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Papa crea una comisión para auditar Banco del Vaticano

La comisión le reportará directamente al Pontífice para evitar la burocracia del Vaticano

El papa Francisco saluda a los fieles durante la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro del Vaticano. foto edh /EFE

El papa Francisco saluda a los fieles durante la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro del Vaticano. foto edh /EFE

El papa Francisco saluda a los fieles durante la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro del Vaticano. foto edh /EFE

EL VATICANO. El Papa Francisco creó ayer una comisión especial para revisar las actividades del controvertido Banco Vaticano, en la que es su maniobra más audaz para tomar el control de una institución que ha avergonzado a la Iglesia Católica durante décadas.

El panel de cinco miembros, que incluye a cuatro prelados y a una profesora de Leyes de Harvard, informará directamente al Papa pasando por alto la burocracia del Vaticano, que también ha sido manchada por denuncias de escándalos y corrupción.

La Comisión está presidida por el cardenal italiano Raffaelle Farina, de casi 80 años, antiguo prefecto de la Biblioteca Vaticana.

El Coordinador, con poderes para actuar en nombre de la Comisión para recoger todo tipo de documentos, es el arzobispo español Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, del Pontificio Consejo de Textos Legislativos.

El Instituto para las Obras de Religión (IOR), como es conocido el banco formalmente, se ha visto empañado por acusaciones que apuntan a que no ha podido cumplir con los estándares de transparencia internacionales que tienen como meta combatir el lavado de dinero y la evasión de impuestos.

La Santa Sede indicó en un comunicado que la comisión, establecida por Francisco con un decreto personal conocido como "chirografo", daría al Papa la oportunidad de "conocer mejor la posición judicial y las actividades del Instituto para permitir una mejor armonización con la misión de la iglesia universal".

Los miembros de la comisión bancaria tienen autoridad para recopilar documentos, datos e información sobre la situación legal y actividades del banco, ignorando las normas del secreto bancario si fuera necesario.

También podrán recibir información de cualquier funcionario del Vaticano y de gente que la ofrezca voluntariamente. La comisión, en caso necesario, podría recurrir a asesores externos, según las condiciones.

El banco seguirá siendo manejado por sus actuales administradores y será supervisado por los entes reguladores existentes, mientras la comisión lleva a cabo sus tareas.

Fuentes del Vaticano han dicho que el Papa podría decidir llevar a cabo una reestructuración radical del banco o incluso cerrarlo. —AGENCIAS

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