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Ejecución de Tamayo reaviva debate sobre pena de muerte en EE. UU.

MÉXICO. Diversos sectores en México lamentaron y criticaron ayer la ejecución del mexicano Edgar Tamayo en Texas, al considerar que contravino el cumplimiento de fallos de tribunales internacionales y que sienta un precedente que puede afectar a ciudadanos de cualquier país.

Tamayo recibió una inyección letal la noche del miércoles por el asesinato de un oficial de policía de Houston hace 20 años y ahora autoridades mexicanas han anunciado que apoyan a sus familiares para repatriar en los próximos días el cuerpo del hombre de 46 años a su estado natal de Morelos, al sur de la ciudad de México.

Desde Davos, donde participa en el Foro Económico Mundial, el presidente Enrique Peña Nieto dijo que con la ejecución no se respetó un fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que en 2004 pidió revisar los casos de Tamayo y otros 50 mexicanos condenados a muerte porque no habían recibido un debido proceso al no haber sido informados de sus derechos consulares.

"Estamos muy decepcionados porque ni la Junta de Indultos y Libertad Condicional, ni el gobernador (de Texas) tomaron las medidas a su alcance para evitar la violación de las obligaciones de EE. UU. en virtud del derecho internacional", dijo el portavoz de la Alta Comisionada de Naciones Unidas, Rupert Colville.

El número de ejecutados en EE. UU. desde 1976 llegó a 1,633 con la aplicación al reo mexicano Tamayo de una inyección letal en Texas, en Latinoamérica la pena de muerte está abolida o no se aplica en la mayoría de los países.

El cuerpo de Tamayo será trasladado a Miacatlán, Morelos, lugar donde nació.

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