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Miles de egipcios exigen renuncia del presidente

Las protestas recuerdan a las revueltas que derrocaron a Hosni Mubarak en febrero de 2011

Egipcios protestan contra el Gobierno de Mohamed Mursi, ayer en la plaza de Tahrir, en El Cairo. foto edh / reuters

Egipcios protestan contra el Gobierno de Mohamed Mursi, ayer en la plaza de Tahrir, en El Cairo. foto edh / reuters

Egipcios protestan contra el Gobierno de Mohamed Mursi, ayer en la plaza de Tahrir, en El Cairo. foto edh / reuters

EL CAIRO. Decenas de miles de personas se congregaron hoy en la plaza Tahrir de El Cairo para pedir la renuncia del presidente de Egipto, Mohamed Mursi, mientras numerosas marchas siguen llegando desde otras zonas de la capital.

El primer año de mandato de Mohamed Mursi ha profundizado la brecha que separa a islamistas y laicos en el país. Sin embargo, el presidente ha sido apoyado por una multitud de unas 200.000 personas, simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, quienes se han concentrado cerca el Palacio Presidencial de Heliópolis, situado al este de El Cairo, en el distrito Nasr City.

Según agencias internacionales, algunas de las marchas opositoras llegaron a la céntrica plaza Tahrir, epicentro de las protestas que propiciaron en 2011 el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak. Los manifestantes ondearon banderas egipcias y portaron pancartas en las que estaba escrita la palabra "Erhal" (Vete), en alusión al presidente.

Familias enteras acudieron al lugar, donde destacaba la presencia de mujeres, mientras que en las calles adyacentes apenas había tráfico y los comercios permanecían cerrados, como si fuera día festivo.

El propietario de una tienda de recuerdos Magdi Mohamed dijo que ha participado en la protesta, que coincide con el primer aniversario de la llegada de Mursi al poder, porque "la revolución aún no se ha completado". "En un año, el presidente ha cometido muchos errores; si esperamos otro año cometerá el doble y si esperamos cuatro acabaremos siendo extranjeros en nuestro propio país", explicó.

Por su parte, la funcionaria Hala Ali destacó que "lo importante es que Mursi se vaya porque ha dividido al país".

"Soy mujer, musulmana y llevo velo, pero aquí no hay musulmanes ni cristianos. Somos todos egipcios", afirmó Ali, que se sumó así a las críticas de quienes acusan al presidente islamista de seguir los intereses de los Hermanos Musulmanes y no de todo el pueblo.

Grupos de voluntarios controlaban los accesos a Tahrir para evitar que hubiera personas que se infiltrasen con armas y objetos punzantes, al tiempo que otras marchas se dirigieron hacia el palacio presidencial de Itihadiya, en el barrio de Heliópolis.

Muchos manifestantes están molestos con la agrupación Hermanos Musulmanes, a la que pertenece Mursi, por lo que califican como sus intentos por monopolizar el poder y gobernar bajo la ley islámica. Otros simplemente están frustrados por la crisis económica, profundizada por un estancamiento político.

En otras ciudades, también se reunieron miles de manifestantes.

Ayer, cinco personas murieron y otras 45 resultaron heridas en la ciudad de Beni Suef, al sur de El Cairo, en un ataque armado contra manifestantes opositores, informaron fuentes policiales. El movimiento opositor 6 de Abril acusó en un comunicado al grupo islamista radical Gama Islamiya de atacar a los manifestantes en esa ciudad y causar la muerte del joven.

Desde el viernes, unas cuatro personas han muerto por los enfrentamientos entre opositores y seguidores del gobernantes islamista Mohamed Mursi.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió a los egipcios que se centren en el diálogo. Su embajador en Egipto ha molestado a la oposición sugiriendo que las protestas no están ayudando a la economía.

Los líderes liberales, fraccionados y derrotados en varias elecciones el año pasado, esperan que con la salida de millones de personas a las calles puedan obligar a Mursi a ceder y entregar el poder a una administración tecnócrata que pueda convocar nuevas elecciones.

"Todos nosotros sentimos que estamos andando por un callejón sin salida y que el país va a colapsar", dijo Mohamed ElBaradei, exjefe del organismo de supervisión nuclear de la ONU, premio Nobel de la Paz y ahora líder liberal en su país.

Las autoridades religiosas han advertido de una "guerra civil", mientras el Ejército insiste en que respetará "la voluntad de la gente".

El portavoz de la Presidencia, Ihab Fahmi, afirmó que Mursi está dispuesto a dialogar, ya que esa "es la única vía de conseguir un acuerdo nacional" que permita superar las diferencias. —AGENCIAS

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