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Papa: privilegios conducen a la corrupción

Francisco dijo que futuro del país debe ser forjado por hombres honestos. A la jerarquía católica le exigió un mayor compromiso con la gente.

VISITA DEL PAPA FRANCISCO A M?XICO

El Papa Francisco celebra la misa en la Basílica de Guadalupe. | Foto por EFE

El Papa Francisco celebra la misa en la Basílica de Guadalupe.

MÉXICO. El Papa Francisco lanzó ayer diversos desafíos a las autoridades políticas y eclesiásticas de México para contribuir a la seguridad y la justicia de la sociedad e involucrarse más con la gente para hacer frente a problemas como el narcotráfico y la corrupción.

En el arranque de su primera jornada completa por el mayor país católico de habla hispana, el pontífice advirtió que la búsqueda de privilegios o beneficios para unos cuantos puede conducir tanto al narcotráfico como a la violencia y la muerte.

En un país que en los últimos años ha visto una lucha de los carteles de las drogas por controlar rutas y corromper autoridades, el pontífice señaló que el futuro del país debe ser forjado por hombres y mujeres honestos.

“La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”, dijo el pontífice frente al presidente Enrique Peña Nieto, gobernadores y políticos del país durante una ceremonia de recepción en el Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo.

A los líderes del país les dijo que les corresponde garantizar que la gente satisfaga sus necesidades, tanto de vivienda y trabajo, como de seguridad y justicia “real”.

Para el feligrés Laureano Rojas, de 72 años, el mensaje del papa era necesario: “Creo que en los últimos años la Iglesia se ha alejado un poco y la gente también ha dejado de creer como antes. No sé si eso tenga que ver con toda esta violencia, pero tampoco creo que sea coincidencia”, dijo.

Reunión con jerarquía católica
Miles llegaron al Zócalo para ver al Papa en la recepción y luego ir hacia la Catedral. Las autoridades colocaron siete pantallas gigantes.
Francisco también se reunió con la jerarquía católica en la Catedral de la Ciudad de México, a quienes dio un severo discurso y les exigió un mayor compromiso con la gente, pero también con la unidad de una iglesia que en el país es vista por algunos como muy conservadora e inclinada más a los intereses de los poderosos. Les pidió, por ejemplo, ser más activos para ponerse del lado de la gente frente al narcotráfico.

“Les ruego, por favor, no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida en la Iglesia”, dijo Francisco, quien realiza su primera visita a México desde que asumió su pontificado.

Señaló que los pastores no deben asumir sólo “condenas enérgicas” cuando se trata de un fenómeno tan grave.

Diversas zonas de México se han visto afectadas por años por la violencia del narcotráfico, que incluso han alcanzado a algunos sacerdotes que han sido asesinados.

Desde 2006 han sido asesinadas más de 100.000 personas y más de 26.000 han desaparecido en diversos hechos.

En un largo discurso, el Papa también pidió a los prelados ser más transparentes y hacer cualquier cosa para mantener la unidad, y si es necesario, pelearse.

“Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, se las dicen, pero como hombres, en la cara”, dijo, saliéndose del discurso escrito en un encuentro con la jerarquía católica. 

“Pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”, señaló Francisco en el único momento que improvisó.

Francisco estará cinco días en México y visitará comunidades del estado de Chiapas, el más pobre del país, con una importante población indígena y paso obligado de los miles de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos; del Estado de México y Michoacán, afectados por la violencia del narcotráfico y la corrupción. También estará en Ciudad Juárez, fronteriza con Texas y que en su día fue considerada la primera del mundo por número de homicidios dolosos.

México es un país donde un 46 % de los más de 120 millones de habitantes son pobres y que ha visto en el último año un incremento de homicidios dolosos.

En su discurso en la recepción, el presidente Enrique Peña Nieto calificó al papa como un “líder sensible y visionario” que acerca la Iglesia a nuevas generaciones y aseguró que el país comparte sus preocupaciones.

“Las causas del Papa son también las causas de México”, dijo el presidente, quien enfrenta sus peores niveles de popularidad y cuyo gobierno ha sido sacudido por varios problemas de inseguridad, como la desaparición de 43 estudiantes en 2014 tras ser detenidos por policías.

“Lo que el Papa le dijo al presidente muestra que está muy bien enterado de la situación de la violencia que vive el país”, dijo José Luis Santana, de 48 años. 

“Creo que también fue un buen mensaje para los obispos sobre el narcotráfico, porque todos están siendo tentados”, añadió Santana.

Oración en el camarín
El Papa volvió a la Nunciatura a descansar y por la tarde se dirigío a la Basílica, el santuario de la Virgen de Guadalupe, donde ofreció su primera misa masiva.

Tras la misa, se recogió en oración durante 20 minutos ante la Virgen de Guadalupe en el llamado camarín de la basílica mexicana, la pequeña sala abovedada donde se conserva la imagen de la “Morenita”. Francisco, como había deseado, quiso entrar en solitario en el camarín, donde se encuentra la imagen plasmada en la tilma (manta) de San Juan Diego, el indígena a quien se le apareció la Virgen. 

Francisco depositó ante la virgen un ramo de rosas amarillas y la diadema de plata y oro que le ha traído como don y permaneció solo, sentado en una silla ante la imagen y en total silencio, con los ojos cerrados y la cabeza baja o mirando fijamente a la virgen. 

El camarín es un lugar en la basílica de Guadalupe al que muy pocas personas pueden acceder, mide unos nueve metros cuadrados y cuenta con unas fuertes medidas de seguridad. 

La tilma con la imagen protegida por un cristal se encuentra conservada en esta sala abovedada y gracias a un mecanismo puede girar y colocarse también en el altar mayor de la basílica. 

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