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EE.UU.

Legisladores presionados por cierre gubernamental

Obama convocó a los líderes del Congreso a la Casa Blanca para tratar de resolver la problemática a la brevedad

Obama invitó a líderes del Congreso para discutir el cierre parcial del gobierno. Foto/ AP

Obama invitó a líderes del Congreso para discutir el cierre parcial del gobierno. Foto/ AP

Obama invitó a líderes del Congreso para discutir el cierre parcial del gobierno. Foto/ AP

El Presidente Barack Obama convocó a los líderes del Congreso a la Casa Blanca en el segundo día del cierre parcial del gobierno que ha suspendido sin sueldo a cientos de miles de funcionarios y que ha cerrado cementerios militares en lugares tan distantes del país como un panteón en Normandía, Francia.

Los líderes republicanos y demócratas acordaron reunirse el miércoles por la tarde, pero no dieron señales de ceder.

Gran parte del funcionamiento del gobierno quedó en suspenso temprano el martes, lo que arruinó los planes vacacionales de algunos, y que también creó una caída en las visitas de clientes a empresas y negocios, e incluso una ralentización de las labores de inteligencia del país, por una disputa derivada de los esfuerzos de los republicanos de bloquear o posponer la aplicación de una ley de seguro médico al no aprobar partidas presupuestales del país.

Obama ha dicho reiteradamente que no va a negociar aspectos de esa ley a cambio de que el presupuesto sea aprobado y el gobierno vuelva a funcionar. Políticos de ambas bancadas han dicho que esta situación de paralización podría durar semanas, especialmente porque hay republicanos a los que el movimiento ultraconservador Tea Party alienta a mantener el bloqueo.

Pero algunos republicanos parecen dispuestos a ceder.

El vocero republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, interpretó la invitación de ir la Casa Blanca como una señal de que el presidente podría estar listo para hacer algunas concesiones.

"Nos complace que el presidente finalmente reconozca que su negativa a no negociar es indefendible", dijo Brendan Buck, portavoz de Boehner. "No está claro por qué iríamos a esta reunión si no significa que el inicio de serias conversaciones entre ambas partes".

Pero un asesor de Obama dijo el presidente va a instar a los republicanos a aprobar el presupuesto independientemente de las disputas sobre la ley de seguro médico y otras demandas que tienen los republicanos.

Don Stewart, portavoz del líder de la minoría republicana en el Senado Mitch McConnell, de Kentucky, dijo que "francamente estamos un poco confundidos acerca de la finalidad de esta reunión".

Pero McConnell y Boehner, republicano por Ohio, acordaron sentarse con Obama, el vicepresidente Joe Biden, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, de Nevada y la líder de la minoría demócrata en la Cámara Nancy Pelosi, representante de California.

Reid, por su parte, ofreció la posibilidad de realizar una nueva ronda de negociaciones sobre el presupuesto si los republicanos de la Cámara aprobaban la ley de gastos y el gobierno pudiera reabrir.

El senador Reid propuso que se negocie la aprobación de una resolución presupuestaria que puede servir como un modelo para una futura ley de presupuesto.

Los demócratas han estado presionando para que se realicen negociaciones oficiales sobre esa resolución presupuestaria desde hace algún tiempo, pero los republicanos se han resistido, y han dicho que por ningún motivo van a negociar la imposición de más impuestos.

Los republicanos piden que se retrase la aplicación de la ley de salud que obliga a que las personas compren un seguro médico, a condición de que se apruebe las partidas presupuestales y el gobierno vuelva a operar.

Boehner rechazó la oferta, dijo el portavoz Michael Steel.

El representante republicano Peter King acusó a los legisladores respaldados por el Tea Party de "intentar apropiarse del partido" y agregó que en su opinión hay un número creciente miembros republicanos de la cámara baja, quizá un centenar, cansados del cierre de las instituciones del gobierno que inició el martes en la mañana.

Empero, los líderes republicanos y los miembros del Tea Party que los respaldan parecen empeñados en seguir adelante con el bloqueo y no aprobar el presupuesto.

Líderes republicanos de la Cámara anunciaron un plan para aprobar cinco proyectos de ley para permitir la financiación de sectores del gobierno que son muy populares, como los parques nacionales, el procesamiento de reclamos de parte de los veteranos de guerra, el pago de los funcionarios del gobierno en Washington, la investigación médica, y para pagar los salarios de los miembros de la Guardia Nacional.

La Casa Blanca dijo que vetaría inmediatamente esas leyes, ya que no le parecía aceptable permitir que el gobierno funcione de manera fragmentaria.

"En vez de permitir el funcionamiento de algunos sectores del gobierno, la Cámara de Representantes debe permitir que todo el gobierno lo haga", dijo la Casa Blanca en una declaración oficial.

