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A Maduro le falla el apoyo de Cuba y de chavistas

El régimen castrista está más concentrado en restablecer relaciones con EE. UU. y sus beneficios

La escasez de alimentos, la inseguridad y la incertidumbre que abaten a Venezuela han puesto en evidencia las fracturas del oficialismo. foto edh / AP

La escasez de alimentos, la inseguridad y la incertidumbre que abaten a Venezuela han puesto en evidencia las fracturas del oficialismo. foto edh / AP

La escasez de alimentos, la inseguridad y la incertidumbre que abaten a Venezuela han puesto en evidencia las fracturas del oficialismo. foto edh / AP

CARACAS. La crisis que vive Venezuela es la más terrible desde el golpe de 2002 que destronó brevemente a Hugo Chávez -el predecesor de Maduro-, quien lanzó una revolución socialista después de ganar la presidencia en 1998.

De los ingresos por exportaciones de Venezuela, 95 % corresponde al petróleo. Esta semana, los precios del crudo más pesado de Venezuela se ubicó abajo de los $40 el barril por primera vez desde 2008, una pérdida de más de la mitad de su valor desde septiembre.

Con esto, el régimen chavista desprovisto de la palanca petrolera como argumento diplomático, al mismo tiempo le falla el apoyo cubano.

El régimen castrista luce más concentrado en buscarse su propia suerte y prepararse para un futuro sin subsidios de petróleo venezolano. La Habana negocia el restablecimiento de relaciones con Washington mientras se esmera en dar muestras de distensión con los resultados de las rondas de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), que se realizan en la capital cubana.

La incertidumbre, el miedo a la inseguridad y la carestía imponen unos rigores a la subsistencia diaria que, de tan intolerables, alimentan en las calles de las ciudades venezolanas la sensación de que algo decisivo va a pasar.

El pasado lunes, el think tank Stratfor se hizo eco en un informe de los rumores acerca de una conspiración encabezada por militares y sectores del chavismo para desalojar a Maduro del poder.

Ciertamente, los tiempos de vacas flacas han puesto de relieve las fracturas internas del oficialismo, desacuerdos que antes el liderazgo de Chávez era capaz de atajar.

Por la izquierda, facciones como Marea Socialista —la más visible entre sus críticos— acusan al presidente de desvirtuar la revolución. Por la derecha, los grupos de tecnócratas y militares que tienen a Diosdado Cabello como su potencial representante, apenas ocultan sus dudas sobre la capacidad de Maduro para gestionar una situación que ya va adquiriendo tintes de crisis humanitaria y que fácilmente puede derivar en desórdenes públicos.

Las disputas intestinas del chavismo paralizan al régimen, que se ha inhibido por falta de apoyo político de adoptar medidas económicas que se llegaron a anunciar, como la modificación del intrincado régimen de control de cambios de divisas, o el llamado "sacudón" que Maduro planteó en el primer semestre de 2014 para hacer más eficiente la gestión del aparato del Estado.

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