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Museo de Historia Americana destaca a emprendedora salvadoreña

La exposición “American Enterprise” que abrió este mes en el Museo Nacional de Historia Americana del Instituto Smithsonian en Washington DC, retoma el ejemplo de la empresaria salvadoreña Dora Escobar conocida como “La Chiquita

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La empresaria salvadoreña Dora Escobar, conocida en el área de Washington como "La Chiquita" se la incluyó en la exhibición American Enterprise, del Museo Nacional de Historia Americana,... | Foto por elsalv

Una pregunta se hace una y otra vez la salvadoreña Dora Escobar, más conocida en toda el Área Metropolitana de Washington como “La Chiquita”; apelativo apegado a su estatura y con el que ha bautizado más de una docena de negocios entre restaurantes y casas de envíos de remesas a la región, desde el estado de Maryland.

¿Yo lo que me pregunto es cómo dieron conmigo habiendo tanta gente que tiene mucho dinero y contactos? Se preguntaba justo antes de entrar  al prestigioso Museo Nacional de Historia Americana ubicado entre las calles 14 y Constitución, en el Centro de Washington, en días recientes con la apertura. 

Esta compatriota que inició vendiendo comida como ambulante en las canchas de futbol y calles del condado de Prince George, hoy es una prospera mujer de negocios que el museo la ha ubicado junto a otros personajes importantes en el devenir de Estados Unidos en los ámbitos de la tecnología, negocios, entretenimiento y comunicaciones.

La exhibición American Enterprise está prevista para 20 años en este museo que recibe cada año un aproximado de 8 millones de visitantes, según los datos del Instituto Smithsonian. La historia de Dora Escobar ha sido ubicada en la sección Era Global, que abarca desde la década de 1980 hasta el presente.

Lo trascendental de la inclusión de esta mujer de negocios quien llegó hace 25 años procedente del cantón Potrero Sula, del municipio de La Nueva Concepción, en Chalatenango, es que sería la primera salvadoreña que se reconoce por una institución de tanto prestigio como el Instituto Smithsonian.

En la galería, Escobar -nada más ni nada menos- comparte espacio con personajes como   Thomas Alva Edison, (1847 – 1931) inventor de la electricidad, o  la creadora de la muñeca Barbie, Ruth Handler (1916 – 2002); el líder sindical Cesar Chávez,  (1927 – 1993). Y sin faltar contemporáneos como Steve Jobs,  Bill Gates  y Oprah Winfrey, por mencionar algunos de los personajes ubicados en la misma sección de la exhibición.
El curador principal de American Enterprise, Peter Liebhold, director de la división de Trabajo e Industria del museo, reconoce que la historia de Dora Escobar encaja a la perfección en los conceptos que busca el museo para destacar a personas que con su trabajo e inventiva hacen historia en Estados Unidos.

“Para nosotros la historia de Dora Escobar no dista mucho  de otros personajes que a lo largo de nuestra historia han aportado con su trabajo para hacer cambios positivos en sus familias, sus comunidades y para nuestra nación, generando prosperidad”, comenta Liebhold, luego de recibir abrazos de la empresaria que se emocionó al ver colgado su retrato junto a otras personalidades.

El duro camino andado

El curador preguntaba a Dora Escobar si aún conserva objetos personales de sus inicios como trabajadora en Estados Unidos; ella legó a los Los Ángeles, donde estuvo menos de un año trabajando en una fábrica de textiles antes de mudarse a Maryland, donde empezó a vender pupusas como ambulante en los campos de fútbol y en algunas calles de Prince George.

Las carencias de ese tiempo no se prestaron para prever que más adelante objetos valiosos como los utensilios que ocupaba para preparar las pupusas podrían ser piezas de valor histórico para un museo. 

De aquellos duros años de trabajo y adaptación sorteando grandes dificultades, Escobar solo conserva algunas fotografías que le sirven de remembranzas de aquellos días de persistencia de los que guarda recuerdos dolorosos que todavía no está preparada  para compartir. 

 “En ese tiempo yo solo descansaba 4 horas, todo era trabajo y trabajo para salir adelante, hay muchas cosas que pasé que todavía no estoy preparada para contar”, dice.
Pero la actitud positiva ante la vida ha sido clave para el éxito de esta compatriota, pues a medida se adentraba en la conversación con el curador en la sala de exhibición, dice que parte de su éxito ha sido tratar a todos como iguales; tanto al que tiene más como el que tiene menos que ella. “Nunca me he sentido inferior o superior a alguien por lo que es tiene”, dice

Así en sus negocios de 10 casas de envíos de remesas y cuatro restaurantes distribuidos en varios condados de Maryland, a diferencia de otras empresas y negocios, donde el factor principal para contratar a una persona es la experiencia, en su caso comenta que prefiere que las personas lleguen para aprender, “Porque yo siento una gran satisfacción de enseñarle a trabajar a alguien”, agrega.

También da algunos consejos que por su propia experiencia de vida le han valido a la hora de emprender un proyecto comercial: “si uno hace un negocio y le sale mal siempre se gana, porque uno aprende”, reconoce que con sus negocios genera cerca de 200 puestos de trabajo en su mayoría ocupados por salvadoreños y de otros países centroamericanos.

También comparte las lecciones de vida que le han dejado más de 20 años de trabajo constante; como el recuerdo de un oficial de la Policía de Prince George, que la perseguía por las calles cuando ella intentaba vender comida como ambulante, el agente se apegaba al reglamento para sancionarla.

“Yo me ponía a llorar y le decía que lo único que quería era trabajar, él solo me decía que él estaba para hacer cumplir la ley”, recuerda, pero un día se armó de valor y fue a las oficinas de la policía para conversar con el jefe de la delegación de entonces.

“Uno nunca sabe lo que le espera en la vida, el muchacho policía que me acosaba cayó en desgracia porque andaba en drogas y perdió el trabajo, a su jefe que me ayudó yo lo recuerdo todos los días, porque sin esperar nada a cambio, me escuchó y entendió mi necesidad de trabajar”, recuerda.

Esta exhibición del Museo Nacional de Historia Americana es de acceso gratuito al público, al igual que el resto de espacios del Smithsonian,  ubicados en el sector de la Explanada Nacional, en Washington, más conocida como el Mall. 

Este museo, que es visitado por millones de turistas nacionales y extranjeros cada año, conserva la historia de la nación, desde antes de la independencia. En los cinco pisos los visitantes pueden apreciar el progreso del país desde las luchas independentistas, desarrollo tecnológico, la presidencia de Estados Unidos y hasta los vestidos que las primeras damas han usado en las ceremonias de inauguración presidencial. 

Así esta emprendedora salvadoreña comparte espacio con un reducido grupo de figuras de origen hispano como Raúl Cortez (1905 – 1971), comunicador que en San Antonio Texas creo el primer noticiero en español para una estación local en la década de 1950, el que sería el embrión para llegar a convertirse en una de las cadenas de televisión de cobertura nacional y lengua española para todo Estados Unidos en la actualidad.

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