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Argentina

Mauricio Macri, el opositor que frenó al kirchnerismo

La mayor sorpresa de la jornada fue el resultado del candidato opositor, quien casi empató con el oficialista 

Mauricio Macri

El líder conservador, Mauricio Macri, de la alianza Cambiemos. | Foto por Agencia AP

El líder conservador, Mauricio Macri, de la alianza Cambiemos.

BUENOS AIRES. Argentina se  inclinó por darle una oportunidad al cambio. Contra todo pronóstico, el líder conservador, Mauricio Macri, de la alianza Cambiemos, logró un resultado histórico al superar el 34.33% de los votos y forzar una segunda vuelta en las elecciones presidenciales celebradas el domingo. 

Con el 97% de los votos escrutados  se impuso al candidato oficialista, Daniel Scioli (36.86%), del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV), por tan sólo 2.53 puntos de diferencia. 

 Todas las encuestas habían vaticinado un triunfo más holgado del oficialista e incluso algunas señalaban que iba a ser elegido como sucesor de la presidenta Cristina Fernández en la primera vuelta.

El hecho de que Scioli perdiera tres puntos respecto a las primarias del 9 de agosto, que la diferencia con Macri sea tan estrecha y que la gobernación de la provincia de Buenos Aires, la principal del país, cayera en manos de María Eugenia Vidal, de Cambiemos, dibuja un panorama complicado para el populista Frente para la Victoria, liderado en los últimos doce años por Fernández y su antecesor y fallecido marido Néstor Kirchner (2003-2007).

El ajustadísimo resultado de los comicios, que tendrán que resolverse con una segunda vuelta el 22 de noviembre.

Con estos datos, Argentina arranca una de las campañas por la presidencia más reñidas de su historia, con un oficialismo duramente golpeado.

Según varias consultoras de encuestas, Macri habría experimentado una mejora en el respaldo electoral durante la última semana en detrimento de Sergio Massa, el disidente peronista, que obtuvo alrededor del 21% de los votos (un resultado similar al de las primarias de agosto). La apelación al voto útil efectuada por el líder conservador habría calado entre el electorado antikirchnerista que se debatía entre el alcalde saliente de Buenos Aires y Massa.

En las próximas horas se espera que se abra un escenario de negociación de ambos rivales con Massa, así como con los otros tres candidatos que participaron en los comicios, entre los que hay peronistas, centroizquierdistas e izquierdistas radicales.

Ayer, Scioli dijo ayer que estaría dispuesto a participar de un debate con Macri, quien le dio la bienvenida al desafío: “No hay ningún problema”.
La organización Argentina Debate informó ayer que ya invitó a ambos presidenciables a debatir el 15 de noviembre a las 9 pm en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. 
El líder
Macri, de 56 años, se ha convertido en el mayor dolor de cabeza para el kirchnerismo.

El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires desde 2007 es el líder de Propuesta Republicana o PRO, un partido nacido tras la crisis de 2001 que unió a políticos de centro-derecha y jóvenes profesionales que antes no habían tenido experiencia en campañas, como proyecto para renovar la política nacional.

Macri lidera una alianza de partidos no peronistas –Cambiemos-, que incluye a la histórica Unión Cívica Radical, a los liberales de la Coalición Cívica y a su propio grupo, con el fin de hacer un frente electoral común que plante cara al kirchnerismo, que controla buena parte del poder ejecutivo y legislativo en el país.

El candidato presidencial es hijo de uno de los empresarios más exitosos del país, Franco Macri, que curiosamente se ha alineado en ocasiones con el kirchnerismo.

A los 24 años ya hacía negocios con los más ricos del mundo, entre ellos con el magnate y ahora aspirante presidencial estadounidense Donald Trump.

Pero en su carrera por la presidencia, Macri ha intentado distanciarse de la imagen de millonario alejado de la realidad con la que el oficialismo suele retratarle.

Ha hecho buena parte de su campaña en zonas humildes de la provincia de Buenos Aires y en otras partes del país, donde ha tejido una red de militantes gracias a los acuerdos con los radicales y otras formaciones locales.

Se describe a sí mismo como el que pondrá la economía en orden al prometer que buscará un acuerdo con los acreedores estadounidenses de títulos impagos de deuda y que levantará las restricciones a la compra de dólares. También asegura que logrará la unidad de los argentinos en una sociedad políticamente polarizada por el estilo confrontador de Fernández.

Ha anunciado importantes proyectos de infraestructura y prometió mantener y mejorar algunos de los programas sociales más exitosos de Cristina Fernández, así como la titularidad pública de empresas renacionalizadas bajo el kirchnerismo, como la energética YPF y Aerolíneas Argentinas.  

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