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Fernández trata de secuaces a jueces que la investigan

Un hotel suyo es investigado irregularidades fiscales

La gobernante argentina, Cristina Fernández, participa en el Día de la Democracia en la Casa Rosada de Buenos Aires. foto edh / efe

La gobernante argentina, Cristina Fernández, participa en el Día de la Democracia en la Casa Rosada de Buenos Aires. foto edh / efe

La gobernante argentina, Cristina Fernández, participa en el Día de la Democracia en la Casa Rosada de Buenos Aires. foto edh / efe

BUENOS AIRES. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aprovechó la conmemoración de los 31 años de democracia y del día internacional de los derechos humanos para cargar contra varios jueces a los que acusó de perseguir y hostigar a su Gobierno.

En los últimos meses Fernández ha visto cómo el juez Claudio Bonadio allanó la empresa que gestiona uno de sus hoteles en la Patagonia para investigar las cuentas.

Esta semana, el mismo juez elevó a juicio oral una querella contra el vicepresidente, Amado Boudou, por presentar datos falsos sobre un automóvil comprado hace 20 años. Con lo cual, a pesar de ser un cargo menor comparado con las otras causas judiciales que pesan contra Boudou -corrupción, enriquecimiento ilícito- el político se convertirá en los próximos meses en el primer vicepresidente en ejercicio que se siente en el banquillo de los acusados.

Denunció que "a los sicarios mediáticos se unen algunos secuaces judiciales" y salió en defensa del ministro de Justicia, Julio Alak, citado por un juez a indagatoria coincidiendo con el debate parlamentario de la reforma del Código Penal.

"Parece ser que a algunos jueces no les gusta" el nuevo Código, afirmó tras repasar los intentos fallidos de reforma de sucesivos gobiernos.

Le llaman ese mismo día (al ministro), tal vez para intimidarle a él o a mí", agregó durante el acto en conmemoración de los 31 años de democracia en Argentina, deslucido por una tormenta que obligó a Fernández a pronunciar su discurso en la Casa Rosada y no en la Plaza de Mayo.

"A Alak lo llaman por una causa de 2008 de Aerolíneas Argentinas, una aerolínea que recibimos quebrada y vaciada. Nunca un fiscal o juez argentino procesó o llamó a uno de los vaciadores empresarios extranjeros. Fue la justicia española la que finalmente los juzgó, los condenó y los encarceló", dijo en alusión al expresidente de Aerolíneas, Gerardo Díaz Ferrán.

Fernández cargó también contra el "terrorismo de mercado" y los llamados fondos buitre, los fondos especulativos que denunciaron a Argentina para cobrar su deuda íntegra, para insistir en la voluntad del país de cumplir con sus compromisos.

"Vengan a cobrar ahora, tenemos dólares para darles", dijo, que tampoco se refirió al duro revés sufrido por el país en la última emisión de deuda, esta misma semana, con una emisión de 3,000 millones de dólares que no cubrió ni siquiera el 3 por ciento.

La presidenta admitió que estos 11 años y 7 meses de gobiernos kirchneristas, que inauguró en 2003 su esposo y antecesor en el cargo, el fallecido expresidente Néstor Kirchner, y renovó ella en 2007 y 2011, "no han sido fáciles, no ha sido coser y cantar", y salió al paso de los rumores sobre sus supuestas aspiraciones tras dejar el poder, en 2015.

"Por ahí me andan nominando. Les pido por favor que nadie me nomine", dijo Fernández, de 61 años, que habló también del proceso electoral que vivirá el país el próximo año para advertir que "las candidaturas son algo más que una foto, algo más que bonitas palabras".

La carrera electoral, según las encuestas, se presenta muy ajustada, entre el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, el peronista disidente Sergio Massa y el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri. —AGENCIAS.

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