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Cristina Fernández "convencida" de que fiscal Nisman no se suicidó

La presidenta de Argentina no ha aparecido en público desde la muerte del fiscal y sólo se ha referido al tema a través de cartas publicadas en las redes sociales

Policías prestan guardia en el exterior de la fiscalía donde se investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Policías prestan guardia en el exterior de la fiscalía donde se investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Policías prestan guardia en el exterior de la fiscalía donde se investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman.

La presidenta Cristina Fernández sorprendió el jueves al asegurar que el fiscal que la había acusado de encubrir a los sospechosos de un atentado "no se suicidó", tal como había sostenido hasta ahora.

"Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio", afirmó la mandataria en una carta publicada en las redes sociales sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, que ha conmocionado al país.

En una primera misiva enviada el 19 de enero, cuando se conoció la muerte del fiscal, las palabras de Fernández se prestaron a confusión porque en un primer párrafo adhirió a la teoría del suicidio al preguntarse "¿qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?" pero luego se refirió al caso entre interrogantes: "En el caso del ¿suicidio? del fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes".

El fiscal fue hallado muerto el domingo por la noche en su apartamento de Buenos Aires horas antes de una cita en el Congreso en la que iba a dar detalles de la denuncia que había presentado contra la mandataria, el canciller Héctor Timerman y allegados al gobierno.

La presidenta no ha aparecido en público desde la muerte del fiscal y sólo se ha referido al tema a través de cartas publicadas en las redes sociales.

En la misiva del jueves, Fernández advirtió que las acusaciones de Nisman no tienen asidero y se fundamentaron en datos falsos que le suministró un agente de inteligencia.

Opositores y analistas se preguntaron qué hizo a la presidenta y otros altos funcionarios cambiar de posición.

"¿Qué ha pasado en 72 horas para que cambiaran tan rotundamente de discurso?... si tiene información tiene que ponerla a disposición de la justicia", dijo a la radio La Once Diez el senador opositor Ernesto Sanz.

Nisman, de 51 años, estaba a cargo de la investigación del atentado en 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que causó 85 muertos. Al hacer pública su denuncia el 14 de enero, el fiscal explicó que durante sus pesquisas habían surgido indicios de que la mandataria y otros allegados habrían cometido encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El fiscal acusó a Fernández de ser la autora intelectual de un plan para garantizar la impunidad de los ocho iraníes acusados del ataque, a los que Teherán siempre ha defendido, con el objetivo de acercarse política, diplomática y comercialmente al país islámico.

La presidenta afirmó que la acusación de Nisman "se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca".

En ese sentido, indicó que el fiscal fue mal asesorado y recibió datos falsos de parte de Antonio "Jaime" Stiusso, depuesto recientemente como director de operaciones de la Secretaría de Inteligencia.

Según la mandataria, Stiusso fue el artífice de que Nisman incluyera en su denuncia como partícipes de la maniobra de encubrimiento a dos supuestos espías que, según Fernández, en realidad no lo son.

"En síntesis, la acusación de Nisman no sólo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico. Y ahí está una de las claves. El fiscal Nisman no sabía que los agentes de inteligencia que él denunciaba como tales, no lo eran".

El gobierno ha afirmado que los dos supuestos espías "no pertenecen ni han pertenecido como personal de la planta permanente, contratado, de gabinete ni personal transitorio" de ese organismo.

Fernández también afirmó que la denuncia de Nisman "nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el gobierno" sino que lo fue "la muerte" del investigador.

A Nisman "lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible", escribió en alusión a esa supuesta operación.

La justicia investiga si Nisman fue asesinado, cometió un suicidio voluntario o fue víctima de un suicidio inducido.

El secretario de Seguridad Sergio Berni dijo a radio La Red que ha pedido "un sumario administrativo" para determinar "si la custodia" del fiscal "actuó correctamente" y admitió que "alguien pudo haber salido" por la puerta de servicio del apartamento de Nisman.

Un cerrajero dijo que una de las puertas de la vivienda de la víctima no estaba completamente cerrada y que podía ser abierta fácilmente.

Ese dato avivó el miércoles la duda de si el fiscal fue asesinado, lo mismo que el hallazgo de una huella digital y una pisada en un pasadizo que comunica su apartamento con el de un vecino y donde se encuentra el sistema de aire acondicionado del edificio.

Nisman tenía un disparo en la sien derecha de una pistola calibre 22 y un casquillo a su lado en el baño. Las pruebas para detectar la presencia de pólvora en su mano tuvieron resultado negativo.

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