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Salvadoreño será deportado de EE.UU. por conducir ebrio hace más de 10 años

Julio Cesar Acosta permanece detenido, tiene tres hijos en Estados Unidos

Julio Cesar Acosta

Esperaba ansioso el nacimiento de su tercer hijo y planeaba trabajar de noche para cuidar de su esposa después del parto, pero en la madrugada del 5 de enero, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) detuvieron al salvadoreño Julio Cesar Acosta y ahora enfrenta la deportación, publica eldiariony.com.

Una serie de arrestos ocurridos hace más de una década por conducir ebrio, pusieron a este inmigrante de 50 años en la mira de ICE, aunque no está claro cómo las autoridades migratorias obtuvieron su récord policial.

Su abogada, Natalia Renta, de la organización Immigrant Justice Corps Fellow, explicó que Acosta encaró una orden de deportación en 1988 por no comparecer en una corte de inmigración, pero consiguió el Estatus de Protección Temporal (TPS).

Renta dijo que luego su cliente perdió el TPS tras varios arrestos por conducir ebrio, el último en 2004. “Hace más de diez años que Julio Cesar no es arrestado. Se reformó completamente cuando conoció a su esposa y ha demostrado ser un buen ciudadano”.

“Es mi compañero de vida y el único proveedor de nuestra familia. No sé qué haremos sin él. Mis hijos y yo necesitamos de su cuidado y amor”, expresó Aldana en una entrevista telefónica. “No tengo dinero para pagar la renta. Nunca estuve separada de mi esposo. Tengo mucho miedo y estoy desesperada”.

Acosta huyó de la violencia generada por la guerra civil en El Salvador y llegó a Long Island en 1986. Su abogada, Natalia Renta, de la organización Immigrant Justice Corps Fellow, explicó que el hombre encaró una orden de deportación en 1988 por no comparecer en una corte de inmigración, pero consiguió el Estatus de Protección Temporal (TPS).

Renta dijo que su cliente perdió el TPS tras varios arrestos por conducir ebrio, el último en 2004.

“Hace más de diez años que Julio Cesar no es arrestado. Se reformó completamente cuando conoció a su esposa y ha demostrado ser un buen ciudadano”, dijo Renta.

Bajo las prioridades de la agencia federal Acosta es un candidato a la deportación, aunque conducir alcoholizado no es una felonía en el estado y en la ciudad de Nueva York. “El ICE tiene sus propias definiciones de lo que es un crimen grave”, indicó la abogada.

“Como resultado de cuatro condenas por conducir bajo la influencia del alcohol (DUI), el caso de Acosta es una prioridad en la aplicación de la estrategia actual de ICE. Él permanecerá privado de libertad mientras se efectúa su proceso de deportación”, dijo la agencia en un correo electrónico.

“ICE respeta plenamente el derecho de todas las personas a expresar sus opiniones sin interferencias. ICE mantiene su compromiso con un ley de inmigración sensata y eficaz que se centra en sus prioridades, incluyendo las personas que cruzaron la frontera recientemente, los criminales convictos y otras otros que son un amenaza a la seguridad pública”.

Posible irregularidad

La abogada del inmigrante comentó que ICE tenía la dirección de Acosta por su récord de arrestos, pero no está claro cómo esa información trascendió a los agentes de inmigración.

En meses recientes, varias organizaciones y activistas han denunciado que cualquier interacción con el sistema penal implica el riesgo de un encuentro con ICE y la posible deportación, inclusive si los delitos menores ocurrieron hace más de 10 o 20 años.

Y mientras la esposa de Acosta, Deysi Aldana de 33 años, se recupera del alumbramiento en su casa, en la ciudad de Baldwin, unos 30 miembros de Se Hace Camino Nueva York (MRNY) llevaron las súplicas de la mujer a ICE para que libere a su esposo. Los miembros de MRNY realizaron este jueves una manifestación frente al edificio federal de Inmigración, en el 26 Federal Plaza, en Manhattan, donde entregaron a las autoridades migratorias una petición de freno a la deportación de Julio Cesar. La carta incluye unas 500 firmas de residentes del condado de Nassau, quienes aseguran que el hombre es un buen vecino.

