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Tensión en Hong Kong: el Gobierno no dimite

Los manifestantes daban un plazo, que vencía anoche, para que el jefe de Gobierno renunciara a su cargo, pero éste afirmó que no lo hará y ofreció sentarse a negociar

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HONG KONG. Los manifestantes prodemocráticos y el Gobierno de Hong Kong tensaron ayer su pulso, después de que el presidente del Parlamento anunciase que el jefe del Ejecutivo no dimitirá y mientras los ciudadanos cercaban con sus protestas las inmediaciones de los edificios oficiales.

Aunque la Federación de Estudiantes de Hong Kong accedió anoche a discutir sus reivindicaciones con el Gobierno, se mantenían firmes en exigir la renuncia del funcionario.

Temprano, la policía advirtió que habrá "serias consecuencias" en caso de que los manifestantes intensifiquen su protesta, por lo que no descartaba el uso "apropiado" de la fuerza.

La "revolución de los paraguas", como se ha llamado popularmente a este movimiento democrático, llegó ayer al quinto día de protestas por distintos puntos de Hong Kong con la mirada puesta en el jefe del Gobierno local, Cy Leung, a quien diversos grupos manifestantes piden su dimisión, cuyo plazo vencía anoche.

"CY Leung ha perdido toda su integridad y ha traicionado la confianza que la gente tenía en él. No sólo ha negado a la gente una auténtica reforma política, sino que ordenó una represión violenta sobre los pacíficos manifestantes con gases lacrimógenos", indicaron los estudiantes en un comunicado.

Horas antes, el presidente del Consejo Legislativo -el Parlamento de Hong Kong-, Tsang Yok-Sing, afirmó que "no hay la más mínima posibilidad" de que Cy vaya a dejar su cargo.

Tsang llegó a señalar, en una rueda de prensa, que, incluso si quiere renunciar, "Pekín no le dejará".

Con sus palabras, Tsang respondía a la advertencia lanzada por Lester Shum, vicesecretario de la Federación de Estudiantes, una de las organizaciones estudiantiles que lidera las protestas, de que estaban preparados para intensificar su campaña de desobediencia civil si Leung no dejaba su cargo ayer y advirtía de que si no lo hacía ocuparían sedes gubernamentales.

Luego fue el propio Leung quien pidió a los estudiantes sentarse a negociar, pero les puso condiciones, entre ellas frenar las protestas (ver nota aparte).

La respuesta de los representantes estudiantiles fue que aceptaban entrevistarse de forma pública con la "número dos" del Gobierno: Carrie Lam Cheng Yuet-ngor, secretaria jefa de la Administración hongkonesa.

La Federación de Estudiantes se apresuró a pedir que el diálogo sea a puerta abierta y delante de los medios de comunicación, algo que aceptó el gobierno en la madrugada.

Las protestas siguen

Los manifestantes siguieron durante el día paralizando el normal funcionamiento de enclaves financieros y comerciales de la ciudad con su ininterrumpida sentada.

El Gobierno de Hong Kong pidió al movimiento "Occupy Central" que ponga fin "inmediatamente" a la ocupación de las calles de la ciudad a fin de restablecer el orden y la actividad de los más de 3,000 empleados del gobierno que hoy deberán volver a sus lugares de trabajo, cuyos accesos están tomados por los manifestantes.

El Ejecutivo local señaló en un comunicado que si el asedio a las oficinas gubernamentales continuaba, la situación afectará al funcionamiento de ciertos servicios sociales que podría repercutir directamente en los ciudadanos.

El superintendente de la policía de Hong Kong, Steve Hui, advirtió que podría haber "serias consecuencias" si los organizadores de las protestas decidían intensificar su acoso a los edificios del gobierno.

Hui señaló que desde su departamento se tomarían medidas "firmes" contra los actos violentos y no descartaba cualquier uso "apropiado" de la fuerza si la situación lo requiriera.

A la vez que se hacían estos anuncios oficiales, algunos manifestantes se enfrentaron a agentes policiales a los que se vio acceder a los edificios gubernamentales con cajas en las que podía leerse que contenían porras y objetos inflamables, sospechando que se tratara de material antidisturbios.

Los manifestantes han mantenido tomadas cuatro zonas de la ciudad desde el pasado sábado por la noche, cuando el "Occupy Central" proclamó la puesta en marcha de su anunciada campaña de desobediencia civil que dio a conocer a finales de agosto después de que Pekín anunciara restricciones en la elección de los candidatos para las próximas elecciones al jefe de Gobierno local en 2017.

La zona del centro urbano de la ciudad, Admiralty, donde se encuentran las sedes del Gobierno y del Parlamento, continuaba siendo el centro de la protesta a la que ayer se sumaron más familias.

"Acabo de llegar para quedarme aquí todo el día, como hice ayer y los días anteriores después de salir del trabajo. Lo hago por mí y por estos estudiantes que están aquí representándonos", dijo Cherry Szeto, una administrativa hongkonesa.

"Estaremos aquí hasta el final y con todas las consecuencias, queremos que se nos escuche, exigimos algo razonable y no nos iremos sin ello", argumentaron los miembros de un grupo de estudiantes preparados para lo que pudiera suceder. —AGENCIAS.

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