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Se entrampa la solución al cierre administrativo de Estados Unidos

Desde el pasado 1 de octubre, EE. UU. sufre una paralización parcial de su Gobierno debido a la falta de acuerdo sobre el presupuesto en el Congreso

El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano John Boehner, al salir de la reunión. foto edh / ap

El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano John Boehner, al salir de la reunión. foto edh / ap

El presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano John Boehner, al salir de la reunión. foto edh / ap

washington. La reunión entre el presidente de EE. UU., Barack Obama, y los líderes republicanos y demócratas del Congreso concluyó ayer sin avances claros para poner fin a la paralización de la Administración que el país vive desde el martes.

Este entrampamiento pone cuesta arriba una pronta solución al cierre administrativo y pone en aprietos las finanzas del país porque, de no llegar a un acuerdo, EE. UU. tendrá que suspender sus pagos, una situación que se le conoce como "default".

Ayer tras casi 90 minutos de reunión en la Casa Blanca, el presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano John Boehner, fue el primero en salir de la residencia presidencial y aseguró que los demócratas "no están dispuestos a negociar".

Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, afirmó que Boehner no ha querido aceptar una propuesta para negociar un presupuesto a largo plazo y sentenció que su partido "no se moverá" en su reivindicación de que el debate no se vincule a la reforma sanitaria.

En la reunión, calificada no obstante de "útil" por la Casa Blanca, los republicanos se mantuvieron firmes en su demanda de convocar una negociación bicameral y los demócratas respondieron que sólo lo harán cuando los republicanos permitan la reapertura de la Administración y no tolerarán ninguna amenaza a la reforma sanitaria, conocida como "Obamacare".

El Partido Republicano sigue condicionando, tanto la extensión del presupuesto para reabrir los servicios públicos federales, como la elevación del techo de deuda para evitar la suspensión de pagos, a que el presidente haga concesiones en retrasar o rebajar los objetivos de su reforma sanitaria, algo a lo que Obama se niega rotundamente.

Debido a la crisis, el presidente estadounidense tuvo que recortar una gira prevista por Asia –de cuatro países a los que se había anunciado la visita, sólo viajará a dos.

El cierre administrativo ha dejado a 800,000 empleados públicos sin recibir sus salarios. Las pérdidas por la paraliazación se calculan por encima de los 1,500 millones de dólares mensuales.

Además, el crecimiento económico puede reducirse si la parálisis se extiende. El precio de los bonos estadounidense está aumentado, y la cotización del dólar, amenazada.

Si ocurre un "default" no sólo la economía estadounidense se verá afectada sino otras economías latinoamericanas que han adoptado el dólar como su moneda (leer nota aparte).

El Departamento del Tesoro asegura que legalmente puede aguantar hasta el 17 de octubre. Después de ese día, si el Congreso no eleva el umbral, Estados Unidos podría verse obligado a suspender pagos, algo que sería inédito, que estuvo a punto de suceder en agosto de 2011 y podría desatar una nueva crisis global.

Obama advirtió que el bloqueo tendrá consecuencias desastrosas para la ya frágil recuperación económica estadounidense, un punto que el mandatario buscaba remarcar en la reunión ayer en la Casa Blanca con empresarios y líderes de Wall Street.

Ahuyenta inversionistas

Mientras los políticos buscan una salida, los mercados financieros bajaron ayer debido a que los inversionistas se inquietaban por el cese parcial de operaciones del gobierno.

El caos político en Washington D.C. captó la atención de los principales mercados financieros esta semana. Y por ahora el estancamiento que ocurre en la capital estadounidense muestra muy pocas señales de que se va a resolver.

"Los inversionistas tiene que volver a pensar sobre las implicancias y la prolongación del cese de operaciones del gobierno de Estados Unidos", destacó Andrew Wilkinson, jefe de estrategia económica de la firma Miller Tabak & Co. —AGENCIAS

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