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Un sacerdote, aislado con síntomas de ébola

El religioso dirigía un hospital en Monrovia, capital de Liberia

El sacerdote español Miguel Pajares (izq.) junto a George, un enfermero. foto edh / ELMUNDO.ES

El sacerdote español Miguel Pajares (izq.) junto a George, un enfermero. foto edh / ELMUNDO.ES

El sacerdote español Miguel Pajares (izq.) junto a George, un enfermero. foto edh / ELMUNDO.ES

LIBERIA. El sacerdote español Miguel Pajares, de 75 años, permanece aislado con fiebre en un hospital de la Orden de San Juan de Dios en Morovia (Liberia), donde atendió la semana pasada al director del mismo centro, el camerunés Patrick Nshamdze, fallecido el sábado a causa del ébola.

Es el primer español infectado por el virus del ébola entre los más de 1,600 casos que se han registrado desde que en marzo estalló el brote que ya se ha convertido el más mortífero de la historia. Además de Liberia, la epidemia afecta a Sierra Leona y Nigeria, y se ha cobrado casi 900 fallecidos.

El Ministerio de Sanidad informó de que había activado el procedimiento para repatriar al paciente, "de acuerdo con los protocolos de máxima seguridad de la Organización Mundial de la SALUD", que incluyen un avión medicalizado acompañado por personal especializado y fuertes medidas de aislamiento.

El sacerdote español, nacido en La Iglesuela, una pequeña localidad de Toledo, se encuentra débil, con fiebre y en situación de aislamiento desde el pasado viernes junto a otras cinco personas en el hospital de Monrovia, que permanece cerrado desde entonces.

El tratamiento que recibe se limita, básicamente, a paracetamol para controlar la temperatura, y líquidos para combatir la deshidratación.

Otras dos religiosas que comparten cuarentena también están contagiadas.

El sacerdote atendió al director del hospital, el camerunés Patrick Nshamdze, que el sábado murió de ébola. Unas primeras pruebas de detección del patógeno practicadas a su compañero resultaron negativas, por lo que religioso siguió alimentando y cuidando a Nshamdze, a quien finalmente se le diagnosticó la enfermedad.

Ahora, es Pajares quien se enfrenta al patógeno, que se contagia por contacto con los fluidos corporales de los enfermos, como el sudor o la sangre.

Mientras, ayer, Nancy Writebol, una misionera estadounidense infectada con ébola que llegó a Atlanta, presenta una leve mejoría tras ser tratada con un medicamento experimental, informó su esposo.

Writebol fue trasladada desde África en un avión especialmente adaptado. Luego llevada al hospital de la Universidad Emory, en Atlanta.

La mujer, al igual que el doctor Kent Brantly, el primer estadounidense infectado que llegó al hospital en Atlanta para recibir tratamiento, están recibiendo una medicina experimental para combatir al ébola, pero que no ha sido probado nunca antes en seres humanos.

Ambos trabajadores estadounidense se contagiaron con el virus en Liberia cuando ofrecían sus servicios en un hospital. Después de recibir la medicina experimental ambos han presentado mejoría, pero se desconoce si es como resultado del tratamiento o por sí mismos como lo han hecho otros pacientes. —AGENCIAS.

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