Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Minimizan el saludo de Obama a Raúl Castro

La Casa Blanca relativizó el gesto del presidente, mientras que políticos y medios ensayaron sus propias interpretaciones.

Washington. El Gobierno de EE. UU. trató de restar importancia al apretón de manos entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el dictador de Cuba, Raúl Castro, un gesto que generó todo tipo de interpretaciones pero que, según los expertos, no significa un avance en el deshielo de las relaciones.

Durante una audiencia en la Cámara baja, el secretario de Estado, John Kerry, intentó despejar cualquier tipo interpretación posible. "El presidente estuvo en un funeral internacional, y no eligió quién asistía", esbozó el funcionario de la Casa Blanca.

El senador republicano por Arizona, John McCain, censuró el saludo de apretón de manos. Dijo que nunca extendería su mano a una persona que mantiene a estadounidenses en prisión, que oprime a su pueblo, y que participa en torturas. Y emparentó el gesto con el apretón de manos que mantuvieron Neville Chamberlain y Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

En cambio, el senador Marco Rubio, también republicano, no juzgó la actitud del mandatario de los Estados Unidos, aunque manifestó que podría haber sacado mayor provecho del encuentro. "Si el presidente iba a saludar a Raúl Castro, debería haberle preguntado sobre las libertades básicas que identifican a Mandela y son prohibidas en la isla", exclamó Rubio.

Kerry fue más allá al subrayar que no cree que Raúl Castro respete los derechos humanos en la isla, respondiendo a una pregunta directa de la congresista republicana de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen en la audiencia de hoy.

Esa legisladora aseguró que el gesto brinda "un golpe de propaganda para el dictador" Castro y que la "mano cubierta de sangre" que extendió para saludar a Obama es la misma que usa para reprimir a la disidencia en Cuba.

"Ahora mismo, mientras hablamos, se está deteniendo a líderes de la oposición cubana. Creo que se sentirán descorazonados por esto", apuntó Ros-Lehtinen.

Asimismo, los distintos medios norteamericanos también se hicieron eco de esto y dejaron ciertas interpretaciones en el tintero. The New York Times, por su parte, plantea en qué medida esto puede afectar a futuro al presidente de los EE. UU.

En ese sentido, apunta que un saludo como el de el martes entre Obama y Castro podría significar un potencial problema para el mandatario, tal como ocurrió en 2009, cuando fue duramente criticado por el sector republicano por haber saludado al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Sumado a esto, el acuerdo con Irán y las otras cinco potencias occidentales por el programa nuclear de Teherán tampoco fue bien visto por ciertos sectores del Congreso . —AGENCIAS.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación