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Luto y dolor en Guatemala tras accidente de bus

Varias de las víctimas mortales serán hoy sepultadas, dijeron familiares

Foto/ Reuters

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Los pobladores de San Martín Jilotepeque dejaron el comercio y la agricultura de lado el martes y se fueron al velorio de las 46 personas que murieron cuando el autobús en que viajaban cayó a un precipicio.

En las calles polvorientas se puede ver a los vecinos que visten de negro y los estudiantes uniformados portan moñas negras en sus camisas muestra del luto de la población, van y vienen de velorio en velorio dando el último adiós a los fallecidos en el accidente ocurrido el lunes.

Los lazos negros en las puertas de las casas avisan que ahí hay una persona fallecida que se está velando. La casa de María de Jesús Bernardino, de 67 años y que murió en el accidente, está abarrotada de gente. Los vecinos llegaron a dar el pésame, su hijo Miguel Enrique Pirir recibe las muestras de solidaridad de la gente.

"Mi mamá era el centro de la casa, somos nueve hermanos y ella era el centro de todo, vivíamos todos muy cerca de ella. Para navidad ella era la que hacia la comida y la fiesta" recuerda su hijo.

Bernardino, que usualmente no sale de casa, decidió el lunes ir con su cuñada y dos sobrinos a la capital para realizar trámites. Se subió al autobús que media hora después se accidentó en una de las curvas de la carretera. El bus cayó al vacío y Bernardino murió junto a su cuñada. "Estaban sentadas en el mismo lugar" relata su hijo. Los dos sobrinos se recuperan en el hospital con graves quebraduras.

El autobús llevaba 90 personas y solo tenía capacidad para 54 personas, según las autoridades de transporte. La mitad murió y la otra mitad fue enviada a diferentes hospitales cercanos para ser atendida de sus heridas.

La familia de Selvin Gálvez, de 41 años, también vela sus restos. "Se levantó muy temprano y se fue" relata su madre. Su tercer hijo, de seis, quién también era conductor de autobuses, subió al vehículo accidentado para ir a comprar unos repuestos para su camioneta que estaba descompuesta.

"Él quería ir temprano a comprar sus repuestos, unos vecinos me contaron que la camioneta iba muy llena y que mi hijo se fue colgando en la puerta" dijo llorando su madre.

El chofer del bus también murió en el accidente. Familiares y vecinos velan los restos de Yony Cumar.

"Él tenía apenas un mes de haber empezado a trabajar en los Transportes San Martineca. Desde niño le gustaba manejar porque su familia tiene negocio de buses" recordó la vecina Noemí Tazin. Señaló que "corría mucho". Algunos de los pobladores lo culpan de imprudencia, "pero este no es momento de rencor, hoy he ido a siete velorios", comentó Tazin.

Los familiares se disponen enterrar a algunos de los muertos este día, mientras que otros lo harán el miércoles en espera de otros familiares que les darán el último adiós.

"Hoy no hubo mucha gente, ni transporte, es que todos están de luto o en los velorios" relató Rosario López, una vendedora del lugar.

El gobierno decretó tres días de duelo en memoria de las víctimas.

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