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Intentan riesgosa operación para recuperar a los mineros

Expertos dicen que las posibilidades de que los trabajadores estén vivos son pocas. Al cierre de esta edición, seguía el rescate

Familiares de los mineros atrapados escuchan una misa en San Juan Arriba, departamento de Choluteca. foto edh / efe

Familiares de los mineros atrapados escuchan una misa en San Juan Arriba, departamento de Choluteca. foto edh / efe

Familiares de los mineros atrapados escuchan una misa en San Juan Arriba, departamento de Choluteca. foto edh / efe

HONDURAS. Mineros y rescatistas intentaban ayer una lenta y riesgosa operación para recuperar a ocho trabajadores que quedaron atrapados hace cuatro días en una mina artesanal debido a un derrumbe, ya sin esperanzas de hallarlos vivos.

La búsqueda se suspendió el viernes por la noche por el riesgo de nuevos derrumbes y ahora pequeños grupos de compañeros de los trabajadores, además de rescatistas, estaban entrando a la mina lentamente por un nuevo túnel, apuntalando con maderas las entradas para evitar otro colapso, reseñó Reuters.

"Se va hacer el esfuerzo para ver si se puede recuperar los cadáveres y poder entregarlos a sus familiares", dijo Siriaco Díaz, jefe del Cuerpo de Bomberos de Choluteca, capital del departamento del mismo nombre donde se ubica San Juan Arriba, el sitio donde ocurrió el accidente.

Choluteca se ubica a 100 kilómetros al sur de Tegucigalpa.

El geólogo Aníbal Godoy dijo que las posibilidades de que los mineros estén vivos son iguales a "cero", expresando de forma directa lo que los rescatistas deslizan desde hace un par de jornadas. Reconoció que es "difícil" encontrar con vida a los trabajadores cinco días después del derrumbe.

Un equipo de cinco socorristas hondureños, dos guatemaltecos y otros quince auxiliares comenzaron las tareas con el fin de asegurar un descenso hasta donde se presume que estarían atrapados los ocho hombres.

"Después de tantas horas realmente el escenario que nos espera ya no es alentador ahí solamente Dios es que puede tener a estos compatriotas con vida", dijo el mayor de los bomberos Marco Antonio Artica.

El rescate es complicado por los riesgos que existen de que el cerro siga cediendo y pueda dejar atrapados a los operarios.

El viernes lograron ser rescatados vivos tres de los mineros, con los cuales los rescatistas habían logrado comunicación permanente mediante sonidos desde que ocurrió el colapso de la instalación, que según autoridades ya no estaba en condiciones de operar debido a sus malas condiciones de seguridad.

Un equipo de expertos de Chile esperados el sábado no se desplazaron a Honduras, al parecer al considerar que ya no tenía caso viajar sin esperanza de hallar con vida a los mineros, según la prensa local.

Socorristas de la Cruz Verde de El Salvador, que el jueves participaron en el rescate de tres mineros, regresaron el viernes a su país.

El derrumbe se produjo el miércoles después de una explosión de dinamita en el interior de la mina, algo habitual para desprender la broza que extraen los obreros de los túneles en búsqueda del oro, dijo el barrenador (colocador de dinamita), Nelson Rodolfo Zepeda, citado ayer por el diario local La Tribuna.

Aseguró que normalmente los obreros esperan 20 minutos y hasta media hora para ingresar a extraer la broza. "El día que sucedieron los hechos, los trabajadores no esperaron ni cinco minutos después de la explosión para ingresar a la mina. A los pocos minutos se escuchó que el cerro había caído", dijo.

Familiares de las víctimas se encuentran en el lugar, acongojados y resignados a la espera de la entrega de los cuerpos.

"Ahora solo esperamos los cadáveres para ir a velarlos", dijo a periodistas Ana Joaquina Anduray, que tiene dos sobrinos entre los atrapados.

"Le pido a Dios que me lo saquen como sea (...) para poder enterrarlo de forma digna", dijo Rosa Cárcamo, tía de Yovany Cárcamo, de 17 años, uno de los mineros.

Relato de sobreviviente

Los otros ocho "nos decían que les ayudáramos a salir pero nosotros casi no podíamos ni movernos", dijo uno de los rescatados, Bayron Maradiaga, al diario El Heraldo que lo entrevistó en la clínica en la ciudad de Choluteca.

"Se escuchaba que pedían auxilio porque no soportaban el peso de las piedras que tenían encima y como a nosotros solo se nos aterró la entrada solo nos hicimos para atrás" del derrumbe, relató. "Se escuchaba que estaban llorando porque no soportaban y de ahí no volvimos a escuchar nada", subrayó.—AGENCIAS.

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