“La deportación de este padre sería catastrófica para su esposa y sus tres hijos ciudadanos”, comentó Walter Barrientos, coordinador de MRNY en Long Island. “Estamos haciendo lo posible para ayudar a esta familia con sus gastos más básicos”.


Madre desesperada

Aldana está implorando a la agencia federal la liberación del padre de sus tres hijos. La mujer teme no poder afrontar el cuidado del recién nacido y de sus niños Jeffrey y Julio Jr.

“Es mi compañero de vida y el único proveedor de nuestra familia. No sé qué haremos sin él. Mis hijos y yo necesitamos de su cuidado y amor”, expresó Aldana en una entrevista telefónica. “No tengo dinero para pagar la renta. Nunca estuve separada de mi esposo. Tengo mucho miedo y estoy desesperada”.

Aldana contó que su parto estaba previsto para una semana después de que su esposo fuera arrestado, pero el estrés de la situación la llevó a dar a luz el mismo día.

“Me destroza el corazón que mi esposo no pudiera presenciar el nacimiento de su tercer bebé”, dijo. “Mis hijos están sufriendo, no dejan de llorar. Ya no sé cómo consolarlos, ni yo misma puedo dejar de llorar”.

Deysi, quien vive con Julio Cesar desde 2006, dijo que el día del arresto su esposo calentó un poco de leche para su hijo de 17 meses antes de salir de la casa. Ese día estaba libre, pero recibió una llamada para trabajar y no dudo en aprovechar la oportunidad de ganar unos dólares extra.

“Se preocupa mucho por el dinero, es un padre ejemplar”, dijo. “Siempre hemos vivido con miedo. Siempre pedimos a Dios para que este día no llegara”.

Acosta estaba a punto de conseguir un trabajo estable en una compañía de artículos para restaurantes, y tenía planes de solicitar un turno nocturno para cuidar de sus hijos y de su esposa.

“Hay momentos en los que pienso que voy a enloquecer. Hay tantos gastos que no sé cómo voy a pagar”, dijo Deysi llorando. “Deportar a mi esposo es condenarlo a una muerte segura en El Salvador. Él no tiene familia allá. Por favor, él no es un hombre malo. Lo único que hace es buscar el pan de cada día”.

Acosta huyó de la violencia generada por la guerra civil en El Salvador y llegó a Long Island en 1986.


Castigos en NY por conducir borrachos


Para que a un conductor pueda ser acusado de conducir en estado de embriaguez en Nueva York, los oficiales de policía deben determinar el porcentaje de concentración de alcohol en la sangre. Se puede acusar a un conductor de 21 años o más de conducir ebrio si su concentración de alcohol en sangre (BAC) es de 0.08% o más.

Nueva York también tiene leyes que clasifican como excesivas las concentraciones de alcohol en la sangre que exceden el porcentaje de 0.18%, lo que implica un cargo agravado por conducir en estado de ebriedad o intoxicación por estupefacientes (DWI).

Las sanciones para las condenas por conducir en DWI dependen de la cantidad de condenas que el conductor tenga durante el período de eliminación de registro de infracciones previas. Este período en Nueva York es de 10 años. La primera condena en un período de 10 años es un delito menor, pero las condenas posteriores dentro de los 10 años implican cargos por delitos graves. Una segunda condena en 10 años es un delito grave Clase E y una tercera condena es un delito grave de Clase D.

Desde la promulgación de la Ley Leandra, en 2009, el estado impone sanciones y cargos más severos para las personas que llevan menores de 16 años en el vehículo cuando se produce un arresto por conducir en estado de embriaguez. Si el menor estaba en el vehículo, la primera condena se clasifica como un delito grave de Clase E. La pena aumenta si el menor resulta herido o muere.

Retomado de eldiariony.com

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