Los demócratas en el Congreso dijeron que era injusto elegir entre los empleados federales quién devengaría, o no, un salario sin garantía de que reciban su pago y hablaron de los efectos que la paralización parcial del gobierno ha tenido en el país y la economía.

La financiación de parte del gobierno federal cesó después que los republicanos bloquearon la aprobación de un proyecto de ley rutinario de gastos a fin de eliminar o retrasar la financiación de la ley del seguro médico, conocida popularmente como "Obamacare".

El presidente los acusó de tomar como "rehén" al gobierno.

El representante republicano Jason Chaffetz, uno de los congresistas favoritos del movimiento Tea Party, dijo que no ofrecerán solución alguna hasta que Obama y los demócratas que controlan el Senado estén de acuerdo en discutir el impacto de reforma de salud en la nación.

"La pocilga que es Washington salpica barro a un montón de gente y la pregunta es, ¿qué vas a hacer para avanzar", dijo Chaffetz, republicano de Utah, al programa "This Morning" de CBS.

Incluso las agencias de espionaje sintieron los efectos de la paralización. El Director Nacional de Inteligencia, James R.Clapper, dijo al Congreso que aproximadamente el 70 por ciento de la fuerza de trabajo, incluyendo CIA y la Agencia de Seguridad Nacional, fueron cesados temporalmente y que están tratando de mantener a suficientes agentes para proteger al país de posibles amenazas.

Entre tanto, otro enfrentamiento de corte financiero mucho más importante para la economía se avecinaba. El secretario del Tesoro Jacob Lew dijo al Congreso que a no ser que los legisladores actúen a tiempo, se quedará sin dinero el 17 de octubre para pagar la deuda nacional.

El Congreso debe aumentar el tope de endeudamiento del gobierno para seguir financiándolo, una medida que si antes fue rutinaria, ahora se ha vuelto mucho más difícil de aprobar debido a las batallas que ahora tienen lugar por el déficit presupuestario federal.

El representante demócrata Steny Hoyer, el segundo más importante de ese partido en la cámara baja, dijo que los demócratas aceptarían de forma generalizada una financiación a corto plazo del gobierno y un aumento del límite de endeudamiento nacional, mientras otras diferencias políticas son negociadas. "Sería la manera responsable de actuar", dijo Hoyer a CNN.

Los estadounidenses volcaron en Facebook y Twitter su ira contra el Congreso, llamando "estúpidos" o "idiotas" a los legisladores. Algunos culparon a los republicanos mientras que otros a Obama o a los demócratas "que gasta nuestros dólares como adictos al crack".

Bruce Swedal, un corredor de bienes raíces de 46 años, escribió un mensaje en Twitter dirigido a los miembros del Congreso que decía: "¡Ustedes no deberían recibir su salario. De hecho, todos ustedes deberían ser despedidos!".

Un residente de Wisconsin izó su bandera boca abajo y pidió a otros estadounidenses que hicieran lo mismo.

Unos 800,000 empleados federales considerados no esenciales se tuvieron que quedar en sus casas el miércoles en el primer cierre parcial del gobierno federal desde el invierno de 1995-1996.

A lo largo del país, sus monumentos más visitados permanecían cerrados el miércoles. Entre ellos estaban la Campana de la Libertad en Filadelfia, la estatua de la Libertad en Nueva York, el monte Rushmore en Dakota del Sur, que tiene esculpidas las figuras de Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, George Washington y Theodore Roosevelt, y el monumento de George Washington en la capital del país.

Entre sus bellezas naturales, el Gran Cañón del Colorado, el Parque Nacional de Yosemite, las Montañas Smoky y más, tuvieron que colgar carteles de "cerrado" e impedir el ingreso de sus visitantes.

El senador demócrata Tim Kaine dijo que recibió ruegos de empresarios que dependen de la industria del turismo. "Los restaurantes, los hoteles, los supermercados, las estaciones de servicio, todos ellos están siendo muy afectados con el cierre de los parques", indicó.

Las consecuencias del cierre llegaron hasta Francia, donde turistas no pudieron acceder al cementerio estadounidense que se encuentra frente a las playas de Normandía. Han sido clausurados 24 cementerios militares en el extranjero.

Aunque los militares estadounidenses siguieron recibiendo sus salarios, miles de empleados civiles del Departamento de Defensa fueron cesados temporalmente de sus trabajos.

Incluso la práctica del fútbol americano universitario está en riesgo. El Departamento de Defensa dijo que no estaba claro si las academias podrán jugar, lo que suspendió los partidos entre el equipo del Ejército en contra del conjunto de Boston College del sábado y el encuentro entre los equipos de la Fuerza Aérea y la Armada.

La decisión final deberá tomarse jueves.

La Casa Blanca indicó que Obama tendría que acortar un viaje por Asia, que fue largamente planeado, para eliminar dos últimas escalas en Malasia y Filipinas.

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