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Régimen admite inflación, escasez y bajo crecimiento

falta de materias primas y repuestos lleva a la ensambladora de autos Chrysler y sus 150 trabajadores a suspender operaciones

Una multitudinaria protesta de opositores venezolanos en rechazo a la "injerencia cubana" que, aseguran, existe en los poderes públicos y las Fuerzas Armadas de Venezuela. foto edh / efe

Una multitudinaria protesta de opositores venezolanos en rechazo a la "injerencia cubana" que, aseguran, existe en los poderes públicos y las Fuerzas Armadas de Venezuela. foto edh /...

Una multitudinaria protesta de opositores venezolanos en rechazo a la \"injerencia cubana\" que, aseguran, existe en los poderes públicos y las Fuerzas Armadas de Venezuela. foto edh / efe

CARACAS. Aunque trató de restarle importancia, el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, admitió ayer que la nación petrolera atraviesa una "crisis económica", inflación, desabastecimiento de alimentos y otros productos básicos y bajo crecimiento.

Pese a ser un país rico en petróleo, los venezolanos han sido castigados por una inflación de un 57 por ciento anual y falta de productos básicos como leche, harina pasta de dientes o papel higiénico, dos factores de una ola de protestas antigubernamentales que dejaron de momento unos 28 muertos durante el último mes.

El gobierno admite que 28 de cada 100 productos medidos no se hallan ni tienen sustituto.

Merentes también ha reconocido la elevada inflación, que ha llegado a alcanzar el 57 % anual, según datos de organismos internacionales. "La economía, (...) uno no puede ocultar, tiene inflación, tiene escasez y el crecimiento no es robusto", dijo en la entrevista que dio ayer al exvicepresidente José Vicente Rangel, en la televisión estatal.

"La gente en la calle siente un fenómeno distinto. El promedio de inflación en los últimos 14 años era alrededor de 20 o 22 %. Para el año 2013, el nivel fue atípico porque se ubicó en más de 56.3 % y sin duda, el problema más complejo de la economía es la inflación", explica.

El jefe del BCV reconoce además el desabastecimiento. "Tenemos meses (de falta) de ciertos productos", dice, señalando que esta situación no puede prolongarse. Apunta que la escasez de productos básicos, que irrita por igual a partidarios y opositores de Maduro, debería comenzar a suavizarse en dos o tres meses, "siempre que se aceleren las importaciones y la producción".

El jefe del sindicato de trabajadores de Chrysler de Venezuela, Christian Pereira, anunció que la falta de materia prima llevará a "suspender las actividades en las líneas de producción", pero negó que eso implique el cierre de la planta donde laboran 1,150 trabajadores.

La filial venezolana de la automotriz japonesa Toyota detuvo de forma indefinida el pasado 13 de febrero las operaciones de su planta de la ciudad oriental de Cumaná debido a "faltante de piezas".

La filial en Venezuela de la ensambladora estadounidense Chrysler, una de las principales automotrices del país, recortó en 45 % la producción de ve hículos, informó Milka Torres, gerente de relaciones públicas de la empresa.

"Hemos disminuido el ritmo de nuestras operaciones en consonancia con la optimización de este material de ensamblaje", dijo Torres.

Buscando inyectar liquidez en una economía que depende fuertemente en la importación de todo tipo de bienes de consumo y reducir la enorme brecha con el dólar en el mercado negro, el Gobierno lanzó un nuevo mecanismo de cambio basado en la oferta y la demanda.

Según sitios web ilegales que monitorean la cotización del dólar paralelo, desde el anuncio del nuevo mecanismo conocido como Sicad 2 y que debe comenzar a operar en los próximos días, el dólar en el mercado negro cayó desde unos 85 bolívares a entre 72 y 75 bolívares.

Merentes dijo que una vez que esté funcionando, el mecanismo de cambio ayudará a bajar más todavía el precio del dólar en el mercado negro.

Economistas prevén que el Sicad 2 ofrecerá dólares a entre 20 y 50 bolívares, que se compara con cotizaciones de entre 6.3 y 11 bolívares a través de los dos sistemas de cambio controlados por el gobierno que existen actualmente.

Políticos de oposición dicen que el Sicad 2 es una forma indirecta de devaluar el bolívar, pero analistas de Wall Street, tenedores de bonos y economistas privados lo ven con una necesaria medida de liberalización económica.

Todos los sectores económicos del país se han visto afectados por la merma en la venta de las divisas oficiales, lo que ha generado caídas en la producción y la agudización de los problemas de abastecimiento de algunos alimentos y productos básicos. —AGENCIAS.

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