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Dilma Rousseff promete más diálogo tras protestas callejeras

En Sao Paulo, los brasileños respondieron ayer con cacerolazos al discurso de la mandataria brasileña.

El pasado domingo, más de un millón y medio de personas marcharon contra la gobernante Dilma Rousseff, en Brasil. foto edh / efe

El pasado domingo, más de un millón y medio de personas marcharon contra la gobernante Dilma Rousseff, en Brasil. foto edh / efe

El pasado domingo, más de un millón y medio de personas marcharon contra la gobernante Dilma Rousseff, en Brasil. foto edh / efe

BRASILIA. Las masivas manifestaciones contra el gobierno de Dilma Rousseff que tuvieron lugar el domingo en distintos puntos de Brasil surtieron su primer efecto.

La mandataria llamó ayer a una reunión en el Palacio del Planalto a su vicepresidente, Michel Temer, y a nueve ministros de su gabinete para analizar un paquete de medidas anticorrupción que será anunciado esta semana.

La marcha organizada por sectores de la oposición convocó a casi 2 millones de personas en 65 ciudades del país.

Las consignas iban desde el reclamo de renuncia de la presidente, que asumió su segundo mandato en enero en medio del escándalo por los sobornos en Petrobras, la salida de jueces de la Corte Suprema y hasta la intervención militar.

"El gobierno tiene la obligación de abrir el diálogo", dijo Rousseff durante una conferencia de prensa en Brasilia, en su primera reacción tras las marchas que tapizaron decenas de ciudades del país sin una convocatoria partidaria.

"Cuando las personas se manifiestan en las calles, es obligación del gobierno escuchar lo que ese acto coloca en la coyuntura", agregó durante una nueva jornada agitada y tumultuosa para su gobierno.

Rousseff dijo que había unanimidad en su gobierno acerca del combate a la corrupción y la impunidad, pero que se mantendría firme en las medidas de ajuste que impulsa para reencauzar las deficitarias cuentas públicas, en momentos en que la economía se deteriora cada vez más.

El discurso de Rousseff fue recibido ayer con un sonoro cacerolazo en varios barrios de Sao Paulo.

El ruido de las cacerolas, abucheos y gritos de "Fuera Dilma" y "Fuera PT", en alusión al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), se oyeron en varios barrios de clase media y alta del centro de Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil.

El cacerolazo sucedió mientras el noticiero de mayor audiencia del país, de la televisión Globo, emitía las palabras de Rousseff.

Además de las manifestaciones multitudinarias de este fin de semana, Rousseff debió soportar sólo en marzo abucheos en su propia cara cuando ingresaba a un foro empresarial en Sao Paulo, cacerolazos durante su discurso por el Día de la Mujer y también el domingo de noche, cuando dos de sus ministros daban una respuesta oficial a las marchas. Y ya hay una nueva protesta programada para el 12 de abril.

Al descontento de quienes no votaron al PT se suma el de muchos simpatizantes del gobierno descontentos con el ajuste fiscal en curso para ordenar las cuentas públicas, controlar la inflación y retomar el ansiado crecimiento.

Nada fácil cuando alguno de los exdirectivos de Petrobras confesó haber desviado 100 millones de dólares a sus cuentas personales en Suiza.

"Quién podría imaginar que el Partido de los Trabajadores cambiaría de papel y ahora sería el objetivo", escribió Eliane Cantanhede, una columnista política del periódico Estado de S. Paulo.

Merval Pereira, comentarista político del diario O Globo escribió que si Brasil tuviera un sistema parlamentario "el gobierno ya habría caído", y resaltó que incluso los aliados de Rousseff en el Congreso, muchos de los cuales son investigados por el escándalo de corrupción en Petrobras, bloquean las reformas que promueve la presidencia. —AGENCIAS.

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