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Policías y pasajeros protestan en Brasil

Se manifestaron colgando las esposas y exigen mejores salarios

Los policías se concentraron frente a las puertas de la superintendencia de la institución con esposas en mano. foto edh / EFE

Los policías se concentraron frente a las puertas de la superintendencia de la institución con esposas en mano. foto edh / EFE

Los policías se concentraron frente a las puertas de la superintendencia de la institución con esposas en mano. foto edh / EFE

BRASIL. Dos importantes ciudades brasileñas vivieron ayer un día convulso por las protestas contra el gobierno de Dilma Rousseff tanto de policías como de pasajeros del transporte público.

En Sao Paulo un grupo de Policías Federales (PF) colgó ayer de manera simbólica sus esposas en protesta por "la falta de apoyo" a su trabajo y para reclamar mejores condiciones de trabajo por parte del Gobierno brasileño.

Cerca de 100 agentes se concentraron frente a las puertas de la superintendencia de la institución, en el barrio de Lapa, para reivindicar al Gobierno una mejor estructura laboral.

"Necesitamos una reestructuración de nuestra carrera, un cambio en diferentes departamentos de la PF. Hay un grado de desmotivación muy alto y un elevado índice de suicidios", dijo a EFE el presidente del Sindicato de los Servidores Públicos Civiles Federales del Departamento de la PF de Sao Paulo, Alexandre Santana Sally.

La protesta realizada supone el inicio de una serie de acciones aprobadas en todo el país para reivindicar una mejor situación. El próximo martes 11 de febrero está prevista una huelga nacional en todo el país.

De acuerdo con Santana Sally, la PF mantendrá los servicios esenciales, como las guardias, la emisión de pasaportes, la vigilancia de aeropuertos e investigaciones "sensibles", como el narcotráfico.

Contra el alza de pasaje

Mientras tanto, en Río de Janeiro cerca de dos mil personas salieron a las calles para protestar por el aumento del precio de los pasajes en autobús, en una concentración que generó varios enfrentamientos entre la policía y grupos de manifestantes.

La protesta, que comenzó de forma pacífica en el centro de la ciudad, se intensificó cuando los manifestantes entraron en masa en la estación central de Río de Janeiro, según pudo constatar EFE.

Bajo las consignas "FIFA paga mi billete", "El Mundial no se va a hacer" y "Cuánto cuesta mi derecho de ir y venir", algunos de los manifestantes arrancaron varios tornos de la estación e invitaron a los presentes a pasar los controles sin pagar.

A pesar de que el tema central de las protestas era el incremento de los pasajes, algunos de los manifestantes se movilizaron en contra de la organización del Mundial de Fútbol Brasil 2014.

En el interior de la estación, la Policía Militar (PM) lanzó bombas de gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, lo que provocó confusión y desconcierto entre las personas que no participaban en la protesta y que querían regresar a sus respectivos hogares.

Fuera de la estación se produjeron varios enfrentamientos entre las autoridades y algunos grupos de manifestantes. Según medios locales, un periodista que realizaba la cobertura de la protesta fue herido.

También se produjeron varios actos vandálicos y fueron incendiados algunos neumáticos en medio de las calles. Todavía no hay constancia de detenidos, pero la Policía comenzó a identificar y registrar a varios participantes.

El motivo principal de la concentración es el incremento, a partir de hoy, de la tarifa de autobús en Río de Janeiro, que pasará de 2.75 reales (cerca de 1.13 dólares) a 3 reales (unos 1.24 dólares).

"Estamos aquí para protestar contra el aumento del precio. Se está llevando a cabo una política segregacionista. Se está retirando a las personas de donde viven para colocar infraestructura para el Mundial y los Juegos (Olímpicos de 2016) que luego el pueblo no aprovecha", afirmó la estudiante de filología Luna Fuaná.

La protesta de ayer se produce ocho meses después de que el aumento del precio del autobús desencadenara una ola de manifestaciones en todo el país, coincidiendo con la celebración de la Copa de las Confederaciones.

Aunque el aumento del billete fue el detonante, miles de personas en todo Brasil salieron a las calles para pedir mejores servicios públicos, como educación y sanidad, y criticar el gasto en infraestructuras para eventos futbolísticos. —AGENCIAS

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