Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Rousseff propone un pacto nacional anticorrupción

La presidenta de Brasil impulsará medidas para sancionar con rigor casos como el de Petrobras y promete hacer un ajuste fiscal

La presidenta Dilma Rousseff junto a su hija, Paula, saluda a bordo de un Rolls Royce rumbo al Palacio de Planalto. fotos edh /EFE

La presidenta Dilma Rousseff junto a su hija, Paula, saluda a bordo de un Rolls Royce rumbo al Palacio de Planalto. fotos edh /EFE

La presidenta Dilma Rousseff junto a su hija, Paula, saluda a bordo de un Rolls Royce rumbo al Palacio de Planalto. fotos edh /EFE

BRASILIA. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, propuso ayer en el discurso que pronunció en el Congreso para asumir su segundo mandato un gran pacto nacional de combate a la corrupción y una investigación rigurosa de los desvíos denunciados en Petrobras, pero pidió preservar a la petrolera estatal de "enemigos externos".

"Estoy proponiendo un gran pacto nacional contra la corrupción que envuelva a todas las esferas del Gobierno y todos los segmentos de poder", aseguró la mandataria en el discurso que pronunció ante el pleno del Congreso tras jurar el cargo para iniciar un nuevo mandato de cuatro años.

La jefa de Estado aseguró que el primer paso en ese pacto serán las medidas que prometió en la campaña para las elecciones de octubre pasado, en las que fue reelegida por un estrecha margen que, dijo, pretende someter a consideración del Congreso en el primer semestre de este año.

Entre tales medidas citó las que permiten sancionar con rigor a funcionarios públicos que se enriquezcan ilícitamente; una destinada a agilizar los procesos judiciales que envuelven desvíos de recursos públicos, y la que facilita el procesamiento de altos cargos con foro privilegiado.

"Quiero más transparencia y más combate a todo tipo de crímenes, especialmente la corrupción, y quiero que el brazo fuerte alcance a todos de forma igualitaria", aseguró la mandataria en el primer discurso de su segundo mandato, que comienza empañado por un gigantesco escándalo de desvío de recursos de Petrobras que puede salpicar a varios de sus aliados políticos.

La gobernante dijo que, para facilitar el combate a la corrupción, el país necesita adoptar prácticas políticas más éticas y saludables, y que ello sólo es posible mediante una "amplia y urgente reforma política".

Admitió, sin embargo, que esa reforma depende del Congreso, pero pidió que su debate se extienda no sólo a los legisladores sino a toda la población.

Pese a que se comprometió a combatir con rigor las irregularidades en Petrobras, dijo que la empresa, la mayor y más emblemática del país, tiene que ser defendida de amenazas internas y externas porque es estratégica para el país. "Tenemos muchos motivos para defender a Petrobras de predadores internos y de sus enemigos externos", dijo.

Y agregó: "Petrobras es una empresa con 86,000 empleados dedicados y serios, que tuvo lamentablemente algunos funcionarios que no supieron honrarla. Vamos a investigar con rigor todo lo que ocurrió de equivocado y fortalecerla cada vez más, así como crear mecanismos que evitan que hechos como eso puedan volver a ocurrir".

La real dimensión de las corruptelas en la petrolera se conocerá a fines de febrero, cuando se prevé que la Fiscalía, responsable de la investigación, presentará la denuncia formal ante la justicia y desvelará el secreto judicial que hasta ahora impide conocer a los verdaderos implicados.

Rousseff también asumió ayer con la promesa de moderar el gasto del Gobierno para controlar la inflación y sacar a la economía más grande de América Latina de cuatro años de desaceleración.

Desde su estrecha victoria en la reelección, Rousseff ha prometido desplegar políticas más amigables con los mercados, en momentos en que los inversores se retiran de los activos brasileños, molestos con la gestión de la economía en el primer período de la mandataria.

"Más que nadie, sé que Brasil necesita reanudar el crecimiento. Los primeros pasos de este viaje son reordenar las cuentas públicas, incrementando el ahorro fiscal, alentar las inversiones y mejorar la productividad", dijo Rousseff en su discurso inaugural en el Congreso.

Rousseff no entregó detalles específicos sobre los recortes presupuestarios, aunque sí prometió un ajuste de cinturón que cause el menor costo posible para los brasileños promedio que dependen de los beneficios sociales del Gobierno.

—AGENCIAS.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación