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El Senado de los EE.UU. inicia debate migratorio

En las próximas tres semanas, el Senado debatirá las enmiendas

El presidente Barack Obama exhortó ayer a los integrantes del Congreso a apoyar el proyecto de ley de reforma migratoria. foto edh / reuters

El presidente Barack Obama exhortó ayer a los integrantes del Congreso a apoyar el proyecto de ley de reforma migratoria. foto edh / reuters

El presidente Barack Obama exhortó ayer a los integrantes del Congreso a apoyar el proyecto de ley de reforma migratoria. foto edh / reuters

WASHINGTON. El Senado de EE.UU. inició ayer el debate formal de una reforma migratoria integral que abre una vía para la legalización y eventual ciudadanía de la población indocumentada, tras dos votos de procedimiento clave y con alta carga simbólica.

La Cámara alta aprobó dos mociones clave para arrancar el esperado debate, horas después de que, durante un acto en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama exhortara al Congreso a que apruebe la reforma antes del fin del verano en este país.

La primera medida, que requería al menos 60 votos para bloquear intentos de obstrucción de los detractores, se aprobó 82-15. La segunda, que dio paso al debate, obtuvo 84-15.

"La aprobación de una reforma migratoria integral sería buena para la seguridad nacional, sería buena para la economía", dijo el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

En las próximas tres semanas, el Senado debatirá centenares de enmiendas para modificar el plan reformista, que ya fue aprobado por el Comité Judicial de la Cámara alta el pasado 21 de mayo, en una votación de 13-5, tras un debate de tres semanas en el que se incorporaron unas 136 enmiendas al texto, de 1,076 páginas.

Hasta anoche, 16 senadores habían presentado 46 enmiendas al proyecto de ley incluyendo 11 con estrictas correcciones técnicas y se esperaba que la cifra aumentara durante las próximas horas.

El objetivo de Reid es que el voto definitivo ocurra antes del festivo por el "Día de la Independencia", el 4 de julio.

Entre los que votaron a favor del debate figuraron Jeff Flake, de Arizona; Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y Marco Rubio, de Florida, todos ellos miembros del "Grupo de los ocho", el grupo bipartidista que elaboró el proyecto de ley desde enero pasado y lo presentó en abril.

El otro senador republicano por Arizona, John McCain, también miembro de ese grupo, no estuvo presente debido a que la noche del lues regresó de Alemania y ya tenía un compromiso previo ayer en Nueva York, pero "si hubiera estado, claro que hubiera votado a favor", explicó su oficina.

El "sí" también provino de republicanos como el líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, quien explicó que apoya debatir enmiendas que mejoren el plan porque, a su juicio, la iniciativa requiere "grandes cambios" para convertirse en ley.

También el senador republicano de Texas John Cornyn votó a favor del debate, pero desde ya promueve una enmienda que supedita la legalización a la seguridad fronteriza. De hecho, aumenta los fondos para la vigilancia en la zona y para la contratación de otros 10,000 agentes de la Patrulla Fronteriza.

Entre los republicanos que votaron en contra figuraron los senadores Jeff Sessions y Richard Shelby, de Alabama, y Ted Cruz, de Texas.

"Creo que se aprobará en el Senado con un margen sustancial... pero se estrellará y fundirá en la Cámara de Representantes" sin enmiendas que la fortalezcan, dijo Cruz.

Ambas votaciones tuvieron una gran carga simbólica porque demostraron la voluntad de los detractores de la reforma para debatirla.

De aprobarse, sería la mayor reforma migratoria en EE.UU. desde la de 1986, que legalizó a unos tres millones de extranjeros clandestinos.

Horas antes del debate en el Senado, Obama instó al Congreso a que apruebe una reforma migratoria "de sentido común". "Mi administración ha hecho lo que ha podido por nuestra cuenta. El Congreso necesita actuar", dijo Obama durante un acto en el Salón Este de la Casa Blanca, acompañado por líderes políticos, empresariales, sindicales, religiosos, y policiales, y de estudiantes indocumentados que se beneficiarían de la reforma.

La iniciativa establece el reforzamiento de la seguridad fronteriza, un período de 13 años para la legalización y eventual ciudadanía de los indocumentados, sanciones a empresas que contraten a trabajadores "sin papeles", un programa de "trabajadores huéspedes" y un aumento de visas "H-1B" para extranjeros de alta formación.

La medida que salga del Senado tendrá que armonizarse con la versión de la Cámara de Representantes, que aún no la ha presentado.

Uno de los principales puntos de discordia es la exigencia republicana de condicionar la legalización a la seguridad fronteriza.

Desde un mismo libreto, los republicanos Sessions, Cornyn y Charles Grassley, de Iowa, se quejaron de que los promotores no hablan con seriedad sobre la seguridad fronteriza y que la iniciativa no garantiza que no habrá más inmigración ilegal en el futuro.

Rubio, considerado una figura clave para conseguir el apoyo de los conservadores, señaló que la medida aumenta los fondos para recursos y personal en la frontera sur.

"Me niego a aceptar la idea de que el país más poderoso del mundo, el que puso a un hombre en la Luna, sea incapaz de resguardar nuestra frontera", enfatizó Rubio. —AGENCIAS.

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