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Obama en encrucijada por reforma migratoria

Republicanos advierten al presidente que, si actúa por su cuenta, no habrá aprobación de la medida

Activistas de diferentes partes de Estados Unidos durante una protesta frente al Congreso en abril de 2013, para reclamar una reforma migratoria. foto edh /archivo

Activistas de diferentes partes de Estados Unidos durante una protesta frente al Congreso en abril de 2013, para reclamar una reforma migratoria. foto edh /archivo

Activistas de diferentes partes de Estados Unidos durante una protesta frente al Congreso en abril de 2013, para reclamar una reforma migratoria. foto edh /archivo

WASHINGTON. A dos días de las elecciones legislativas en Estados Unidos, el presidente Barack Obama ya enfrenta la primera encrucijada como consecuencia de que su partido quedara debilitado tras los comicios.

Por un lado, la oposición advirtió ayer al presidente que si toma medidas por su cuenta, no habrá reforma migratoria; y por otro lado, grupos proinmigrantes presionan al mandatario a cumplir su promesa de actuar en favor de los inmigrantes.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., John Boehner, le advirtió ayer a Obama que si emprende acciones ejecutivas en inmigración, "envenenará el ambiente" en el Congreso para la aprobación de una reforma migratoria y, por ende, eso afectaría a millones de inmigrantes en EE. UU.

Boehner reaccionó así a la promesa hecha el miércoles por Obama de que, antes de que acabe este año, tomará medidas ejecutivas para mejorar el sistema de inmigración del país, ante la falta de acción en el Congreso.

"Si él actúa unilateralmente, por su cuenta, fuera de su autoridad, envenenará el ambiente y no habrá ninguna posibilidad de que la reforma migratoria avance en este Congreso. Es tan simple como eso", dijo Boehner en conferencia de prensa.

"Cuando juegas con cerillas, corres el riesgo de quemarte, y él (Obama) se va a quemar si sigue por este camino", alertó el líder republicano.

"La gente ha votado (en las elecciones legislativas del martes) y no quiere que el presidente actúe unilateralmente sobre esto", continuó. "Si el presidente sigue por ese camino, está invitando grandes problemas".

En las elecciones del martes, en las que se renovaba la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, los republicanos ampliaron su mayoría en la Cámara baja y arrebataron a los demócratas el control de la Cámara alta, lo que supuso un duro revés para el partido de Obama.

El futuro líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, también opinó que Obama "envenenaría el ambiente" para avanzar legislativamente en inmigración si toma acciones ejecutivas para aliviar la situación de los indocumentados en el país o reforzar la seguridad en la frontera sur.

Pero Obama reafirmó el miércoles la promesa que hizo hace unos meses de actuar antes de que acabe el año, y pidió a los republicanos tomarse esas medidas como "un incentivo para que intenten hacer algo" en relación a la reforma migratoria.

El mandatario prometió que esas medidas quedarán sin validez en caso de que el Congreso apruebe una reforma migratoria que cuente con su respaldo.

"Estas acciones serán reemplazadas y suplantadas por una acción del Congreso. Envíenme una ley que pueda firmar y estas acciones ejecutivas se desvanecerán", afirmó Obama.

El presidente recibirá hoy en la Casa Blanca a Boehner y a McConnell, junto a los líderes demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado, para conversar sobre la agenda legislativa en el actual Congreso que tomará posesión a partir de enero.

Obama justificó en junio su decisión de actuar por su cuenta en inmigración al asegurar que Boehner le había comunicado que no permitiría un voto de la reforma migratoria este año en la Cámara de Representantes, a pesar de que el Senado ya votó su versión del texto a mediados de 2013.

Las opciones que podría tomar Obama van desde extender el alcance del programa de Acción Diferida (DACA), que protege a jóvenes indocumentados de la deportación, hasta ampliar el número de tarjetas de residencia ("green cards") que se conceden al año en el país, según varios informes de prensa.

Piden cumplir promesa

Entre tanto, coaliciones proinmigrantes y líderes religiosos reclamaron ayer a Obama que no dilate más su compromiso de tomar acciones ejecutivas para mejorar el sistema migratorio del país y ayudar a millones de indocumentados.

Activistas comunitarios, líderes religiosos, trabajadores y padres indocumentados, en su mayoría hispanos y de otras minorías, han pedido a Obama que "siga adelante" sin demora con su "acción ejecutiva" que ayudaría a "millones de familias inmigrantes en nuestro país". El temor que tienen es que los republicanos logren que Obama incumpla su palabra y se olvide de las medidas ejecutivas.

Una de las figuras que se unió ayer a a grupos proinmigrantes en la defensa de su causa fue el arzobispo de Miami, Thomas Wensky, quien ha defendido "un cese a las deportaciones y una reforma migratoria".

La directora de la Coalición de Inmigrantes de Florida, María Rodríguez, considera que Obama "tiene plena autoridad" para realizar una acción ejecutiva en el ámbito migratorio y, además, "no tiene nada que perder" y el "tiempo se acaba".

"Si él (Obama) quiere que su legado no sea el de deportador en jefe, tiene que actuar ya", subrayó Rodríguez.

La líder activista alabó la figura del arzobispo Wensky, quien "siempre ha sido -dijo- un campeón en la defensa de las familias inmigrantes" y de los "valores de la familia".

Wensky respaldó la necesidad de una reforma migratoria integral que permita la regularización de millones de inmigrantes indocumentados, ya que "no se trata de gente malvada rompiendo un sistema bueno, sino de un sistema que está roto y perjudicando a gente buena (los inmigrantes)".

Grupos proinmigrantes como la Coalición de Inmigrantes de Florida, Familias Unidas, el Centro de Trabajadores de Miami, Mujeres Haitianas de Miami y la SEIU Florida participaron en el acto y abogaron por la materialización de una reforma migratoria integral, "ahora que las elecciones han terminado".

"Obama retrasó el muy esperado anuncio sobre la reforma migratoria hasta después de las elecciones. Ahora que han terminado y que los republicanos dominan el Senado, el presidente debe brindar alivio a todas las familias que siguen siendo innecesariamente separadas por las deportaciones", señaló Natalia Jaramillo, directiva de Coalición de Inmigrantes de Florida.

También se realizaron similares actos a favor de la reforma migratoria en las ciudades de Tampa y Orlando. Y en Los Ángeles hubo una manifestación de coaliciones defensoras de los inmigrantes para presionar a Obama para que tome "acciones decisivas que alimenten un legado mucho más positivo".

Las activistas expresaron su preocupación y "ansiedad" generada ante la posibilidad de que este "alivio" solo se haga efectivo para "padres de ciudadanos y residentes y no cubra a la mayoría de los indocumentados y padres de los 'dreamers'".—AGENCIAS.

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