar ser detectados en el mar. 

La policía de Izmir decomisó cerca de 300 chalecos deficientes de inmigrantes sirios que ya los habían comprado, informó Hurriyet.

Más de 3.700 personas murieron tratando de cruzar el Mediterráneo durante el año 2015, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Fue el año más mortífero en la región.

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