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SIP: demanda de exprimera dama contra periodista, sin fundamento

Según explicó ella, demandó a un comunicador por “violación de sus derechos” al divulgar una auditoría

Porfirio Lobo, junto a su esposa Rosa Elena Bonilla.

El expresidente de hondureño Porfirio Lobo, junto a su esposa Rosa Elena Bonilla.  | Foto por internet

El expresidente de hondureño Porfirio Lobo, junto a su esposa Rosa Elena Bonilla. 

MIAMI. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) por medio de un comunicado manifestó ayer que la demanda presentada por la ex primera dama de Honduras, Rosa Elena Bonilla de Lobo, contra un periodista y una televisora no tiene fundamento alguno. 

Bonilla de Lobo, esposa de expresidente Porfirio Lobo, demandó el 3 de septiembre a Ulises Aguirre y la Compañía Televisora Hondureña S.A. de C.V. exigiendo una indemnización por considerar que fueron violados sus derechos al honor, a la intimidad y su imagen. 

Ella querelló al periodista y al medio por divulgar el 13 de agosto el resultado de una auditoría del Tribunal Superior de Cuentas por presuntas irregularidades en la compra de zapatos sin licitación pública entre 2010 y 2012. 

El Tribunal señaló que se habría incurrido en los delitos de abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios en los procesos de adquisición, pago, recepción y distribución de compras.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, expresó “sorpresa” por la demanda en contra “de algo que es responsabilidad elemental del periodismo de informar sobre asuntos de interés público”. 

Paolillo, director del semanario Búsqueda de Uruguay, agregó que “las personas que desarrollan funciones públicas, como en este caso, están más expuestas a la crítica, a la fiscalización de la prensa y no están exentas de responsabilidades”.  Agregó que el artículo 10 de la Declaración de Chapultepec establece que: “Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público”.

Según Bonilla de Lobo, quejándose del estilo del periodista en dar la información, explicó en su demanda que las expresiones “insultantes, peyorativas, ofensivas, lesivas, despectivas” usadas por el periodista perjudicaron su honor, intimidad e imagen.  

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