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Disturbios en Jerusalén tras masacre en sinagoga

Se produjeron importantes choques en algunos barrios

Israelíes derribaron ayer la casa de un palestino que atropelló con su auto a 8 personas el pasado 22 de octubre. foto EDH /reuters

Israelíes derribaron ayer la casa de un palestino que atropelló con su auto a 8 personas el pasado 22 de octubre. foto EDH /reuters

Israelíes derribaron ayer la casa de un palestino que atropelló con su auto a 8 personas el pasado 22 de octubre. foto EDH /reuters

ISRAEL. La tensión se mantuvo ayer en Jerusalén, un día después del atentado más sangriento de los últimos años, que causó cinco muertos en una sinagoga, con disturbios dispersos y la demolición por fuerzas israelíes de la casa de un palestino responsable de un atropello mortal en octubre.

Los incidentes despuntaron en el barrio de Silwan, en la parte este de la ciudad, donde las fuerzas israelíes demolieron la vivienda de la familia de Abed al-Rahman al-Shaludi, el palestino que el mes pasado arrolló a varias personas en una parada del tranvía que atraviesa Jerusalén, causando dos muertos y cinco heridos.

Mató a un bebé de 3 meses y a una estudiante ecuatoriana de 22 años y él murió pocos minutos después del ataque, tiroteado por un policía.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se mostró satisfecho con la acción y aseguró que se trataba sólo del comienzo.

"Esta mañana hemos demolido la casa de un terrorista. Este es un importante y significativo paso y habrá más demoliciones. No tenemos nada contra los residentes del este de Jerusalén, pero no toleraremos ataques a nuestros residentes y actuaremos contra los que lo hagan y abracen la incitación", advirtió el "premier".

El Gobierno israelí resolvió la pasada semana endurecer los castigos tras el incremento de ataques de palestinos a israelíes, que en las últimas semanas se han saldado con nueve víctimas, y reinstauró la norma de destruir los domicilios de los atacantes, abandonada a finales de la segunda intifada por su falta de eficacia.

Los vecinos de Silwan, sin embargo, decidieron oponer resistencia a la resolución de las autoridades y se enfrentaron con piedras a las fuerzas israelíes.

"Unos treinta o cuarenta palestinos lanzaron piedras y la policía ofreció una rápida respuesta sin que se produjera ningún herido. No se han registrado más incidentes en la ciudad durante la jornada", informó el portavoz de la Policía, Miki Rosenfeld.

Los choques en Silwan ocurrieron entre jóvenes palestinos y policías israelíes, que se repitieron en Jaber Al Mukaber, de donde procedían los dos palestinos que mataron a cuatro rabinos y un policía el martes en una sinagoga de Jerusalén. Los atacantes llegaron al templo pertrechados con grandes cuchillos y armas de fuego.

Aún hay siete personas ingresadas por este atentado, una en estado crítico.

Un adolescente palestino de 16 años está también grave tras ser tiroteado por un colono en Beitin, un pueblo palestino próximo a Ramala (Cisjordania). El muchacho había participado en una marcha contra la ocupación. Está en la UCI, pero estable. El Ejército de Israel ha informado de que ha abierto una investigación sobre el caso.

A última hora de la tarde de ayer, en Jerusalén se dieron otros dos ejemplos del deterioro de la convivencia en la zona: un joven palestino fue apuñalado en la pierna por una pandilla de judíos y un ciclista judío recibió varios golpes con una barra de hierro a manos de un grupo de palestinos. Ninguno está grave.

Además, el Ejército israelí ha reportado un ataque con disparos desde Gaza contra una de sus patrullas en el paso de Erez, en el norte de la Franja. No se ha informado sobre heridos ni daños. —AGENCIAS.

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